MADRID (EFECOM). El Gobierno ha insistido esta semana en que mantiene su compromiso de presentar el proyecto de presupuestos para el próximo año, aunque sin aclarar si se atendrá al plazo fijado por la Constitución, que vence en apenas unas semanas, ni cómo va a recabar apoyos suficientes en las Cortes.
"Los presupuestos van a sustanciar su debate en el año 2026 y van a ser presentados en el año 2026", ha afirmado esta semana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha defendido que ese era su compromiso y que va a cumplirlo.
Con ese objetivo, el Gobierno ha completado ya con todos los pasos previos a la elaboración de las cuentas, desde la publicación de la orden ministerial a la aprobación de los objetivos de estabilidad y el techo de gasto, junto con la actualización del cuadro macroeconómico.
Sin embargo, el rechazo a los objetivos de estabilidad -se aprobaron, debatieron y votaron dos veces, tal y como establece la ley de estabilidad cuando no se aprueban a la primera- puso en evidencia la falta de apoyos del Gobierno, que previsiblemente se extenderá la tramitación presupuestaria.
Una legislatura sin presupuestos
El futuro proyecto de presupuestos para 2027 será, si finalmente llega a aprobarse, el primero de esta legislatura, ya que el Gobierno no ha presentado cuentas desde las de 2023, que son las actualmente vigentes tras tres prórrogas.
La Constitución establece que el Gobierno tiene que presentar los presupuestos en el Congreso al menos tres meses antes de final de año -es decir, antes de final de septiembre- para dar tiempo a su tramitación, que se suele alargar alrededor de un trimestre.
Sin embargo, este plazo se lleva incumpliendo desde hace una década. De hecho, los tres presupuestos aprobados en los Gobiernos de Sánchez -2021, 2022 y 2023- se presentaron fuera de plazo, ya en octubre, aunque una tramitación acelerada permitió que entraran en vigor el 1 de enero.
La entonces ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defendió siempre la conveniencia de presentar las cuentas una vez asegurada su aprobación -el proyecto de 2019 fue rechazado y forzó la convocatoria de elecciones-, pero ahora el Gobierno parece dispuesto a avanzar incluso sin apoyos.
La prueba de fuego será el debate de totalidad, en el que se votan las peticiones de devolución de las cuentas, ya que tras el rechazo de Junts a los objetivos de estabilidad parece poco probable que decida salvar las cuentas.
Techo de gasto récord: 226.032 millones
Los futuros presupuestos contarán con un límite de gasto no financiero o techo de gasto récord de 226.032 millones de euros, un 6,6 % más que el gasto nacional de este año, aunque el incremento se reduce al 4,6 % si se tienen en cuenta los fondos europeos.
Este límite se deriva de la senda de estabilidad en vigor, que fija un déficit para el conjunto del estado del 1,8 % del PIB, ya que el rechazo del Congreso a las metas propuestas por el Ejecutivo solo afecta al reparto entre subsectores y no al compromiso global, que a falta de acuerdo parlamentario es el pactado con Bruselas.