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La provincia de Alicante crea empleo pero arrastra déficit industrial que frena salarios y productividad

  • Una fábrica de calzado, en imagen de archivo -
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ALICANTE. El último informe de coyuntura presentado por el Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante (Ineca) -del cuarto trimestre de 2025,y, en global, de todo el año pasado- ha dejado varias áreas interesantes. En conjunto, la economía alicantina funcionó bien en 2025, pero hay notas y retos que preocupan en el futuro próximo y más a medio plazo. Así, la economía de la provincia de Alicante cerraba con crecimiento en empleo y actividad, pero con un elemento estructural que condiciona su evolución en forma de menor peso de la industria dentro de su modelo productivo. Este análisis sitúa este factor como una de las claves para entender los desequilibrios del mercado laboral y los niveles salariales. El dibujo del año describe una economía que avanza apoyada en sectores como el turismo, la construcción o el comercio exterior, pero con una menor presencia industrial en comparación con otros territorios, especialmente dentro de la Comunitat Valenciana, y, especialmente, con la provincia de Valencia. Este menor peso industrial tiene consecuencias directas en la calidad del empleo.

Menor presencia industrial frente a otras provincias

La estructura productiva alicantina presenta una diferencia clara respecto a otras provincias. Según los datos de Ineca, la industria manufacturera representa el 10,5% del empleo, por debajo del 12,5% registrado en Valencia. Este menor peso se compensa con una mayor concentración en actividades como la hostelería o el comercio. En este sentido, el informe apunta que esta distribución sectorial explica parte de las diferencias en productividad y salarios. Alicante ocupa el puesto 47 de 52 provincias en base media de cotización, con un nivel equivalente al 85,7% de la media nacional.

En este sentido, el presidente de Ineca, Alfredo Millá, vincula directamente esta situación con el modelo económico. La provincia genera actividad y empleo, pero lo hace en sectores con menor valor añadido, lo que limita la capacidad de crecimiento en términos de renta.

Evolución del empleo industrial

Por otro lado, el paro en la industria se ha reducido en la provincia un 9% interanual, con más de 1.300 desempleados menos en este sector, pero por otro, su peso total en el conjunto del empleo sigue siendo reducido.

Además, algunas ramas industriales presentan señales de debilidad en términos de afiliación, en contraste con el crecimiento registrado en otros sectores. Este comportamiento se enmarca en un contexto en el que la economía provincial sigue apoyándose en actividades más intensivas en mano de obra que en capital o innovación. A nivel territorial, la industria mantiene una mayor presencia en determinadas comarcas. En l’Alcoià, uno de cada cuatro desempleados procede del sector industrial, mientras que en áreas como el Alt Vinalopó o el Baix Vinalopó la actividad manufacturera continúa teniendo un peso relevante dentro del mercado laboral.

Crecimiento del empleo con desequilibrios

Alicante acumula 58 meses consecutivos de aumento de la afiliación, con 587.360 trabajadores al cierre del año. La tasa de paro se ha reducido hasta el 10,29%, con una caída anual de 27.500 desempleados. Sin embargo, estos datos conviven con desequilibrios estructurales. La provincia concentra el 4,93% del paro nacional con solo el 3,42% de la afiliación, lo que se traduce en una ratio de 15,6 parados por cada 100 afiliados, por encima de la media española.

El informe relaciona esta situación con el tipo de empleo generado. El crecimiento se concentra en sectores de menor valor añadido, lo que dificulta una reducción más intensa del desempleo y limita la mejora de las condiciones laborales.

Además, Ineca también detecta una evolución en la estructura industrial. Sectores tradicionales como el calzado, aunque sigue siendo el más relevante en empleo y en exportaciones, pierde peso en el comercio exterior mientras que otras actividades como el agroalimentario o el plástico ganan protagonismo. Este proceso apunta a una transición en el tejido productivo, aunque todavía sin un incremento significativo del peso de la industria en el conjunto de la economía.

El análisis de Ineca también vincula el bajo peso industrial con la estructura empresarial. La provincia presenta un tejido productivo atomizado, con predominio de pequeñas empresas y un elevado número de autónomos. La provincia acumula 161 meses consecutivos de crecimiento del empleo autónomo por encima de la media nacional. Este dato refleja capacidad emprendedora, pero también situaciones en las que el autoempleo actúa como alternativa ante la falta de empleo estable en sectores con mayor valor añadido. Así, se limita la capacidad de las empresas para crecer, invertir y competir en mercados más amplios, lo que refuerza el peso de actividades menos intensivas en tecnología o innovación.

Los conflictos internacionales y el aguante alicantino

El comercio exterior volvió a desempeñar un papel relevante y, a pesar de la amenaza e imposición de los aranceles creada por Donald Trump, las exportaciones crecieron un 5,4% en términos monetarios, por encima de la media nacional, con el calzado como principal producto, aunque con menor peso relativo que en años anteriores. La agricultura, juntando varias de sus industrias, incrementó su protagonismo, mientras que el plástico también registró avances. Las importaciones, no obstante, también han crecido más.

A este escenario se suma la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio, con principal foco en Irán y los países del Golfo. Según expusieron, tanto el director de Estudios de Ineca, Paco Llopis, como Alfredo Millá y Juan Lozano, director de zona de Becsa, que se ha unido recientemente al equipo de estudios de Ineca, "el impacto ya empieza a percibirse" en el incremento del precio de los combustibles, con efectos directos en los costes de transporte y producción.

"El encarecimiento del barril de Brent se traslada a toda la cadena", señalaba Lozano, afectando a productos como plásticos, fertilizantes o materiales vinculados a la construcción. Dado el peso del transporte por carretera en España, el aumento de los costes energéticos repercute en la distribución de mercancías y en la actividad empresarial. 

Aunque, afirman desde Ineca, todavía es pronto para cuantificar el alcance, se apunta a posibles efectos sobre los suministros, las importaciones y las exportaciones. Sectores como el calzado podrían verse afectados por el incremento de costes, aunque también podrían surgir oportunidades si se producen disrupciones en cadenas de suministro de otros países, tal y como ha señalado Lozano. El impacto final dependerá de la duración del conflicto y de su efecto sobre la producción energética global. Por el momento, no se han detectado problemas de abastecimiento, pero sí una tendencia al alza en los precios.

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