VALÈNCIA. La saturación de la red eléctrica está bloqueando centenares de proyectos industriales en la Comunitat Valenciana. Los datos más recientes de Red Eléctrica, consultados por este periódico, arrojan una cifra reveladora: en tan sólo dos meses se han rechazado 132,5 megavatios (MW) de potencia correspondientes a seis peticiones de conexión.
Estas iniciativas suponen una inversión de mínimo 130 millones de euros, según los cálculos realizados desde el sector energético en base a los costes medios de estas instalaciones y los avales que han tenido que pagar para solicitar el acceso a la red. De hecho, la cifra de inversión rechazada podría ser el doble si alguno de los proyectos presentados es de envergadura significativa, algo nada descartable al calor de la IA y necesidad de centros de datos.
En el caso de la Comunitat Valenciana, Red Eléctrica ha rechazado todas las peticiones realizadas en el primer trimestre de este año, tal y como se puede ver en la resolución de solicitudes de conexión publicada por el operador. Cabe destacar que de estos seis expedientes, tres solicitan conexión en la subestación de El Palmeral y la capacidad de cada uno de ellos es la misma, de 29 MW, lo que hace suponer que se trata del mismo inversor que ha hecho tres solicitudes distintas para tratar de sumar más opciones.
Además de los tres de El Palmeral de 29 MW cada uno, se solicitaron otros 28,52 MW en ese mismo nudo. Por otro lado, en la subestación de Betxí se pidieron 50 MW y otros 25 fueron para el de Catadau. Si esas tres peticiones de 29 megavatios en El Palmeral se contabilizan como una, la potencia total solicitada a REE en el primer trimestre es de 132,5 MW, todos ellos rechazados en sólo dos meses desde que se realizaron las solicitudes hasta que se resolvieron. Todos las solicitudes menos una son relativas a proyectos de almacenamiento energético.
Planificación lenta y proyectos fantasma
Este colapso ha sido denunciado desde el sector energético en varias ocasiones. La asociación de Empresas de Energía Eléctrica (aelēc) señala que en 2025 solo se aceptaron el 12% de las peticiones de conexión realizadas a Red Eléctrica, lo que da buena cuenta del cuello de botella que sufre la infraestructura española.
"La falta de capacidad en la red española de distribución sigue siendo una barrera que impide a nuevos proyectos implantarse allí donde realmente lo necesitan, obligándolos a desplazarse a zonas que, aun contando con capacidad disponible, no siempre responden a criterios industriales, logísticos o económicos adecuados", señalan desde la asociación.

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- Foto: RED ELÉCTRICA
Según explican desde la Asociación Valenciana de Empresas del Sector de la Energía (Avaesen) a este diario, el principal escollo reside en el lento despliegue de la red así como la falta de inversión y planificación para aumentar la capacidad de la infraestructura. En concreto, la red eléctrica española mantiene una situación de saturación estructural creciente, con el 86,3% de las subestaciones sin capacidad disponible, según el último análisis elaborado por el Foro Industria y Energía (FIE) y Opina 360.
Pero, además, hay otro factor que está impidiendo el avance de la electrificación de la industria y el desarrollo de nuevos proyectos. Se trata del acaparamiento de potencia por parte de los llamados 'proyectos fantasma', que son aquellos que han conseguido acceso a la red y ocupan ese espacio de la autopista eléctrica pero que la mantienen sin uso porque todavía no han desarrollado sus iniciativas.
Planes para aumentar la capacidad
En la Comunitat Valenciana, la ejecución de la Planificación Eléctrica 2021-2026 se encuentra en una fase crítica, marcada por el avance de las infraestructuras necesarias para los nuevos polos industriales. El proyecto estrella es la nueva subestación Saguntum (220 kV), cuyas obras comenzaron a finales de 2024 y encaran su recta final con el objetivo de entrar en servicio en el verano de 2026 para alimentar la gigafactoría de PowerCo. En Castellón, Red Eléctrica ya ha completado gran parte del eje Morella-La Plana (400 kV), una inversión de más de 60 millones de euros que se encuentra en fase de refuerzo de las subestaciones extremas para dar salida a la energía renovable del norte y apoyar al sector cerámico.

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Por otro lado, la red en el sur de Valencia y Alicante se centra en la repotenciación de activos existentes, como el eje Catadau-Torrent, y la tramitación de nuevos puntos de vertido en Sax y Castalla para integrar la fotovoltaica. Pese a que el nivel de ejecución es alto, el estado de la red es de práctica saturación: gran parte de los nudos de transporte en la autonomía operan ya por encima del 80% de su capacidad instalada, lo que ha obligado a Red Eléctrica a priorizar los refuerzos de estabilidad técnica tras la Dana de 2024 para asegurar que las nuevas conexiones industriales no comprometan la seguridad del sistema.