"Regulación y control de los guías de turismo ante el reto del intrusismo y la convivencia ciudadana"

Entrevista

Empresas

Eva Martínez, vicepresidenta de la Asociación de Guías Oficiales de Turismo

La vicepresidenta de la provincia de Valencia de la Asociación de Guías Oficiales de Turismo denuncia la rebaja de los requisitos para ejercer, lo que desprestigia la profesión

  • Eva Martínez guía a un grupo delante del Mercado Central de Valencia.
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VALENCIA. Eva Martínez Sabater, que ejerce como guía acreditada de turismo desde hace cinco años, se define como "apasionada de Valencia y conocedora de toda la Comunidad Valenciana". En 2024 se convirtió en vicepresidenta de la Asociación de Guías Oficiales de Turismo de la Comunidad Valenciana (AGOTCV) para la provincia de Valencia, un cargo desde el que lucha para prestigiar la profesión y poner coto a las prácticas de intrusismo y competencia desleal que vienen padeciendo en los últimos años.

- Hoy en día es más que habitual ver en los centros históricos de ciudades como València, Alicante o Castelló grupos de turistas que siguen las explicaciones de un guía local. Así que empecemos por definir qué es un guía acreditado de turismo, a los que representa su asociación, y qué lo diferencia de quien no lo es.

- Un guía de turismo es una persona que ha obtenido una acreditación profesional para ejercer, y los únicos profesionales a los que la ley de Turismo vigente habilita para interpretar el patrimonio, entendido como todos aquellos elementos que forman parte del catálogo de Bienes de Interés Cultural. Hay una diferencia enorme entre interpretar y explicar. No es lo mismo decir "señores, esta es la Catedral de València, pasen ustedes", que ofrecer contexto, explicar su historia, su estilo arquitectónico, etcétera. Para interpretar el patrimonio, hay que estar acreditado.

- ¿Y cómo se obtiene esa acreditación?

- Hace años que en España estas acreditaciones son competencia autonómica, con lo cual, tenemos 19 listas de requisitos diferentes para ser guía. Cada región decide qué pruebas exige. Aunque luego la ley dice que cualquier guía acreditado en un territorio Schengen puede ejercer en cualquier otro país que pertenezca a este espacio. Por ejemplo un guía acreditado en Francia puede guiar turistas en València o Alicante. Pero aquí hay que diferenciar entre el guía acompañante de un grupo organizado, que coordina el viaje, y el guía acreditado. Como esta profesión requiere conocimiento de segundos y terceros idiomas, muchos extranjeros que vienen a vivir a la Comunidad optan por ejercer. Es más, en nuestra asociación somos 160 personas con un elevado porcentaje de personas extranjeras. 

- ¿Qué problemáticas enfrentan por el hecho de que existan 19 regulaciones distintas para la misma actividad, una por cada comunidad y las dos ciudades autónomas?

- La principal es que, dado que hay algunas comunidades que son menos restrictivas para acreditar a un guía, muchas personas optan por acreditarse en dichas autonomías pero luego ejercen en otras donde los requisitos son más exigentes. Hasta ahora, la acreditación más fácil de obtener era la de Aragón, que solo exigía determinada titulación (Historia, Historia del Arte, Turismo) y un único idioma extranjero con un nivel B2. Claramente es un nivel insuficiente para comunicarte con los turistas que te contratan, y tener un Grado en Historia no significa que conozcas las técnicas de guiado de grupos o los conocimientos concretos sobre la zona que muestras. 

- ¿Y en la Comunitat Valenciana, qué se exige?

- Pues aquí está el quid de la cuestión. Hasta 2024, aquí la única manera de acreditarse como guía era superar una prueba de nivel, que se convocaba periódicamente, pero cuya periodicidad no estaba establecida en la norma. Entonces el problema era que como nunca sabías cuándo se iba a convocar la prueba, mucha gente se acreditaba en Aragón para ejercer en València. Y luego, en 2024, con el Decreto de Simplificación Administrativa se abrió una segunda vía, la obtención directa de la acreditación con un nivel de exigencia similar al de Aragón. La diferencia es que además se exige un B2 de uno de los dos idiomas cooficiales, valenciano o castellano. Desde la aprobación del decreto hemos detectado un aumento considerable de las acreditaciones: se han concedido unas 400, muchas más de las que se venían concediendo cuando solo existía la vía de la prueba de acreditación.

- ¿Por qué se cambió el sistema en este Decreto?

- La Generalitat argumentó que hacían falta más guías, en general, pero nunca nos preguntó durante el proceso. Lo que nosotros vemos es que sí faltan guías con determinadas competencias en determinados cuellos de botella. Por ejemplo, si un día llegan tres cruceros alemanes a la ciudad, claramente van a faltar guías alemanes. Y con 400 nuevos guías que tienen un B2 de inglés no atiendes la demanda. Nos faltan guías en idiomas como el alemán, el neerlandés, el árabe, el chino, el japonés... Y luego faltan competencias concretas. La mayoría de guías se maneja por el centro de la ciudad, pero no pueden guiar la visita a un museo concreto, o un recorrido centrado en la arquitectura. Faltan guías especializados. 

- Su asociación lleva varios años denunciando el intrusismo de actividades como los guías de 'free tours' o los conductores de tuktuk. ¿Han conseguido ponerle coto?

- Hay que diferenciar entre intrusismo y competencia desleal. En el caso de los 'free tours', es verdad que ahora ya no se puede hablar estrictamente de intrusismo, porque tras denunciar reiteradamente que las visitas las ofrecían personas sin acreditación, las empresas han corregido esta cuestión y ahora sí suelen ser guías acreditados. Pero el problema en este modelo es la competencia desleal. Se supone que lo hacen gratis, pero la plataforma a través de la cual se reserva la actividad cobra al cliente. Luego, el guía 'gratuito' recomienda a los clientes una determinada cantidad como donativo, y ellos lo pagan de buena fe pensando que se lo queda el chico tan simpático que les ha atendido para salir a cenar con los amigos. Pero en realidad, todo o una gran parte de ese donativo va a la empresa, porque el guía es un asalariado: le pagan una cantidad cercana al Salario Mínimo (SMI). 

- ¿Y cómo se ha extendido tanto este modelo si ustedes tienen tan contrastado que es publicidad engañosa?

- Son empresas muy fuertes, que invierten mucho en publicidad para posicionarse y cuando alguien busca un guía en internet, aparecen los primeros y copan el mercado. Pero además, con este modelo es muy fácil cometer fraude fiscal, porque la actividad no tiene un precio establecido, de manera que se puede declarar ingresos inferiores a los reales. No estoy diciendo que todas estas empresas lo hagan, pero la puerta está abierta. Y luego, es publicidad engañosa porque no es gratuito, y desprestigian a la profesión porque le quitan valor a lo que hacemos los demás. Los 'free tours' son el "low cost" del sector del guiado de turistas. Pero con la actual legislación, no son ilegales, a no ser que se demuestre el fraude fiscal.

- En cuanto a los casos de intrusismo, ¿cuáles serían los principales problemas con los que se encuentran?

- Los casos de intrusismo, en los que alguien ejerce de guía sin acreditación, están proliferando de forma espectacular, y la Administración no toma acciones para evitarlos. El pasado febrero, coincidiendo con el Día Internacional del Guía de Turismo, denunciamos a siete empresas distintas aportando pruebas en vídeo obtenidas por nuestros socios, a través del asesor jurídico que contratamos en enero. Se admitieron a trámite, pero nunca más hemos tenido noticias de cómo han terminado los expedientes. Puede que hayan sancionado a alguna, pero no nos consta. ¿Qué tipos de intrusos tenemos? El primero es el guía acompañante, del que hablaba antes, que no está acreditado, y en vez de contratar un guía oficial asume sus funciones. Luego hay muchos que crean un tour, lo publicitan en plataformas de actividades, y ejercen sin acreditar y en muchos casos sin cotizar. Y esta práctica está fomentada por ejemplo por AirBnB, que premia a los "anfitriones" que además de alquilar su vivienda ofrecen actividades a sus huéspedes. También tenemos al falso docente: un profesor puede guiar a sus alumnos en horario lectivo y en visitas relacionadas con el temario que imparte, pero esta modalidad es un coladero. 

  • La vicepresidenta de la provincia de Valencia de los Guías Oficiales de Turismo, Eva Martínez. -

- ¿En qué sentido?

- Hemos detectado que muchas academias de València, que ofrecen cursos de español para extranjeros, les venden un paquete que incluye actividades en el tiempo libre y siempre hay visitas que guian los mismos profesores que les enseñan el idioma, o monitores de tiempo libre contratados para ello. Es decir, incumplen todas las condiciones que la ley impone a la excepción del profesor-guía. Y tenemos también los medios de transporte: la Inspección considera que si la visita es en un medio de transporte ya no es interpretación del patrimonio sino acompañamiento en ruta. Es decir, un guía no acreditado no está incumpliendo la ley si hace la visita en bici o en segway. Y últimamente están proliferando también las empresas de tuktuk, en Valencia como en Alicante. 

- Del lado positivo, ustedes han abierto una vía de colaboración con el Ayuntamiento de Valencia para poner orden en todo este escenario. ¿Cómo avanzan estas gestiones?

- Justo esta semana nos hemos reunido con la concejal de Turismo, Paula Llobet, con la que pusimos en marcha junto con Visit Valencia un Decálogo de Buenas Prácticas para autorregular la actividad a principios de 2024. Compromisos relativos sobre todo al tamaño de los grupos, a no provocar aglomeraciones, no pararse en determinados sitios... Medidas de sentido común, que firmamos e intentamos aplicar. Pero la intención siempre fue convertir estos compromisos en una normativa, porque si no, solo lo cumplimos los guías de turismo acreditados. El que no se acredita, mucho menos respeta estas normas. Y al final nos perjudica porque yo tengo que rechazar a un grupo de 50 turistas pero ellos lo aceptan, y nos quitan negocio. En la reunión, Llobet nos anunció que está ultimando la inclusión de estas normas en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana. En Alicante cerramos un acuerdo similar a finales de 2024, con un decálogo inspirado en el de Valencia, pero no tenemos noticias de que haya tal previsión, de momento. 

- ¿Y para el control de esa ordenanza, teniendo en cuenta que las competencias son de la Policía Autonómica?

- En junio de este año se firmó un protocolo entre el Ayuntamiento, Conselleria de Turisme y la Policía Local, para que la lucha contra el intrusismo pueda ser desempeñada por los agentes municipales. El problema es que este control es competencia autonómica, pero hay muy pocos efectivos para llevarlo a cabo. Entonces este protocolo habilita a la policía local para poder actuar. Si detectan un caso de intrusismo, podrán proponer sanción. Como decía, se firmó en junio y el Ayuntamiento nos ha anunciado que habrá una reunión con miembros de la AGOTCV y la Policía Local para formar a los agentes y que sepan cómo diferenciar guías acreditados y no acreditados

- Otro asunto polémico en el tablero turístico de València es el de los cruceros, que entiendo que para los guías es una interesante fuente de ingresos a través de las excursiones que contratan los cruceristas. ¿Cuál es la postura de su asociación ante el nuevo escenario en el que se está cuestionando este segmento?

- Hace un tiempo el Ayuntamiento cambió de postura y ahora es contraria a la llegada de grandes cruceros, y de hecho se están tomando medidas para que vengan menos. Y al mismo tiempo, hemos observado una campaña para desacreditar este producto. De repente todo el espectro mediático de la ciudad está en contra de los cruceros, con unos argumentos que coinciden con los de los colectivos anti-turistas. Hay muchos bulos, como que los cruceristas no dejan dinero en la ciudad en su escala. 

  • Eva Martínez con un grupo durante una visita a las Torres de Serranos -

- En Alicante, cuyo alcalde se ofreció a acoger los cruceros que no quiere Valencia, la asociación de cruceros presenta un estudio anual sobre este impacto, con cifras muy importantes. 

- Visit Valencia contrató en enero de 2025 una consultora para que midiera el impacto del turismo de cruceros en Valencia, con el argumento de poder regular el sector a partir de cifras. La consultora se contrató con un plazo de ejecución de seis meses. En octubre, tras una prórroga de tres meses, el informe seguía sin estar hecho y se rescindió el contrato. Entonces Visit Valencia asumió la elaboración del estudio, y no pongo en duda la capacidad de su personal, pero estamos en septiembre de 2026 y no se sabe nada del documento. Lo que sí sabemos es que desde enero de 2026 el puerto de Valencia no admite cruceros de más de 300 metros de eslora. 

- ¿Por qué se establece en esta medida el límite?

- Es una cuestión técnica, el puerto destina desde entonces el muelle donde atracaban estos cruceros a mercancías, que es su principal negocio, y entendemos que lo potencie porque es el primer puerto del Mediterráneo en este tráfico. Ahora estamos esperando mientras se construye la nueva terminal de pasajeros. Pero mientras, sin informe y sin datos científicos, se difunde el bulo de que el crucerista no gasta en la ciudad, y en esa afirmación no se tiene en cuenta el pago de las tasas por atracar, el alquiler de transportes para salir del puerto e ir a las excursiones, los guías que los acompañan en estas experiencias, las entradas a los monumentos que visitan, o las degustaciones que en muchos casos se incluyen en dichas excursiones y que se compran a un comercio local. Todo eso, sin tener en cuenta que normalmente comen en algún restaurante de la ciudad. 

- ¿A qué atribuyen esta supuesta campaña contra los cruceristas en concreto, que son un tipo de turista que pasa cuatro horas en la ciudad y se va, que no pernocta?

- Siéntese usted una mañana delante de las torres de Serranos. Verá cómo llegan no menos de veinte autobuses, cargados de personas que pasan dos horas en la ciudad, comen y se van. Exactamente lo mismo, pero no han llegado en un barco. Pues estos no molestan al parecer simplemente porque no son cruceristas.

- ¿Cómo ve el futuro de su profesión en la Comunidad Valenciana, en el contexto actual?

- Temo que la profesión de Guía de Turismo, como intérprete del patrimonio y embajador del destino, pueda acabar desapareciendo. Mantener un alto nivel profesional, una formación continua, y cumplir con las obligaciones legales y fiscales (la mayoría somos trabajadores autónomos) es muy difícil sin una defensa efectiva del colectivo profesional y la erradicación de intrusos y defraudadores fiscales. Seguirá habiendo personas que acompañen a los turistas y les expliquen la ciudad, pero sin el rigor y el respeto que nuestro patrimonio merece.

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