La cotizada alicantina Vanadi eleva su capital a 4,7 millones mientras crece la tensión entre socios

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  • Salvador Martí.
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ALICANTE. La cotizada alicantina Vanadi ha sumado una nueva ampliación de capital por importe de un millón de euros, una operación que eleva su capital social hasta los 4,71 millones de euros y que llega después de una junta general de accionistas marcada por el enfrentamiento entre la dirección de la compañía y un grupo de socios críticos con la gestión del consejo. 

Según consta en el Registro Mercantil, la sociedad ha suscrito y desembolsado íntegramente una ampliación de capital de un millón de euros, con lo que el capital social resultante asciende a 4.714.549,80 euros. La inscripción se produjo el pasado 27 de julio.

Y es que, la compañía mantiene una intensa actividad financiera ligada a su nueva estrategia de inversión en bitcoin y continúa recurriendo a distintas fórmulas de financiación, entre ellas ampliaciones de capital, emisiones de deuda y obligaciones convertibles, para sostener ese modelo. En las últimas semanas, además, Vanadi anunciaba la emisión de obligaciones corporativas tokenizadas por hasta ocho millones de euros destinadas también a financiar la adquisición de bitcoin, dentro de un programa que prevé desarrollar por fases.

La ampliación llega, también, después de la junta general ordinaria en la que la sociedad logró sacar adelante los puntos impulsados por el consejo mientras eran rechazadas todas las propuestas promovidas por un grupo de accionistas que cuestiona la gestión de la empresa. La reunión contó con la asistencia, presencial, representada o mediante voto anticipado, de 39 accionistas que representaban el 47,24% del capital social.

Las cuentas anuales de 2025, la aplicación del resultado y la gestión del consejo fueron aprobadas con porcentajes cercanos al 78% del capital presente con derecho a voto. Por el contrario, fueron rechazadas todas las iniciativas planteadas por los accionistas críticos, entre ellas el ejercicio de la acción social de responsabilidad contra los consejeros, el cese del órgano de administración, la modificación del régimen retributivo del consejo, la revocación de acuerdos relacionados con las obligaciones convertibles o la realización de una auditoría externa adicional.

Un conflicto que sigue abierto

Aunque la dirección consiguió mantener intacta su posición en la junta, el enfrentamiento entre ambas partes no queda cerrado. Los accionistas críticos ya habían anunciado antes de la reunión que pretendían cuestionar el sistema de financiación basado en obligaciones convertibles, las remuneraciones del consejo y determinadas operaciones vinculadas a la compañía. Tras la celebración de la junta, ese grupo manifestaba su intención de preparar acciones judiciales contra la sociedad, al considerar que persisten discrepancias sobre distintos aspectos de la gestión y del funcionamiento de la empresa. 

Uno de los principales puntos de fricción gira alrededor del modelo de financiación mediante obligaciones convertibles. Los accionistas críticos defendían revocar los acuerdos aprobados en septiembre de 2025 relativos a estas emisiones y retirar las facultades delegadas al consejo para promover nuevas operaciones de este tipo, una propuesta que finalmente fue rechazada por la mayoría presente en la junta.

La compañía responde a las dudas del mercado

Por otro lado, a finales de julio Vanadi remitió respuestas a las consultas recibidas por parte de inversores acerca del peso de determinados tenedores de obligaciones convertibles en la negociación bursátil de la acción.

La sociedad explicó que, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026, el volumen negociado en BME Growth alcanzó los 538,3 millones de acciones. En ese periodo, las ventas atribuidas a Patblasc representaron el 7,23% del volumen negociado y las correspondientes a ABO, el 12,84%, porcentajes que la empresa hizo públicos tras analizar los datos disponibles.

Una estrategia centrada en el bitcoin

Todo ello convive con la transformación que Vanadi viene desarrollando, sobre todo, desde comienzos de año. La sociedad ha ido dejando en un segundo plano su actividad original como cadena de cafeterías para centrar buena parte de su estrategia en la acumulación de bitcoin como activo de tesorería.

A finales de junio comunicó al mercado la compra de otros diez bitcoins, adquiridos a un precio medio de 52.848 euros por unidad, operación con la que elevó su cartera hasta 223 bitcoins, custodiados por Kraken.

Pocos días después anunció también un programa de emisión de obligaciones corporativas tokenizadas por hasta ocho millones de euros. Esta financiación se desarrollaría mediante sucesivos tramos y tiene como finalidad seguir financiando la adquisición de bitcoin sin incrementar el efecto dilutivo sobre el número de bitcoins por acción. La empresa encuadró esta operación dentro de una estrategia que combina ampliaciones de capital, conversiones de obligaciones y otros instrumentos financieros para respaldar su nueva orientación empresarial.

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