VALÈNCIA. La Comisión Europea quiere recuperar peso industrial frente a la competencia global y reducir la dependencia de proveedores de terceros países. Para ello, Bruselas ha puesto sobre la mesa la Ley de Aceleración Industrial, una propuesta legislativa presentada el pasado 4 de marzo que busca impulsar la fabricación europea, acelerar la descarbonización y atraer inversiones hacia sectores estratégicos. Su finalidad es combinar la transición climática con la recuperación de la capacidad productiva y una mayor autonomía estratégica.
El objetivo de la Comisión es elevar el peso de la industria manufacturera desde el 14,3% del PIB comunitario registrado en 2024 hasta el 20% en 2035. Para conseguirlo, la propuesta combina incentivos a la producción europea, criterios vinculados a las emisiones y medidas para reducir los obstáculos administrativos que frenan la puesta en marcha de proyectos industriales. "Supone un paso decisivo para reforzar la competitividad de la industria manufacturera europea y garantizar su sostenibilidad a largo plazo", destaca Arantxa Tapia, Senior Advisor de KPMG en España. En este sentido, explica que en el actual contexto de creciente competencia internacional y transformación tecnológica acelerada, la industria europea "afronta un momento estratégico para impulsar nuevas inversiones que fortalezcan su posicionamiento en cadenas de valor de alto contenido tecnológico y elevado valor añadido".
Por ello, uno de los principales ejes de la norma es la introducción de requisitos de fabricación en la Unión Europea, el denominado 'Made in EU', y de bajas emisiones de carbono en determinados procedimientos de contratación pública y sistemas de apoyo público. La medida afectaría inicialmente a sectores como el acero, el cemento, el aluminio, la automoción y las tecnologías de cero emisiones netas, entre ellas las baterías, la energía solar, la eólica y las bombas de calor. El propósito es utilizar el peso de la contratación y los recursos públicos para generar demanda de productos fabricados en Europa, dar mayor previsibilidad a las inversiones y reforzar las cadenas de suministro comunitarias.
"La transición hacia un modelo industrial más limpio y menos dependiente de los combustibles fósiles abre, además, importantes oportunidades de desarrollo económico e industrial. Sectores como el reciclaje avanzado, la fabricación sostenible, las tecnologías limpias y las distintas soluciones de generación energética libre de emisiones están llamados a desempeñar un papel fundamental en la configuración del nuevo tejido industrial europeo. Esta transformación no solo contribuirá a alcanzar los objetivos climáticos de la Unión Europea, sino que también favorecerá la creación de nuevas capacidades productivas y oportunidades de inversión", subraya la consultora de KPMG.
Menos trabas administrativas para los proyectos industriales
La simplificación administrativa constituye otro de los pilares de la iniciativa. La Comisión plantea que los Estados miembros establezcan un procedimiento digital único para tramitar las autorizaciones industriales, con el objetivo de reducir cargas burocráticas y agilizar las inversiones. La propuesta contempla también plazos definidos y mecanismos de aprobación tácita en determinadas fases intermedias de los procedimientos relacionados con proyectos de descarbonización de industrias de gran consumo energético.

- Stéphane Séjourné, vicepresidente ejecutivo para la Prosperidad y la Estrategia Industrial. -
- Foto: Comisión Europea
A ello se suma la creación de áreas de aceleración industrial, concebidas para concentrar proyectos manufactureros, facilitar infraestructuras compartidas y favorecer la colaboración entre actividades productivas. "Una mayor eficiencia regulatoria permitirá impulsar tanto la modernización de las instalaciones existentes como el desarrollo de nuevos proyectos industriales innovadores, favoreciendo una puesta en mercado más ágil de tecnologías y productos de alto valor añadido", remarca Tapia.
La ley también busca que la inversión extranjera contribuya de forma efectiva al desarrollo industrial europeo. Así, establece condiciones para determinadas inversiones superiores a 100 millones de euros en sectores estratégicos cuando un solo tercer país controle más del 40% de la capacidad manufacturera mundial del sector correspondiente. En esos supuestos, las inversiones deberán cumplir requisitos relacionados con la creación de empleo de calidad, la transferencia de tecnología y conocimientos, la generación de valor añadido en la UE y el acceso al mercado único. Entre las condiciones planteadas figura que al menos el 50% de la plantilla sea europea.
La iniciativa no plantea cerrar el mercado comunitario a la inversión exterior, sino vincular determinadas operaciones estratégicas a una mayor contribución económica e industrial dentro de la Unión. Al mismo tiempo, incorpora criterios de reciprocidad para tener en cuenta el acceso que las empresas europeas reciben a los mercados de contratación pública de terceros países. Por tanto, para la experta, esta norma puede convertirse en "una herramienta clave para fortalecer la autonomía industrial europea".
Fase de negociación
Ahora bien, esta Ley de Aceleración Industrial todavía se encuentra en una fase incipiente. El texto presentado por la Comisión todavía debe negociarse en el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE antes de su aprobación definitiva y entrada en vigor. Por tanto, el alcance de las obligaciones, los criterios de aplicación y las oportunidades concretas para las empresas dependerán del resultado de esa negociación.
Para la industria valenciana, el debate pasa por determinar cómo pueden aprovecharse los nuevos incentivos a la fabricación europea y la simplificación de los permisos, así como qué requisitos deberán cumplir las compañías que aspiren a beneficiarse de la contratación y las ayudas públicas.