Foro Plaza

Europa quiere reindustrializarse, pero los costes la empujan hacia India y otros países aliados

Gobiernos y empresas han iniciado un proceso de replanteamiento de sus cadenas de suministro para ganar autonomía estratégica y los CEOs de las grandes tecnológicas dan un toque de atención

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. La industria vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias económicas de Europa y Estados Unidos. Tras años marcados por la globalización, la búsqueda constante de eficiencia y la deslocalización productiva, gobiernos y empresas han iniciado un proceso de replanteamiento de sus cadenas de suministro para ganar autonomía estratégica, reducir riesgos geopolíticos y asegurar el acceso a tecnologías críticas. Sin embargo, ese movimiento hacia la reindustrialización se enfrenta a una realidad menos favorable en el continente europeo que en EEUU: aunque la voluntad empresarial crece, las inversiones previstas comienzan a ralentizarse.

Según el informe "Reindustrialization of Europe and the US 2026", elaborado por Capgemini Research Institute, el 73% de las grandes compañías ya cuenta con una estrategia de reindustrialización en marcha o en desarrollo, frente al 66% de hace un año. La búsqueda de una mayor soberanía sobre materias primas, componentes, tecnologías y capacidades productivas se ha convertido en uno de los principales motores de esta tendencia. De hecho, el 72% de las empresas reconoce que busca un mayor control sobre elementos considerados críticos para reducir dependencias externas y aumentar su resiliencia ante futuras crisis.

Desde Capgemini explican a Plaza que Europa sí tiene capacidad para competir industrialmente, aunque deberá hacerlo de una manera diferente a Estados Unidos y China. "Europa debe competir por calidad industrial, ingeniería, sostenibilidad, confianza regulatoria, talento tecnológico y capacidad de integrar lo físico y lo digital", señalan desde la consultora. A su juicio, la ventaja competitiva europea no estará en el volumen de producción o en los costes laborales, sino en la capacidad para desarrollar ecosistemas industriales avanzados apoyados en inteligencia artificial, automatización, robótica, gemelos digitales y nuevas tecnologías industriales.

Pese a este creciente interés por recuperar capacidades productivas, las cifras muestran una cierta contradicción. El informe estima que las inversiones acumuladas previstas para iniciativas de reindustrialización durante los próximos tres años alcanzarán los 2,5 billones de dólares, frente a los 4,7 billones estimados un año antes. La tendencia refleja que las empresas mantienen el objetivo estratégico de reforzar su autonomía industrial, pero están siendo mucho más selectivas a la hora de comprometer recursos en un contexto marcado por la incertidumbre económica, las tensiones comerciales y la volatilidad geopolítica.

Costes, energía y talento: las barreras europeas

Desde Capgemini identifican cuatro grandes obstáculos que explican por qué la reindustrialización avanza más despacio de lo que muchos gobiernos europeos desearían. "La primera es el coste. Reindustrializar exige inversión en plantas, automatización, talento, energía, proveedores y capacidades digitales", apuntan. A ello se suma una segunda barrera especialmente relevante para Europa, la energía. "Europa sigue teniendo una desventaja importante en costes energéticos frente a otras regiones", apuntan. La propia Comisión Europea ha situado este aspecto en el centro de iniciativas como el Clean Industrial Deal ante la creciente preocupación de la industria por la pérdida de competitividad frente a Estados Unidos y Asia.

La consultora también señala la dificultad para encontrar profesionales cualificados capaces de operar las nuevas fábricas digitales. "La reindustrialización actual no consiste solo en abrir fábricas, sino en operar fábricas digitales, automatizadas, conectadas y sostenibles, por lo que es necesario talento", destacan. A ello se añade la fragmentación normativa existente dentro de Europa. "Europa necesita más coordinación entre política industrial, energía, fiscalidad, ayudas públicas, permisos, contratación pública e innovación", sostienen desde Capgemini.

Europa busca aliados mientras EEUU recupera producción

Aunque el debate político suele asociar la reindustrialización con el regreso de fábricas al país de origen, el informe refleja que Europa y Estados Unidos están siguiendo estrategias diferentes. Mientras las compañías estadounidenses están apostando cada vez más por el reshoring, es decir, por recuperar producción dentro de sus fronteras, las empresas europeas están optando mayoritariamente por diversificar riesgos a través del friendshoring. Esto supone trasladar parte de su producción o de su cadena de suministro a países considerados aliados política, económica o estratégicamente.

Según el estudio, el 48% de las organizaciones estadounidenses ha invertido en iniciativas de reshoring en 2026, frente al 30% registrado apenas un año antes. La combinación de incentivos fiscales, ayudas públicas, políticas industriales y medidas para fortalecer sectores considerados estratégicos está favoreciendo el retorno de actividades manufactureras a suelo estadounidense. 

Europa, en cambio, está adoptando un enfoque más pragmático. "No son estrategias excluyentes. De hecho, para muchas compañías la solución más realista será una combinación de reshoring, nearshoring y friendshoring", explican desde Capgemini. La consultora recuerda que "retornar toda la producción al país de origen puede ser adecuado en sectores de alta sensibilidad estratégica o tecnológica, pero no siempre es viable por costes, disponibilidad de talento, energía, materias primas o escala". Precisamente por ello, muchas empresas están trasladando parte de sus operaciones a territorios considerados políticamente estables y alineados con los intereses europeos. En este sentido, el 64% de las organizaciones europeas se inclinan por el friendshoring.

En este contexto, Capgemini recuerda que "no existe una lista universal de países amigos". Sin embargo, identifica tres grandes círculos de interés para las empresas europeas. El primero es el propio mercado comunitario, que sigue siendo "el primer espacio natural de integración industrial". El segundo está formado por países cercanos con una fuerte complementariedad industrial, como Reino Unido, Turquía, Marruecos y otros mercados del norte de África. El tercero corresponde a los nuevos polos manufactureros que están ganando protagonismo en la reorganización de las cadenas globales de suministro. Entre ellos destaca especialmente India. Según el informe, el 82% de las organizaciones prevé mantener o ampliar sus inversiones en el país, que se ha convertido en uno de los principales beneficiarios del desplazamiento de actividad industrial desde otras regiones. También ganan peso Vietnam, México y Canadá, mientras que muchas compañías optan por reducir riesgos en China sin abandonar completamente un mercado que continúa siendo clave para numerosos sectores industriales.

El toque de atención de los gigantes tecnológicos europeos

La preocupación por la pérdida de competitividad industrial europea también ha llegado a algunas de las compañías más importantes del continente. Los consejeros delegados de Airbus, ASML, Ericsson, Mistral AI, Nokia, SAP y Siemens firmaron recientemente una carta conjunta en la  en la que alertaban de la pérdida de competitividad de Europa. "Es una crisis en gran medida creada por nosotros mismos y, por tanto, una crisis que somos capaces de superar", apuntaban.

  • Justin Hotard, consejero delegado de Nokia -

Los directivos sostienen que Europa cuenta con activos suficientes para desempeñar un papel protagonista en la próxima revolución tecnológica. "Europa tiene las personas, los ecosistemas y la tecnología para liderar esta próxima fase", afirman. Sin embargo, consideran que el problema radica en la incapacidad para convertir esas fortalezas en empresas con escala global. En la misiva recuerdan además el peso económico que representan las compañías firmantes. En conjunto, generan 417.000 millones de euros de ingresos, suman una capitalización bursátil cercana a 1,1 billones de euros, emplean a más de 957.000 personas en todo el mundo, invierten más de 40.000 millones de euros anuales en investigación y desarrollo y controlan alrededor de 213.000 patentes. A su juicio, estas cifras demuestran que Europa dispone de una base tecnológica e industrial sólida sobre la que construir su autonomía estratégica.

Uno de los principales reproches de los ejecutivos se dirige al entorno regulatorio europeo. "Las empresas en Europa se enfrentan a normas asfixiantes, innecesariamente complejas y a menudo solapadas que hacen increíblemente difícil seguir el ritmo de la velocidad del progreso tecnológico", sostienen. Por ello, reclaman simplificar las normas digitales y favorecer un marco regulatorio que permita a las empresas innovar y crecer con mayor rapidez.

La inteligencia artificial ocupa un lugar destacado en sus preocupaciones. Los directivos consideran que Europa corre el riesgo de quedarse atrás frente a Estados Unidos y China por centrarse excesivamente en la regulación. "Más de tres años después del 'momento ChatGPT', Europa sigue debatiendo regulación, mientras otros ya han pasado a escalar la IA en sistemas físicos y robótica", señalan. En este sentido, advierten de que "debemos asegurarnos de no regular antes de innovar", y defienden que la prioridad debe ser desarrollar y desplegar tecnologías propias antes de imponer nuevas restricciones.

La carta también reclama una política industrial más ambiciosa y coordinada. Los firmantes piden apoyo a proyectos estratégicos capaces de competir con los grandes grupos estadounidenses y chinos, una mayor movilización de capital privado, reformas que faciliten la consolidación empresarial y una estrategia común que permita proteger los intereses industriales europeos. "La verdadera riqueza y resiliencia se construyen creando y controlando propiedad intelectual, en lugar de limitarse a consumirla", afirman.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo

El envejecimiento abre un nuevo mercado aún por interpretar: del 'senior living' a la robótica asistencial
El pulso de la IA en los servicios profesionales: ¿herramienta de trabajo o amenaza para el talento humano?