Jóvenes emprendedores que facturan millones en el streetwear

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Jóvenes, inconformistas, una relación de amistad, recursos muy limitados, escasa formación en el sector de la moda, nativos digitales y empeñados en crear comunidad en torno a la marca

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VALÈNCIA. En el podio de la facturación, la primera nueva marca de streetwear española que aparece es Nude Project. Según algunas fuentes, el año pasado estaría rondando los 40 millones de euros en ventas. Fundada por Alex Benlloch y Bruno Casanovas a la edad de 19 años, su historia es bastante sabida. Tras conocerse por las redes sociales, decidieron juntarse para lanzar un proyecto emprendedor sin saber muy bien cuál. Al final se decantaron por la moda urbana. Se encerraron un tiempo en la casa de la abuela de Casanovas para articular el proyecto y al tiempo, con una inversión de 300 euros cada uno, lanzaron en 2018 Nude Project al mercado como marca nativa digital. Años después, crearían el podcast con el mismo nombre de la marca llegando a reunir una audiencia masiva.

Muchos puntos del storytelling de Nude Project los comparten otras marcas de moda urbana con las que coexisten. Jóvenes, inconformistas, una relación de amistad, recursos muy limitados, escasa formación en el sector de la moda, nativos digitales y empeñados en crear comunidad en torno a la marca son patrones que se repiten en Blue Banana, Yuxus o Gods. Algunas de las que así nacieron se han ido quedando por el camino, pero muchas de las que sobrevivieron plantan hoy cara a los gigantes de la industria.

Nacho Rivera y Juan Fernández-Estrada, fundadores de Blue Banana, aseguraban en 2025 rondar una facturación del 30 millones de euros, con 26 establecimientos propios abiertos, otros 20 puntos de venta y más de 300 empleados. Inspirar la aventura ligada a la naturaleza centra la narrativa de la marca que firma sus prendas con una X.  A su favor, también, contar con el sello B Corp para validar su impacto positivo social y ambiental.

Entre las que más facturan sitúan también a Yuxus, fundada por los hermanos Guillermo y Álvaro Ferre y en cuyo capital acaba de entrar la sevillana Scalpers como socio estratégico “para acompañar su desarrollo y potenciar su expansión”. Yuxus cuenta actualmente con catorce puntos de venta, cerca de cien profesionales y una facturación que, ya en 2024, alcanzaba los 10 millones de euros.

Un enfoque más asequible

Muchas de las marcas referidas se posicionaron en un rango premium, con sudaderas que podían costar tranquilamente entre 70 y 80 euros. Esto ha propiciado que otras marcas emergentes surgidas en los dos últimos años apuesten de forma explícita por unos precios más asequibles y mejor relación calidad-precio.

Marcan así la diferencia, por ejemplo, en la valenciana Mommys Love lanzada en 2024 por un grupo de amigos cuya apuesta es la ropa urbana a precios asequibles. Se postulan como antídoto de la moda desechable dentro de un lujo accesible. Más que de comunidad, aquí hablan de crear familia.

“Nuestro objetivo es ofrecer productos con personalidad, buena calidad y precios accesibles para una generación que muchas veces tiene dificultades para acceder a ropa de calidad sin pagar precios elevados”, afirma Jacobo Otero Fombuena, cofundador de Eclipsse. Este es un proyecto todavía pendiente de consolidación, aunque su comunidad la integren ya más de 2.000 seguidores. Ello no merma sus ambiciones. “Nuestro objetivo no es simplemente construir una marca. Queremos construir algo que inspire a otros jóvenes a perseguir sus ideas y que, con el tiempo, también pueda contribuir a mejorar la vida de quienes más lo necesitan”, afirman.

Del ecommerce a la tienda física

Denominador común de todas estas marcas es también haber arrancado el negocio a través de su propio ecommerce y apoyándose en la estrategia drop. Se basa en lanzamientos de colecciones cápsula de edición limitada fuera de las típicas temporadas. Se anuncia la hora exacta del lanzamiento con anticipación y, si el modelo se agota, no se repone. Fomentan así la sensación de exclusividad de los consumidores.

Más difícil es mantener esta estrategia cuando dan el salto de lo digital a las tiendas físicas, algo que hacen en cuanto los recursos se lo permiten buscando ubicación en los principales ejes de las capitales españolas. Más que drop puro, en la transición aplican un formato híbrido que genera efecto llamada hasta formar grandes colas a la puerta del establecimiento, pero sin arriesgarse a romper el stock completo.

Salir en las listas Forbes

Sin embargo, el streetwear no solo vende ropa; vende también estatus, relevancia cultural y exclusividad. Utilizar los medios de comunicación como altavoz de su propuesta se convierte en obsesión para alguno de estos emprendedores. "Algún día estaremos en la portada de Forbes” aseguraban los fundadores de Nude Project en un tuit en 2019, como si ello fuese el equivalente a ganar un Oscar. En 2025 lo consiguieron llegando a ser portada del especial Forbes 30 under 30 España de ese año. 

Lo cierto es que no han sido los únicos en conseguirlo. También han salido los impulsores de EME Studios, y Adrián González, fundador de la marca valenciana Belaguer por revolucionar la moda con un enfoque de comunidad y colecciones exclusivas de estética urbana. 

 El marketing

Pero disfrutar de una comunidad digital amplia y hacer ruido en las redes para generar expectación (hype) no es siempre suficiente para gestionar lanzamientos exitosos en un mercado que empieza a estar saturado. Para que esto suceda, a veces no les queda otra que recurrir a los servicios de una agencia de marketing especializada. 

Scuffers, EME Studios, Pompeii Brand, Blue Banana o Yuxus figuran entre los clientes de 21Nova. Se presentan como una firma “especializada en crecimiento para ecommerce aspiracionales”. En esta línea operan dentro del marketing digital, “concretamente en performance marketing, estrategia de negocio y escalado rentable para marcas digitales”.

También en este caso la narrativa de la empresa se alinea a la de sus clientes. El proyecto, capitaneado por Álvaro Ruvira, nació en 2023 con una inversión de apenas 400 euros. Entre sus primeros clientes estaban Scuffers o Eme Studios y gracias al ‘boca a boca’, hoy confían en superar al cierre del ejercicio en curso los 3 millones de euros facturados, con una visión ambiciosa de alcanzar las 8 cifras en el medio plazo rigiéndose bajo la premisa de “conformismo cero”.

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