CASTELLÓ. La retención del talento, el refuerzo de la formación, la adaptación a la inteligencia artificial y el impacto de la geopolítica internacional son algunos de los principales retos a los que se enfrenta la industria. Estos desafíos centraron el desayuno organizado en el CEEI de Castellón por Foro Plaza, la iniciativa impulsada por el Grupo Plaza, bajo el título 'La reindustrialización como desafío colectivo'.
En una provincia con uno de los mayores pesos de la industria en el PIB de España, representantes de empresas de distintos ámbitos analizaron las necesidades y estrategias para fortalecer el tejido productivo. En el encuentro participaron Santiago Bretón, director de Operaciones de UBE; Vicente Ballester, CEO de Blumaq; Victoriano Prim, CEO de Alespri; María Pilar Gil, directora de Gil Comes; Alfonso Perea, CEO de Sicer Group; Francisco Ferrer, CEO de Ferpapunt Textil; Francho García, CEO de Arkadia Space; y Pablo Oliete, CEO de Atlas Tecnológico. El debate estuvo moderado por el coordinador de Foro Plaza, Eugenio Mallol, y contó también con la presencia del CEO de Grupo Plaza, José Manuel del Arco.
Empresas de sectores como la cerámica (Sicer), la química (UBE), la alimentación (Gil Comes), los componentes de aluminio para cosmética (Alespri), el textil (Ferpapunt), el suministro de repuestos para maquinaria (Blumaq) y el sector aeroespacial (Arkadia Space) abordaron la situación actual y las perspectivas de futuro de la industria en ámbitos como la formación, la energía y la digitalización.
Durante el encuentro quedó patente que la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de los costes energéticos, la transformación digital y la creciente dificultad para atraer y retener profesionales cualificados constituyen algunos de los principales desafíos que deberá afrontar la industria para mantener su competitividad en los próximos años.

Geopolítica, energía y globalización
La situación internacional fue uno de lo focos del debate. Santiago Bretón, director de Operaciones de UBE, explicó que el sector químico atraviesa un periodo "con más sombras que luces", afectado por una sucesión de crisis que comenzaron con la pandemia, continuaron con la guerra de Ucrania y se han visto agravadas por el conflicto entre Irán e Israel y la tensión en el estrecho de Ormuz.
Según expuso, esta situación ha provocado fuertes incrementos en el precio de materias primas como el azufre, cuyos costes se han multiplicado hasta un 600 %, un sobrecoste que la industria no puede trasladar al precio final de sus productos.
Desde Sicer, Alfonso Perea señaló el impacto que tienen los conflictos internacionales sobre la importación de materias primas y la exportación de productos, además de mostrar preocupación por la incertidumbre regulatoria.
La globalización también centró parte del debate. Los representantes empresariales coincidieron en que Europa compite en desventaja frente a países con menores exigencias regulatorias.
Francisco Ferrer, de Ferpapunt textil, denunció las diferencias existentes con China en materia de trazabilidad, sostenibilidad y economía circular, al considerar que las empresas europeas deben cumplir requisitos mucho más estrictos que sus competidores asiáticos.
Por su parte, Vicente Ballester, de Blumaq, criticó el uso de los aranceles como herramienta política y recordó que el mercado estadounidense continúa siendo estratégico para muchas compañías, aunque actualmente atraviesa una etapa de menor actividad.
Victoriano Prim, de Alespri, defendió además la necesidad de reforzar la competitividad logística mediante la creación de un gran hub logístico que permita mejorar la eficiencia de las empresas.

La inteligencia artificial deja de ser una opción
Otro de los grandes bloques del encuentro fue la transformación digital. Los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial ha pasado de ser una tecnología emergente a convertirse en una necesidad para mantener la competitividad.
No obstante, advirtieron de que antes de implantar soluciones de IA es imprescindible digitalizar los procesos y disponer de una base de datos única y fiable.
UBE explicó que la integración de toda la información de la empresa constituye el paso previo para poder utilizar herramientas de inteligencia artificial capaces de anticipar averías o mejorar la toma de decisiones.
Blumaq trabaja ya para gestionar su inventario mediante IA, mientras que Sicer utiliza estas tecnologías para optimizar procesos y responder con mayor rapidez a las exigencias del mercado.
En el caso de Gil Comes, la digitalización permite un control mucho más preciso de los costes diarios, mejorando la eficiencia económica.
Francho García, de Arkadia Space, destacó que, al haber nacido como empresa tecnológica, trabaja desde el inicio con un sistema centralizado de datos, aunque subrayó que su principal preocupación actual es reforzar la ciberseguridad debido al incremento de intentos de fraude y suplantación de identidad.
Precisamente la seguridad informática fue otro de los asuntos abordados. Blumaq recordó que sufrió un grave ciberataque que paralizó la actividad durante semanas, pese a contar con sistemas de protección avanzados, una experiencia que puso de manifiesto la creciente vulnerabilidad de las empresas. Los participantes coincidieron en que la digitalización obliga a incrementar las inversiones en protección de datos e infraestructuras digitales.

El gran desafío: retención de talento
Si hubo un tema sobre el que existió consenso fue el relacionado con el capital humano. Las empresas aseguraron que el problema ya no consiste únicamente en captar profesionales cualificados, sino en conseguir que permanezcan en la organización.
Gil Comes explicó las dificultades para atraer perfiles técnicos y directivos a municipios pequeños, especialmente cuando compiten con grandes ciudades que ofrecen una mayor oferta educativa y de servicios.
Desde Blumaq se insistió en que el verdadero valor diferencial de una empresa es su equipo humano y que la formación continua resulta mucho más eficaz que limitarse a captar talento recién salido de las universidades.
UBE defendió precisamente esa apuesta por la formación permanente y recordó la creación, junto a BP, de un grado de Química Industrial que permitió formar a los perfiles que necesitaba el sector.
Arkadia Space también señaló que la cultura empresarial constituye una herramienta fundamental para fidelizar a los trabajadores, mientras que Alespri lamentó que muchos empleados abandonen la empresa tras varios años de formación para incorporarse a compañías que ofrecen mejores salarios.
Los participantes reclamaron igualmente un mayor impulso a la Formación Profesional Dual y una adaptación de la oferta educativa a las necesidades reales del tejido industrial.

Infraestructuras y regulación
El debate también reflexionó sobre el entorno que necesita la industria para seguir creciendo. Las empresas reclamaron mejores infraestructuras eléctricas, especialmente para afrontar los procesos de electrificación y descarbonización. También advirtieron de que el hidrógeno verde continúa presentando unos costes demasiado elevados para ser competitivo sin apoyo público.
En materia energética surgieron distintas posiciones. Mientras algunos defendieron acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías renovables, Blumaq apostó por recuperar el debate sobre la energía nuclear como fuente estable de suministro.
Asimismo, reclamaron una simplificación administrativa, una regulación más orientada a favorecer la producción y una mayor coordinación entre administraciones.
Una política industrial para toda la sociedad
Como conclusión, los asistentes defendieron que la política industrial no puede entenderse únicamente como una cuestión empresarial, sino como un asunto estratégico para el conjunto de la sociedad. La industria genera empleo cualificado, impulsa la innovación, fortalece la economía y sostiene el Estado del bienestar. Para ello, consideraron imprescindible una estrategia conjunta que permita afrontar los desafíos de la geopolítica, la digitalización, la transición energética y la gestión del talento sin perder competitividad frente a otros mercados.