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La Eurocámara da el primer paso para poner en marcha el euro digital

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BRUSELAS (EFE). La comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo dio este martes luz verde al reglamento que regulará el futuro euro digital, la divisa electrónica con la que la Unión Europea busca una alternativa propia para los pagos electrónicos que reduzca su dependencia de firmas extracomunitarias como Visa o Mastercard.

El informe, adoptado con 43 votos a favor, 14 en contra y 1 abstención, establecerá, una vez lo apruebe el pleno, la posición de la Eurocámara para negociar con los Estados miembros el texto definitivo de una legislación imprescindible para emitir el euro digital si el Banco Central Europeo (BCE), de quien depende la decisión final, da el paso de ponerlo en circulación.

"Es un día histórico para Europa", dijo la presidenta de la comisión, Aurore Lalucq, tras la votación.

Euro 'online' y 'offline'

Los eurodiputados apoyan la creación del euro digital tanto en su versión 'online' (con conexión a Internet) como 'offline' (sin conexión a la red), que funcionaría como moneda de curso legal complementaria al efectivo para que los ciudadanos puedan hacer pagos digitales, tanto en comercios electrónicos como tradicionales, así como entre particulares.

El informe final se desvía así del borrador inicial que había elaborado el responsable del dosier en el PE, el eurodiputado del PPE Fernando Navarrete, que abogaba por lanzar el euro digital 'offline' y supeditaba la modalidad 'online' a que no hubiera una alternativa privada, postura que no compartía la mayoría de la Eurocámara.

La versión 'offline', pionera en el mundo, funcionaría con una conexión directa entre los dispositivos móviles del pagador y el receptor, sin conectarse a Internet y sin una infraestructura central que liquide el pago, por lo que no quedaría registro de la operación y tendría la misma privacidad que las operaciones en efectivo, explicó Navarrete en un encuentro con medios. Igualmente, si se pierde el dispositivo, se perderían los euros.

La 'online' ofrecería más funciones, estaría vinculada a una cuenta bancaria y los proveedores podrán decidir cómo integrarla en su oferta, por ejemplo, incorporándola en su propia aplicación móvil o dando acceso a la aplicación de "marca blanca" que desarrollará el BCE, explicó.

En materia de privacidad, uno de los puntos que preocupaba a los críticos de la propuesta, el reglamento prevé que las transacciones estén anonimizadas, de modo que el BCE, que actuará de intermediario, no conocerá la identidad de cada usuario y solo podrá acceder a ella cuando haya una razón legítima, como una sospecha de fraude.

Gratuito para el usuario, tasas para el comercio

En la práctica, los bancos serán los principales encargados de distribuir el euro digital a los clientes que lo quieran y los comercios y empresas estarán obligados a aceptarlo, con excepciones para autónomos y pequeñas empresas que no acepten otros medios de pago digitales, precisó el Parlamento en un comunicado.

Además de las entidades financieras, otros proveedores de servicios de pagos, como servicios de criptoactivos regulados u oficinas de correos, podrán distribuirlo.

 Para los ciudadanos, el euro digital será gratuito en sus funciones básicas, aunque los proveedores podrán cobrar por servicios extra; mientras que los comerciantes tendrán que abonar tasas a los bancos como ya ocurre cuando aceptan pagos con tarjeta. La versión 'offline', sin embargo, será gratuita para todos.

En su informe, el Parlamento Europeo introduce el requisito de que ningún comercio acabe pagando más por el euro digital de lo que ya paga con otros medios electrónicos, algo que no figura en la propuesta original de la Comisión Europea ni en el acuerdo alcanzado por los Estados miembros en 2025 y que podría ser uno de los puntos de fricción en la próxima negociación.

La Eurocámara no hace una estimación de cuál será el coste para el sector privado de adoptar la divisa electrónica, pero el BCE calcula que oscilará entre los 4.000 y 5.800 millones de euros en cuatro años.

Límite de tenencia

Por otro lado, se prevé establecer un tope al montante que cada usuario puede tener en euros digitales para evitar los problemas de estabilidad financiera que podrían surgir si los ciudadanos deciden convertir masivamente sus depósitos tradicionales a euros digitales, provocando así una fuga de capital que dinamite la solvencia de las entidades.

El Parlamento Europeo pide tener en cuenta criterios de protección del crédito y preservación de la base de depósitos, aunque deja en manos del BCE fijar un rango de cifras y le da flexibilidad para rebajarlo en momentos de turbulencias financieras.

Se prevé que el pleno avale el informe en julio y que las negociaciones con los Estados empiecen ese mes, lo que podría permitir que haya un acuerdo antes de finales de este año con vistas a empezar las emisiones en 2029, como prevé el BCE.

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