BENIDORM.- El antiguo Hogar del Camarada de Benidorm vuelve a poner el foco sobre el estado de conservación del patrimonio municipal. El inmueble, situado en la calle Pintor Lozano, presenta actualmente signos visibles de deterioro en su exterior, mientras permanece pendiente de completar el proceso de rehabilitación iniciado años atrás.
El edificio, construido en la década de los cincuenta y vinculado en su origen a las estructuras sociales del franquismo, forma parte hoy del patrimonio municipal. Con el paso de las décadas ha tenido diferentes usos y ha sido objeto de varias actuaciones para recuperar un inmueble situado en pleno casco histórico de la ciudad.
En Benidorm, el edificio ha quedado incorporado al paisaje urbano de una ciudad que experimentó una profunda transformación precisamente durante las décadas centrales del franquismo. El crecimiento turístico y urbanístico convirtió progresivamente a la localidad en uno de los principales destinos turísticos del Mediterráneo, mientras determinados edificios y espacios de aquella época han llegado hasta nuestros días con usos diferentes de los originales.
La historia reciente del inmueble también refleja esa transformación. Ya en la etapa democrática, el antiguo Hogar del Camarada pasó a formar parte del patrimonio municipal y fue destinado a usos de carácter social. En la documentación municipal aparece vinculado al centro de mayores conocido como «Yayos».
El estado actual de sus elementos exteriores ha sido denunciado este miércoles por el grupo municipal socialista. Su portavoz, Cristina Escoda, ha reclamado al Ayuntamiento una actuación urgente y ha señalado el deterioro que, a su juicio, presentan las fachadas y cerramientos. Entre los desperfectos que ha señalado figuran el óxido del vallado perimetral, desconchones en la pintura y el mortero, el deterioro de la carpintería de madera de las ventanas superiores y una pintada en una de las fachadas laterales.
La denuncia pone el acento en una cuestión que viene de atrás: la rehabilitación del inmueble no se habría completado en su totalidad. Según ha recordado el PSOE, el Ayuntamiento ejecutó tres fases de obras y llegó a prever una cuarta intervención que debía permitir completar la actuación.
Los socialistas sostienen que el Gobierno local consignó 300.000 euros para esa cuarta fase en el presupuesto de 2020, además de partidas de 50.000 euros en los ejercicios de 2021 y 2022, pero que esas cantidades finalmente no llegaron a ejecutarse. A partir de estos datos, Escoda ha acusado al Ejecutivo local de permitir que el inmueble se deteriore nuevamente por falta de mantenimiento.
La situación contrasta con las sucesivas iniciativas municipales planteadas durante la última década para recuperar el edificio. En 2016, el Ayuntamiento aprobó un proyecto de rehabilitación que contemplaba inicialmente actuaciones sobre la estructura y la cubierta, además de posteriores trabajos en acabados e instalaciones. El objetivo era adaptar el inmueble para nuevos usos municipales y sociales.
La propia documentación municipal ha recogido posteriormente distintas actuaciones sobre el edificio. La Agenda Urbana Benidorm 2030 incluye asimismo el antiguo Hogar del Camarada entre los inmuebles municipales cuya recuperación se plantea dentro de las actuaciones de rehabilitación y puesta en valor del patrimonio urbano.
El inmueble arrastra, por tanto, una historia singular. Nació en una Benidorm todavía muy alejada de la ciudad turística que se desarrollaría durante las décadas posteriores. Su denominación original remite a las estructuras del régimen franquista, pero el edificio ha sobrevivido a aquella etapa y a la profunda transformación urbana, económica y social experimentada por la ciudad.
Hoy, el debate ya no gira únicamente alrededor de su pasado, sino también de su futuro. Las fachadas deterioradas, el vallado oxidado y otros elementos visibles desde la vía pública vuelven a plantear la necesidad de completar las actuaciones pendientes y, sobre todo, de garantizar un mantenimiento continuado una vez realizadas las inversiones.
La denuncia socialista sitúa así al antiguo Hogar del Camarada ante una paradoja: un inmueble municipal sobre el que se han proyectado sucesivas inversiones para su recuperación y que, años después, vuelve a mostrar signos de deterioro exterior.