Teresa Viejo: "Un periodista solo tiene un matrimonio: se llama credibilidad"

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  • Teresa Viejo
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ELCHE.- Teresa Viejo (Madrid, 1963) ha desarrollado una extensa trayectoria periodística en prensa escrita, radio y televisión. Comenzó su carrera en el diario Ya y trabajó en distintas emisoras de radio, como Radio Intercontinental, Radio España y Antena 3 Radio. En televisión, su trayectoria ha estado vinculada a Televisión Española, Antena 3 y las cadenas autonómicas de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, con programas como Rockopop, Saber vivir, 7 días, 7 noches y Tal como somos. En 2002 se convirtió en la primera mujer en dirigir la revista de información general Interviú, un hito en su carrera profesional. Durante esta charla con Plaza, también analizamos la situación del periodismo. 

 

-¿Mantienes algún vínculo con el periodismo, la profesión con la que más se te identifica? ¿Cómo ves el sector periodístico desde la distancia?

-Mantengo muy pocos vínculos, más allá de algunos amigos. Me he desconectado bastante del runrún diario de la información, aunque estos días, por lo que estamos viviendo, estoy algo más pendiente.

Te diré, con tristeza, que cuando empecé a trabajar con determinadas empresas y me di cuenta de lo lesivas que podían llegar a ser las empresas periodísticas para sus propios trabajadores. Recuerdo que, cuando pensaba en otros sectores, me sorprendía la diferencia. La prensa siempre parece la hermana pobre, obligada a ajustar presupuestos y hacer malabares, pero uno piensa que en una televisión las cosas serán distintas, que habrá más medios y mejores espacios. Sin embargo, llegabas a una empresa y te encontrabas con una cantina o una cafetería con unas condiciones que me llamaban la atención: la iluminación, el ambiente, la posibilidad de que cada uno llevara su propia comida… Yo no había visto eso en una empresa periodística, donde la gente malcomía y estaba rodeada de humo.

Tampoco recuerdo que en una empresa periodística alguien de Recursos Humanos se sentara con los trabajadores para preguntarles: «¿Qué te pasa? ¿Qué te sucede?». Asumo también mi parte de responsabilidad, porque todo esto me resultaba novedoso. Recuerdo que, en una redacción que yo dirigía, una de mis personas de máxima confianza se quedaba trabajando hasta muy tarde delante del ordenador. Un día le pregunté: «¿Por qué no te vas ya a casa? Puedes terminar el artículo mañana». Cuando me di la vuelta, vi que estaba jugando al solitario. Me respondió: «Porque no tengo casa a la que volver».

Se estaba separando y atravesaba un drama personal. Y pensé: «¿Cómo no lo he visto? ¿Cómo hemos permitido que esto se convierta en una apisonadora de personas?». Desde el punto de vista de las estructuras organizativas, las empresas periodísticas pueden ser terribles, tanto para quienes trabajan en prensa como en radio o televisión. Deberíamos aprender de algunas grandes corporaciones. A veces decimos que las multinacionales no son precisamente ejemplares, pero algunas, al menos, se preocupan por sus trabajadores, aunque solo sea por mejorar la productividad o evitar que se marche el talento.

  • Teresa Viejo -

-¿Hasta qué punto influye la precariedad laboral en la calidad del periodismo?

-Todo esto va en paralelo a la precariedad laboral, a la falta de preparación y a una forma de ejercer el periodismo cada vez más encerrada en las redacciones. Nadie sale a la calle. Lo que tú estás haciendo ahora, venir aquí y conversar conmigo, es algo cada vez más excepcional. La gente habla por teléfono y ya está. En un lugar como este, ¿cómo puedes mantener el contacto con tus lectores si no paseas por la ciudad y la provincia? Twitter no es la solución a todo, ni tampoco lo es trabajar únicamente con el presupuesto disponible. No podemos seguir haciendo las cosas como las estamos haciendo. Al final, en el trabajo individual de cada periodista cuentan el compromiso, la ética y la deontología profesional. Si alguien no ha aprendido esos principios durante su formación o de la mano de un buen mentor, publicará lo que publica y se informará donde se informa.

-¿Qué papel desempeña la credibilidad en el oficio periodístico?

-Recuerdo que una de las primeras cosas que escuché a los periodistas veteranos cuando empecé en esta profesión fue siempre la misma frase: «Un periodista solo tiene un matrimonio, se llama credibilidad». Y es así. No hablo de la credibilidad del medio para el que trabajo. A veces mi medio puede no tener credibilidad, pero yo debo hacer un trabajo concienzudo para ganármela. Si perdemos esa credibilidad y dejamos de darle importancia, ¿adónde vamos? Además, esto no es una frivolidad. El periodismo contribuye a formar la opinión pública. ¿Qué opinión pública podemos tener si la información pierde rigor y credibilidad? Nos pueden manipular. Y eso es muy peligroso.

 

 

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