DÉNIA. El Tribunal Supremo ha puesto fin al procedimiento entre Ale-hop y Mr. Wonderful y ha confirmado las decisiones judiciales anteriores favorables a la compañía. La sentencia concluye que Ale-hop no incurrió en competencia desleal en el caso analizado. El Tribunal entiende que quien compra en Ale-hop sabe que está comprando un producto de Ale-hop. "La marca, la personalidad de sus tiendas y elementos tan reconocibles como la vaca que da la bienvenida en sus accesos permiten identificar con claridad su propuesta", aseguran desde la empresa
La resolución tampoco aprecia que Ale-hop se haya beneficiado de manera indebida del trabajo o de la reputación de otra compañía. Por ello, la sentencia no respalda la idea de que Ale-hop hubiera copiado de forma desleal a Mr. Wonderful, que era la cuestión que se debatió durante el proceso. La sentencia ayuda también a poner el caso en contexto. Los dibujos de objetos con mensajes breves y letras integradas en el diseño ya formaban parte de tendencias presentes en el mercado al momento de la presentación de la demanda. Además, recoge que Ale-hop utilizaba tiempo atrás, diseños con dibujos y textos relacionados con los elementos analizados, incluso antes de que existiera Mr. Wonderful.
Una historia propia que cumple 25 años
La resolución llega en un momento muy especial para la compañía, ya que Ale-hop cumple 25 años. La marca inició su trayectoria en 2001 y, desde entonces, ha construido una forma propia de entender el regalo, con diseños propios y una experiencia de tienda reconocible para millones de visitantes. La empresa inició su recorrido en 1991, por lo que a los 25 años de la marca se suman más de tres décadas de historia empresarial.
"Agradecemos esta decisión porque creemos que hace justicia con nuestra trayectoria y con el trabajo de todas las personas que han construido Ale-hop durante estos 25 años. Siempre hemos creído que la mejor manera de competir es hacer bien nuestro trabajo: diseñar, mejorar y sorprender desde una identidad propia".
En el corazón de esta historia están los equipos de diseño de las oficinas de Bellreguard y Oliva. Desde allí dan forma a productos de diseño propio, originales y accesibles, con un propósito claro: democratizar el producto con diseño y trasladar los valores de Ale-hop a todos los públicos.
"En Ale-hop creemos en la libre competencia y en la capacidad de las empresas para convivir y evolucionar dentro de un segmento tan amplio y dinámico como el nuestro. La competencia nos anima a seguir mejorando, a ser más creativos y a buscar nuevas formas de ofrecer productos y experiencias que conecten con los Ale-hopers. Respetamos el trabajo de otras compañías y creemos que la competencia debe desarrollarse siempre dentro de unas reglas claras y justas. Por eso, valoramos la resolución del Tribunal Supremo, que pone fin a este procedimiento y nos permite mirar hacia delante con muuuuuuuuucha ilusión", ha concluido la dirección.