ALICANTE. La innovación en la Formación Profesional (FP) implica cambiar la forma de enseñar, conectar los centros con las empresas, detectar los perfiles que demanda cada sector o plantear a estudiantes y docentes problemas procedentes directamente del tejido productivo. Eso es lo que analiza el informe El sistema de Formación Profesional y la Innovación en España, elaborado por las fundaciones CaixaBank Dualiza y Cotec, que incluye a la Comunitat Valenciana entre los territorios estudiados y recoge como una de sus experiencias el programa Talento Pyme a partir del trabajo del IES Canónigo Manchón de Crevillent.
El estudio permite localizar esta experiencia crevillentina en un amplio mapa de iniciativas valencianas. La Comunitat tiene peso en el estudio, ya que 46 de los 258 centros de FP que respondieron a la encuesta son valencianos, el 17,8% del total. Es la mayor representación autonómica de la muestra, ligeramente por encima de Cataluña, con 44 centros y el 17,1%, y del País Vasco, con 36 y el 14%. Por detrás aparecen Madrid, con 19 centros, y Andalucía, con 14. Y la FP no es únicamente una vía para proporcionar trabajadores cualificados a las empresas, sino que puede participar en los procesos de innovación. Los autores estudian esa relación, en cómo la innovación transforma los propios centros de Formación Profesional y cómo estos, su profesorado y sus alumnos pueden trasladar conocimiento, tecnología y formas de trabajo a las empresas.
De Crevillent a las empresas
Entre esas experiencias aparece Talento Pyme, un programa de la Dirección General de Formación Profesional de la Comunitat Valenciana. Cotec dedica uno de sus casos al trabajo desarrollado en la familia profesional de Administración y Gestión y señala como promotor al IES Canónigo Manchón de Crevillent. La primera fase de Talento Pyme ha desarrollado más de 50 acciones sectoriales y territoriales destinadas a acercar el tejido productivo a los centros. El objetivo pasa por sentar en una misma mesa a ambas partes para analizar perfiles profesionales y competencias, identificar oportunidades de mejora curricular, metodológica y organizativa y abrir vías de colaboración.
En el caso estudiado se emplean metodologías como World Café y Design Thinking, adaptadas a través de mesas mixtas de profesorado y empresas, sesiones de trabajo, talleres de ideación y grupos reducidos. Entre los resultados buscados figura también la identificación de retos de innovación del sector que posteriormente puedan abordarse mediante proyectos conjuntos. Su primera fase se utiliza como ejemplo de integración de la FP con el tejido productivo mediante encuentros territoriales y sectoriales. La segunda fase amplía la colaboración con las empresas para identificar retos productivos de los distintos sectores que puedan ser abordados por los centros de Formación Profesional.
Cuatro proyectos y 177.557 euros para digitalización
Además del de Crevillent, el estudio recoge otros proyectos de la Comunitat Valenciana como la convocatoria QuantIC de proyectos de innovación en digitalización de la Formación Profesional, correspondiente a 2025. La línea dispone de una financiación total prevista de 177.557 euros para cuatro proyectos.
Los proyectos se estructuran alrededor de tres líneas. La primera contempla la experimentación con tecnologías emergentes, entre ellas la nube, la inteligencia artificial generativa y el diseño 3D. Una segunda se dirige al desarrollo de herramientas propias para automatizar procesos educativos. La tercera traslada esa misma idea al ámbito empresarial, mediante herramientas para la automatización de procesos productivos.