ALICANTE. La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2026 deja un balance negativo para la provincia de Alicante en el corto plazo, con una destrucción de empleo y un aumento significativo del paro respecto al cierre de 2025. En concreto, la ocupación se reduce en 20.300 personas, mientras que el número de desempleados crece en 27.200. Pese a este deterioro trimestral, la evolución interanual mantiene una tendencia positiva, con 59.800 personas ocupadas más que hace un año y 21.000 parados menos que en el primer trimestre de 2025. Este contraste refleja el fuerte componente estacional del mercado laboral alicantino, especialmente condicionado por el calendario turístico.
Los primeros meses del año, tradicionalmente ligados a una menor actividad turística, vuelven a evidenciar esta dependencia estructural. En 2026, además, el efecto de la Semana Santa -celebrada en marzo- apenas ha mitigado la caída del empleo.
Un modelo económico dominado por los servicios
El principal rasgo estructural del mercado laboral provincial sigue siendo el peso abrumador del sector servicios, que concentra el 71,4% de la ocupación. Esta cifra explica en gran medida la volatilidad del empleo, muy vinculado a las temporadas turísticas.nLa industria y la construcción tampoco escapan a esta lógica. La primera se orienta en gran medida a actividades logísticas, mientras que la segunda está fuertemente ligada a la edificación y mantenimiento de viviendas turísticas, chalets y hoteles.
Estacionalidad, precariedad y más paro y menos empleo para las mujeres
La evolución del empleo en función del calendario pone de manifiesto la falta de diversificación productiva. La estacionalidad no solo provoca oscilaciones en la ocupación, sino que también alimenta problemas como la economía sumergida, los bajos salarios o el abuso de jornadas laborales. Además, estas dinámicas tienen efectos a largo plazo, como carreras de cotización interrumpidas que ya se traducen en peores condiciones de jubilación para parte de la población trabajadora.
Además, el mercado laboral alicantino mantiene también un importante desequilibrio de género. Las mujeres representan el 55,3% del total de personas en paro, pero solo el 45,6% de la ocupación. Esta doble brecha de mayor desempleo y menor acceso al empleo evidencia un problema estructural que, según los datos, sigue sin resolverse y condiciona la calidad del mercado laboral en su conjunto.
Mejora a largo plazo, pero con obstáculos
Si se amplía la mirada, los datos muestran avances desde 2021, con la tasa de paro que ha descendido más de seis puntos y la de empleo ha aumentado más de cinco . Sin embargo, estos progresos chocan con las limitaciones del modelo productivo actual, muy centrado en actividades estacionales.