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CONFERENCIA EN EL CÁMARA BUSINESS CLUB

Jon Hernández: "Es imposible compertir con la Inteligencia Artificial"

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ALICANTE.- Había expectación por escuchar a Jon Hernández en el Cámara Business Club para hablar sobre inteligencia artificial. Y máxime cuando el titular de la conferencia era ¿Ola o tsunami? Y Jon no ha defraudado. Ante más de un centenar de empresarios, el divulgador ha sido claro: “Contra la inteligencia artificial no se puede competir”, por lo que ha abogado por alinearse con ella para que las empresas sean competitivas y no caigan en la irrelevancia o tengan que cerrar sus puertas.

Hernández ha señalado que, en la actualidad, la IA plantea dos grandes problemas. Por una parte, ya no es una cuestión del futuro, sino del presente, y como ejemplo ha citado que en Estados Unidos ya quintuplica su influencia respecto a Europa; y por otra, es un verdadero tsunami. “Viene con mucha virulencia”, ha sentenciado. El divulgador ha hecho un repaso de cómo ha avanzado la IA en los últimos años, cómo ha afectado a la economía y cómo hay que sacarle partido. “Es una disrupción absoluta que va a afectar a muchos campos”. Jon ha citado el caso de su antigua profesión, la fotografía, y cómo la IA está acabando con el stock de imágenes, así como su potencial impacto en la industria cinematográfica de Hollywood mediante la creación de contenidos y la generación de material audiovisual.

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Para Jon, tal es la revolución que está provocando la IA “que no lo creíamos posible para el humano”. “Genera un valor muy parecido al que puede conseguir el humano”, ha insistido. Ha citado algunos ejemplos de cómo puede influir en ciertos sectores económicos. Entre ellos, Uber en el caso del taxi, donde ha sido totalmente disruptivo. También ha rememorado algunos acontecimientos históricos para comparar cuál puede ser su influencia en estos momentos. Así, Hernández ha puesto como ejemplos la imprenta y la revolución industrial. Ambos procesos tuvieron una fase de destrucción de empleo y de suma cero —en la revolución industrial, la fuerza física pasó a tener un valor cero, ha detallado—, pero con el tiempo generaron crecimiento y competitividad. Por ello, ha considerado que la IA es un cambio cultural, que puede apartar a los personas, pues algunos casos su inteligencia sea superior a la humana.

Ante este contexto, Jon Hernández ha expuesto soluciones de aplicación de la IA para que las empresas puedan beneficiarse y ser más productivas. Ha citado el caso de los asistentes personales, que pueden ser muy útiles si se integran en los sistemas de las compañías y pueden tener un efecto multiplicador si los utiliza toda la plantilla. “Pueden ayudar a contestar correos, a generar facturas, etc.”. Pero también ha advertido de la otra cara de la moneda: el posible impacto en el mantenimiento del empleo. Sin embargo, Hernández ha defendido que el retorno que genera la IA siempre será muy superior y ha recordado que se está invirtiendo mucho dinero que generará beneficios en los próximos años.

“En tareas cognitivas es donde es mejor la inteligencia artificial”, ha afirmado. De ahí que haya concluido: “No podemos competir con la IA; hay que implantarla y aplicarla. O te alías con ella y lideras el cambio, o lo hará la competencia y acabará con nuestra empresa”. A juicio de Jon, la IA puede generar un ahorro de 4.500 euros por tarea en un año.

 

Los grandes retos que plantea ahora la IA: el trabajo

Aunque el experto en IA ha situado en la verdad y el empleo los dos grandes retos de la aplicación de la inteligencia artificial, se ha centrado en el trabajo. Hernández ha considerado que la IA mejorará la productividad de algunas tareas y permitirá destinar parte del tiempo ahorrado a otras cuestiones. El divulgador ha advertido de que hay estudios que sostienen que entre el 20% y el 30% del trabajo junior (becarios) podrá ser sustituido por la IA.

Pero, pese a ello, Jon ha augurado que las empresas deben aspirar a mantener el empleo y facturar más. Ha puesto como ejemplo la política que aplicó Ikea: usar la inteligencia artificial para automatizar tareas repetitivas y reorientar a los empleados hacia trabajos más humanos y de mayor valor. Y lo que obtuvo fue más facturación, según ha especificado. Ha insistido en que la aplicación de la IA plantea un dilema: esto va de ganadores y perdedores. Y las empresas deben liderar el cambio para no quedarse atrás ante sus competidores.

 

 

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