CALLOSA D'EN SARRIÀ. Las primeras estimaciones de la campaña del níspero de este año son positivas: más producción y más calidad. Pero con un inconveniente que inyecta incertidumbre en el sector, el aumento de costes "inasumibles para el agricultor". Estas son las primeras valoraciones de Asaja Alicante sobre el fruto más extendido de Callosa d'en Sarrià con Denominación de Origen Protegida.
En base a estos datos proporcionados por este organismo, se espera unas 10.000 toneladas, una cifra ligeramente superior a la del año pasado. Rafael Gregori, representante de Asaja en la comarca de la Marina Baixa y productor de nísperos, hace hincapié en que el escenario internacional y los conflictos en Oriente Medio están disparando los insumos. "Aquí somos fincas pequeñas, minifundios que transportamos nosotros mismos la producción a los almacenes; con el encarecimiento del gasóleo y de materiales como el plástico y la madera, lo estamos notando bastante", advierte en unas palabras recogidas por un comunidad de la asociación difundido este lunes.
En este sentido, remarcó que si no se aplican medidas de apoyo "rotundo y sostenido", este cultivo terminará por desaparecer a pesar de considerarlo clave para el patrimonio agrícola de la provincia de Alicante. Además, reseñó que el incremento de costes se verá reflejado en el precio final que acaba pagando el consumidor.
A todo ello se suma otra de las problemáticas que arrastra el sector durante años, el mercado laboral. Al tratarse de un trabajo que dura unas semanas determinadas, los productores se ven en dificultades para llenar las plantillas suficientes para abarcar sus cultivos. Una dificultad para encontrar mano de obra que reconocen que se extiende también por la uva embolsada del Vinalopó y la cereza de la montaña de Alicante.
Asaja recuerda que se trata de un trabajo manual que no puede mecanizarse, por lo que alerta sobre la necesidad de que la administración apoye a los agricultores en materia laboral y fiscal. "La dificultad para encontrar trabajadores es uno de nuestros mayores obstáculos: la recolección es costosa y la manipulación compleja, lo que impide generar economías de escala", manifestó Gregori.
Así, ahondan en la reclamación de una reducción en la recaudación de seguros sociales "para atenuar los altos costes sobrevenidos, permitiendo que los trabajadores mantengan su retribución, pero aliviando la carga del productor", apunta el comunicado. Igualmente, consideran que los índices actuales resultan "desproporcionados" frente a los costes reales de la mano de obra que deben asumir los cerca de mil agricultores de níspero que cultivan con certificación en la zona.
Por su parte, el director gerente de la Cooperativa Agrícola de Callosa d’en Sarrià, Andrés Llorca, indicó que el sector lleva años apostando por variedades precoces de este fruto para diferencias el producto en el mercado: "Llegar antes marca la diferencia; el níspero es la primera fruta de la primavera y eso le permite ganar protagonismo en los lineales".
Condiciones climáticas
En cuanto a las condiciones climáticas de estos meses previos que condicionan cómo será la campaña, explicó que las lluvias de marzo han sido fundamentales para el cuaje del fruto, "que tendrá este año gran calidad". Sin embargo, aclara que el balance técnico refleja las consecuencias de los fuertes vientos de febrero, que alcanzaron picos de hasta 90 km/h, provocando daños en infraestructuras agrícolas como cortavientos y mermando la calidad detectada en los primeros cortes, precisamente en el momento de mayor valor económico para el agricultor.
En cuanto al calendario de recolección, comienzan "con la suave aparición de los primeros nísperos en febrero, mientras que el volumen fuerte se concentra en abril y mayo, siendo abril el mes por excelencia, para finalizar la última semana de mayo”. En el pasado, la campaña podía extenderse hasta junio, pero ahora, con variedades más precoces, los inicios son cada vez más adelantados al igual que los finales.