BENIDORM. Una vez adjudicada la redacción del proyecto para construir la primera desalinizadora de Benidorm, el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa ha anunciado un acuerdo con el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico para incluir el proyecto de otras instalaciones de estas características. Según han avanzado, la idea es que se contemple en el Plan Hidrológico de Cuenca de la demarcación hidrográfica del Júcar 2028-2033.
El director técnico del Consorcio, Jaime Berenguer, ha explicado durante la sesión celebrada por la entidad en Benidorm este viernes que se mantuvieron dos reuniones en el Ministerio “con el objetivo de que se recogiera en el próximo Plan Hidrológico la construcción de una nueva desalinizadora para que fuera una realidad en el año 2034”. Así, ha informado de que la propia directora general “expresó su conformidad” con la propuesta que, según el director técnico “dará cobertura a los desarrollos urbanos proyectados y asegurará el futuro a medio y largo plazo de los crecimientos poblacionales”. Esa futura planta tendría una capacidad de 18 hectómetros cúbicos, si bien en una primera etapa funcionaría con una capacidad de seis hectómetros.
En cuanto al proyecto más cercano, indicaron que la tramitación sigue adelante "con pasos significativos", según explican desde el Ayuntamiento de Benidorm, municipio donde irá ubicada la desalinizadora. La última novedad responde al acuerdo alcanzado con la Sociedad de Proyectos para la Transformación Digital (SPTD) para la cesión al Consorcio del emisario submarino y la estación de bombeo de agua marina del Paseo de Tamarindos. Estas infraestructuras tenían como función captar agua para las instalaciones de la planta desalinizadora prevista en el ámbito del PEDUI de Terra Mítica, que finalmente no se ejecutó. Ahora, con el fin de que tanto las conducciones como la estación de bombeo tengan una mejor y mayor utilización, se ha acordado la cesión al Consorcio, que abonará 48.888 euros en concepto de IVA.
Estas instalaciones se aprovecharán y tendrán uso con la futura planta cuya tramitación sigue en marcha después de que se hubiera adjudicado la redacción del proyecto y de que diera cuenta de ello en la última reunión del Consorcio de Aguas celebrada en marzo. La previsión pasa por que esta planta desalinizadora, que contará con un presupuesto aproximado de unos 25 millones de euros y tendrá financiación autonómica, provincial y del propio Consorcio, pueda estar operativa en el año 2028 y genere unos aportes de seis hectómetros cúbicos para el abastecimiento.
Finalmente, el Consorcio ha insistido en la necesidad de seguir reclamando nuevas inversiones para la Marina Baixa y un tratamiento en cuanto a infraestructuras similar al que reciben otras zonas incluidas dentro de la misma cuenca. Así, se ha puesto como ejemplo la conducción Rabasa-Fenollar, diseñada para atender los aportes externos que nos llegan, o la renovación de las conducciones del Taibilla, entre otras.