MADRID (EFE). La posible firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur divide tanto a los socios comunitarios como a sus agricultores en un contexto de presión creciente porque los productores que están en contra se han echado a la calle para pedir que el pacto no se ejecute.
Francia ha liderado a un grupo de países de la UE -Polonia, Hungría, Austria y, hasta ahora, Italia- para lograr una minoría de bloqueo, pero Roma ha virado a última hora y parece dispuesta a unirse al bando pro-Mercosur, junto a Alemania, Países Bajos, España y los países escandinavos.
Alemania
Aunque el Gobierno alemán es favorable al acuerdo, los bloqueos de carreteras por parte de sus agricultores han sido reiterados e incluso han llegado a impedir en algunos momentos el acceso por varios puntos a la capital.
"No queremos producir mercancías intercambiables para el mercado mundial, ni podemos hacerlo, sino que queremos producir calidad. Y el acuerdo con el Mercosur va precisamente en la dirección equivocada", ha declarado Xenia Brand, directora ejecutiva de la Asociación de Agricultura Campesina (AbL) en Berlín.
Austria
Un acuerdo parlamentario del año 2019 obliga a sus representantes a vetar el acuerdo con Mercosur y el propio canciller, el conservador Christian Stocker, ha adelantado que su país se abstendrá o votará en contra.
Benelux
Entre los países del Benelux, Países Bajos ha pasado del "no" rotundo a respaldar ahora el acuerdo al considerar que los beneficios para la economía neerlandesa superarán a los perjuicios para su sector primario.
Luxemburgo también votará a favor, mientras que Bélgica está dividida entre el apoyo en la región de Flandes y el rechazo en Valonia, donde estos días se suceden las protestas contra el pacto.
Bulgaria
El Gobierno búlgaro cree que los agricultores "no pueden ser competitivos sin unos ingresos justos y unas normas iguales a las del comercio con terceros países".
Desde el Ejecutivo en funciones han enfatizado que la UE no puede exigir estándares más altos a sus agricultores y al mismo tiempo permitir la importación de productos sin cumplir las mismas normas.
Croacia
El Gobierno de coalición croata es muy cauto en sus opiniones sobre Mercosur, por las disensiones entre el Ministerio de Agricultura, controlado por nacionalistas, y el de Exteriores, en manos de los conservadores.
El primer ministro conservador, Andrej Plenkovic, ha hablado genéricamente en favor de acuerdos que afiancen las relaciones económicas, den estabilidad al comercio y fortalezcan a la UE.
Eslovaquia
El Gobierno eslovaco considera que el acuerdo puede beneficiar a la economía, muy vinculada a la exportación, y crear puestos de trabajo.
Sin embargo, la Cámara Agrícola advierte de que en América Latina hay alimentos que se producen con normas de calidad diferentes a las europeas y que podrían no beneficiar a los consumidores eslovacos.
Eslovenia
La ministra de Agricultura eslovena, Mateja Calusic, ha expresado que las salvaguardias para proteger a los agricultores europeos de las posibles consecuencias negativas del acuerdo UE-Mercosur son "suficientemente sólidas".
España
En España, la ganadería es uno de los sectores más amenazados, frente a las ventajas para los aceites de oliva y los vinos. La industria transformadora, representada por la patronal FIAB, está a favor del acuerdo.
El Gobierno español insiste en la importancia de una zona de libre comercio entre los dos bloques y más aún en el entorno geopolítico actual.
Finlandia
Finlandia considera el tratado muy beneficioso para su economía, ya que abre oportunidades de exportación, elimina las barreras de acceso a nuevos mercados y fortalece la seguridad del suministro.
Según el Gobierno finlandés, cerca de medio millón de puestos de trabajo en el país dependen directa o indirectamente de las exportaciones promovidas a través de acuerdos comerciales. Finlandia exporta a los países del Mercosur sobre todo maquinaria industrial, actualmente sujeta a unos aranceles del 20 %.
Francia
Francia reclama que los países del Mercosur asuman la llamada cláusula de salvaguarda, que permitiría suspender temporalmente las preferencias arancelarias a algunas importaciones agrícolas si se detectara un importante incremento en los flujos.
París exige también que las cláusulas espejo, que estipulan que sólo podrán entrar en la UE aquellos productos que cumplan las reglas europeas sobre fitosanitarios, uso de antibióticos y hormonas de crecimiento, se apliquen a todos los vegetales y animales.
Francia incide en que esas cláusulas espejo se deben aplicar en la práctica, con un dispositivo de control consecuente.
Grecia
El Gobierno griego apoya el acuerdo, pese a que los sindicatos de campesinos se oponen por considerar que será "el fin" del sector agrícola, que ya afronta dificultades en competir con los precios más bajos de productos importados.
Hungría
El Gobierno húngaro se opone de forma contundente al acuerdo comercial y ha anunciado que votará en contra, al considerar que es contrario a los intereses de los agricultores.
Italia
Italia ha flexibilizado su postura sobre el acuerdo con Mercosur y se encuentra más cerca de votar a favor, tras haber superado las reticencias que obligaron a posponer la anterior firma, aunque su presidenta, Giorgia Meloni aún no ha hecho oficial el beneplácito al acuerdo.
El motivo que ha favorecido este giro es la decisión de la Comisión Europea de agregar, desde 2028, otros 45.000 millones de euros para la Política Agraria Común (PAC), lo que en principio tranquilizaría al sector agrario del país.
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, calificó el miércoles de "buenas" y "estratégicas" las medidas anunciadas esta semana por la CE.
Polonia
El Gobierno polaco mantiene una postura de oposición total al tratado desde hace tiempo. El 26 de noviembre de 2024 el Parlamento aprobó una declaración propuesta por el Gobierno de Donald Tusk que rechazaba los resultados de las negociaciones en Bruselas.
A su juicio, el acuerdo perjudicaría gravemente al sector agrícola polaco, un argumento que se apoya en sendos informes de dos grandes bancos que señalan al sector avícola y a los productores de azúcar, miel y queso como los más afectados por las importaciones de Mercosur. Según las asociaciones de agricultores y granjeros, 1,2 millones de granjas polacas sufrirían consecuencias negativas.
Portugal
Portugal ha sido, junto con España, uno de los países que más han impulsado el acuerdo de Mercosur. El Gobierno luso considera que se trata de una "oportunidad" que permitirá al país incrementar las exportaciones de vino, aceite de oliva y quesos.
Este respaldo se explica, en gran medida, por los estrechos lazos de Portugal con Brasil. A diferencia de otros países europeos, en Portugal no se han registrado protestas de agricultores hasta el momento.
República Checa
República Checa apoya la firma, aunque pide un "reglamento sólido, rápido y eficaz que refuerce la aplicación de cláusulas de salvaguardia bilaterales específicas y estrictas para los productos agrícolas".
Rumanía
Los agricultores rumanos consideran que el acuerdo podría imponer cargas adicionales y desproporcionadas a quienes garantizan la seguridad alimentaria de Rumanía y Europa. Creen que el reglamento de salvaguardia propuesto por la Comisión Europea no ofrece las garantías que necesita la comunidad agrícola de la UE.
Sin embargo, la última posición de Rumanía sobre el pacto fue expresada en diciembre por el presidente Nicusor Dan, quien dijo que, en general, es "muy beneficioso para Europa y también para Rumanía".