Perdió Trump, ganaron las bolsas: desde Wall Street hasta China pasando por el Viejo Continente

Mercados

Ganancias generalizas en los principales parqués bursátiles del planeta

La derrota del candidato republicano en las elecciones de medio mandato desató una ola de compras

  • Imagen de la Bolsa de Nueva York.
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VALÈNCIA. Una auténtica ola de compras se extendió ayer miércoles por los mercados de valores de todoel planeta -salvo algunas excepciones- como respuesta a la derrota de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de medio mandato o 'midterm', que se resolvieron con la victoria demórata en ambas cámaras (Congreso y Senado). Un auténtico voto de castigo a un presidente que con socarronería habitual dijo que su nombre no estaba en las papeletas (sic).

Pero los mercados de acciones, siempre soberanos, no tardaron en celebrar con alzas generalizadas el fracaso republicano. Y así fue como las bolsas del sudeste asiático, que son siempre las primeras en cerrar por el huso horario, prendieron la mecha... salvo en el caso del Nikkei japonés que cedió un 1,42%. El SZSE Component chino se disparó un 4,22%, el Shangai también chino un 2,16%, el Hang Seng de Hong Kong avanzó un 1,67% y, entre los principales de aquella área geográfica, el Kospi surcoreano subió un 0,62%.

Llegó el turno de Europa donde se sucedieron los avances nada más iniciarse la sesión, con nuestro Ibex 35 llevando la voz cantante. A media sesión las alzas se intesificaban en los parqués del Viejo Continente a la vista del tono firme que mostraban los futuros americanos. Y como era de esperar Wall Street abrió al alza con ganancias de los tres índices de referencia del parqué norteamericano nada más darse el 'campanazo' de inicio de sesión. Todo lo contrario que sucedía con Tesla y SpaceX de la 'factoría Musk', dado que el mercado los castigo por los otrora 'lazos de unión' con el presidente norteamericano. Finalmente el Ibex 35 lideró los repuntes europeos al cierre de la jornada -catapultándose un 3%- en un auténtico 'miércoles verde' en los parqués continentales. A continuación, y entre los índices de mayor calado del Viejo Continente, se dejaron ver el Dax Xetra alemán (+2,38%), el paneuropeo Euro Stoxx50 (+2,32%), FTSE Mib italiano (+2,18%), Cac 40 francés (+1,96%) y el FTSE 100 inglés (+1,79%).

'Festival comprador' en Wall Street

Cuatro horas después llegó el final de la sesión en Wall Street donde el centenario Dow Jones de Industriales se proyectó un 3,03%, el S&P 500 un 1,59% y el tecnológico Nasdaq Composite un 1,44%. Y la cosa no quedó ahí porque los futuros estadounidenses seguían subiendo -y con ganas- tras el cierre del contado, Todo ello con fuertes caídas de las rentabilidades de los bonos a nivel mundial, que se mueven a la inversa del precio; descalabro del precio de las dos variedades de petróleo -Brent europeo y West Texas americano-; relevante bajada del oro -auténtico 'valor refugio'-; y moderado recorte del dólar en su cambio respecto al euro.

Entre las opiniones de los expertos sobre el impacto de la derrota electoral de Trump, Ubilay Yalcin, director de Carteras de Renta Variable de Flossbach von Storch, destacó que “las implicaciones de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos para los mercados de capitales son complejas y probablemente solo se irán aclarando con el tiempo. En última instancia, lo que importa es hasta qué punto el nuevo equilibrio de poder político se traduce realmente en cambios en la política estadounidense y qué consecuencias económicas pueden derivarse de ellos. Dada la interacción de numerosos factores políticos y económicos, consideramos que, en estos momentos, resulta difícil evaluar con fiabilidad sus implicaciones a medio y largo plazo”.

A su juicio, y a corto plazo, "las empresas y los sectores que puedan beneficiarse de un posible cambio en las prioridades políticas podrían atraer una mayor atención por parte de los inversores. El sector sanitario, por ejemplo, podría despertar un mayor interés entre los inversores. Los demócratas quieren aumentar las subvenciones a la sanidad pública. Sin embargo, está por ver si esto se traducirá en beneficios sostenibles para las empresas”.

  • Donald Trump.

Según el experto, “es probable que las reacciones inmediatas de los mercados a los acontecimientos políticos tengan, en gran medida, un carácter táctico. A medio y largo plazo, los factores fundamentales seguirán siendo los principales motores: la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos, la política fiscal y comercial y, sobre todo, los beneficios empresariales. Por supuesto, las decisiones políticas pueden influir en estos factores. Por tanto, lo que importa en última instancia no es tanto qué cambios políticos se anticipan inicialmente, sino qué medidas se acaban aplicando y cómo afectan a las condiciones económicas y a los beneficios empresariales”.

Por su parte, Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, considera que la victoria demócrata en las elecciones de medio término en Estados Unidos tendrá un impacto ligeramente bajista sobre el dólar, que ya ha registrado una modesta depreciación. La entidad estima que el freno a la política fiscal expansiva de Trump podría reducir la presión sobre la deuda estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro, restando atractivo a la divisa.

Mayores repercusiones políticas

Sin embargo, Matthew Ryan, director global de Estrategia de Mercados de Ebury, considera que "el resultado electoral no supone un cambio radical para el dólar, dado que los mercados ya lo habían descontado en gran medida". A su juicio, la política monetaria de la Reserva Federal, la fortaleza de la economía estadounidense, la evolución de la inflación y la prolongación de la guerra con Irán seguirán siendo los principales determinantes de su cotización. En este contexto, Ebury no anticipa un cambio significativo de tendencia y considera que la atención de los inversores volverá a centrarse en los indicadores económicos, especialmente en el informe de empleo estadounidense de este viernes.

Para Tim Murray, estratega de Mercados de Capitales de T. Rowe Price, "las elecciones de mitad de mandato de 2026 podrían tener mayores repercusiones políticas que en los mercados, a medida que el gobierno pasa de estar bajo control republicano absoluto a una situación de gobierno dividido. Los mercados han anticipado en gran medida este desenlace durante buena parte de 2026, lo que sugiere que el impacto inmediato podría ser moderado".

A juicio del experto, "una presidencia con mayor contrapeso podría brindar cierto apoyo al dólar estadounidense al reducir la incertidumbre política. No obstante, es probable que gran parte de este ajuste ya esté descontado en los mercados. En cuanto a los Bonos del Tesoro, un gobierno dividido no implica necesariamente una mayor disciplina fiscal. Gran parte del estímulo fiscal derivado de la ley 'One Big Beautiful Bill Act' ya está en marcha, mientras que los déficits persistentes y la emisión continua de deuda podrían mantener una presión al alza sobre los rendimientos. Un gobierno dividido también podría suponer una menor presión sobre la Reserva Federal, reduciendo el riesgo de que adopte una postura excesivamente laxa (dovish)".

Y sobre los mercados bursátiles señala que "es posible que no experimenten el impulso tradicional que suele seguir a las elecciones de mitad de mandato, dado que gran parte de la incertidumbre política ya ha sido incorporada en los precios. Podrían surgir repercusiones más significativas a nivel sectorial".

Un gobierno dividido no es una mala noticia para los mercados

Entre otras opiniones, el miembro del Comité de Inversión de Carmignac, Kevin Thozet, ha explicado que la segunda mitad de la presidencia en Estados Unidos, marcada por un gobierno dividido, no es "necesariamente una mala noticia" para los mercados de renta variable, puesto que, históricamente, "las Bolsas han registrado un comportamiento relativamente favorable en este tipo de situaciones".

"La perspectiva de acuerdos presupuestarios bipartidistas debería proporcionar un impulso fiscal positivo, con posibles negociaciones entre el aumento del gasto militar, por un lado, y las medidas destinadas a evitar una crisis social, por otro, en un momento en el que millones de estadounidenses están perdiendo progresivamente su cobertura sanitaria", ha sostenido.

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