Los expertos avisan que los viajeros ya buscan destinos sostenibles y animan a Benidorm a explotar su faceta ambiental

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El XXIII Foro Internacional de Turismo advierte del impacto de los pisos turísticos y del encarecimiento de los costes en el sector hotelero

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ALICANTE.- El turista del futuro ya empieza a dibujar sus preferencias. Además del clima, la playa, la gastronomía o el ocio, mira cada vez con más atención la huella ambiental de sus desplazamientos. Los destinos deben prepararse para ese cambio y aprender a contar sus avances en sostenibilidad si quieren seguir siendo competitivos.

Esa es una de las principales conclusiones del XXIII Foro Internacional de Turismo de Benidorm, celebrado este viernes en la Universidad de Alicante. Allí, los expertos han pedido también cuidar a quienes viven en los destinos y hacer frente a amenazas como el alquiler turístico descontrolado y la inflación.

Miguel Gallego, responsable de Marketing y Comunicación de la European Travel Commission, ha presentado dos estudios: uno sobre el perfil de los nuevos viajeros y otro sobre cómo perciben los residentes la actividad turística. En declaraciones a Alicante Plaza, ha puesto el foco en Benidorm y le recomienda apoyarse en su “brillante gestión ambiental” para reforzar su imagen fuera de España: “Benidorm tiene que explotar su faceta como referente ambiental y comunicarla mejor en los mercados europeos”.

El primer estudio se basa en 24.000 entrevistas realizadas en diez países europeos. Según los datos de Gallego, el 64% de los encuestados, alrededor de 15.000 personas, reúne alguna de las características que definen al turista responsable. Eso no significa que viajen siempre de forma sostenible, sino que muestran comportamientos, intenciones o preferencias ligados a un menor impacto ambiental.

  • Miguel Gallego. -

Entre los criterios que pueden inclinar la balanza están elegir transportes menos contaminantes cuando es viable, como el tren frente al avión, y valorar los destinos que acreditan una buena gestión ambiental. El estudio subraya además el peso de la generación Z y de los viajeros más jóvenes, para quienes el impacto ambiental “puede llegar a ser una prioridad a la hora de decidir dónde pasar las vacaciones”.

De ahí la conclusión: los destinos deben adelantarse a una demanda que seguirá valorando los atractivos de siempre, pero que también se fijará en cómo se gestionan los recursos y en qué deja el viaje a su paso. En ese escenario, Gallego ve en Benidorm una baza que aún no aprovecha del todo. “La ciudad es conocida por sus playas, su clima, sus servicios, su gastronomía y su ocio, pero su gestión ambiental ocupa un lugar menor en la imagen que proyecta al exterior”.

El experto propone incorporar esa dimensión a la promoción turística, sobre todo en los mercados del centro y del norte de Europa, donde la costa alicantina tiene una posición consolidada. Argumentos no le faltan a la ciudad: en 2025 fue reconocida como Pionero Verde del Turismo Inteligente y acaba de obtener el premio Hoja Verde Europea 2028 (European Green Leaf Award).

La distinción, concedida por la Comisión Europea, reconoce a ciudades de entre 20.000 y 100.000 habitantes que destacan por sus actuaciones ambientales. El jurado ha valorado, entre otros aspectos, su capacidad para gestionar las presiones del turismo de masas sin renunciar a la protección del entorno y al desarrollo sostenible, así como la gestión de residuos.

Estos reconocimientos pueden ayudar a completar el retrato internacional de la ciudad. “No se trata de sustituir la promoción del sol, las playas o el ocio, sino de incorporar la gestión ambiental como otro atributo del destino”, afirmó Gallego. Su recomendación es que los potenciales visitantes conozcan también esa faceta, de modo que la sostenibilidad pueda pesar en su decisión de viajar a Benidorm.

Quienes viven en el destino

El segundo estudio se centra en cómo perciben los residentes la actividad turística y en la necesidad de prevenir el rechazo social. Barcelona, Venecia o Ámsterdam ilustran un fenómeno que obliga a los destinos a mirar no solo a quienes llegan, sino también a quienes viven allí.

Los datos expuestos durante la jornada reflejan una percepción mayoritariamente positiva en los municipios turísticos españoles analizados. “El 80% de los residentes encuestados se siente orgulloso de vivir en una localidad con una oferta cultural y de servicios amplia”, y el 78% considera que todavía hay margen para una mayor promoción turística. Frente a esas cifras, un 6% se declara detractor del turismo.

Para Gallego, estos resultados no eliminan la necesidad de vigilar los efectos de la actividad. “Los destinos suelen medir su evolución por el número de visitantes, el gasto o las pernoctaciones, pero también deben analizar la calidad de vida de los residentes, la atención que reciben y su opinión sobre el modelo turístico”. El objetivo es evitar que el crecimiento acabe deteriorando la convivencia.

  • Leire Bilbao, y el resto de ponentes, en el Foro.

 

Esa dimensión social centró también la intervención de Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, que resumió su planteamiento en un lema: ‘Turismo que suma, aquí se vive’. Su mensaje parte de una idea: «los destinos no son únicamente espacios para el disfrute de los visitantes, sino lugares donde viven y trabajan personas cuya identidad y bienestar deben preservarse».

Perelli planteó cinco grandes retos: minimizar el impacto del turismo, proteger la identidad local, garantizar condiciones laborales adecuadas, reforzar el compromiso con la huella social y mejorar la gobernanza de las administraciones. Los trabajadores de los hoteles y de los demás sectores vinculados a los visitantes forman parte de esa ecuación, porque sus condiciones de vida y de trabajo también repercuten en la calidad de la experiencia turística.

El vicepresidente de Exceltur defendió la necesidad de concienciar tanto a visitantes como a residentes y de construir una narrativa positiva del turismo: “Los primeros deben entender que los lugares que visitan son espacios habitados, mientras que la población local debe conocer el peso económico y social de una actividad que sostiene numerosos negocios y empleos”.

El peso económico del sector ayuda a situar su argumento. El turismo generó 29.662 millones de euros en la Comunitat Valenciana y estuvo vinculado a 384.171 empleos, el 17,4% del empleo regional. Para ilustrar la relación entre visitantes y residentes, Perelli recurrió a una imagen: «en un espacio público con cien personas, 91 serían residentes y nueve turistas». La proporción se expuso como ejemplo durante su intervención, no como una cifra aplicable a todos los destinos.

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