ALICANTE. La economía alicantina afronta 2026 con un cambio de fondo en su comercio exterior, más concentración en la Unión Europea, especialmente en la zona euro, y retroceso de los mercados extracomunitarios. Ese es uno de los mensajes centrales del informe de coyuntura económica Panorámica Alicante, elaborado por el Gabinete de Estudios de la Cámara de Comercio de Alicante, con el patrocinio de CaixaBank, y presentado por el presidente de la entidad cameral, Carlos Baño, junto al director comercial de Empresas de CaixaBank en Alicante y Región de Murcia, Juan Jesús Lozano.
El informe sitúa este movimiento en un contexto internacional condicionado por la guerra, el encarecimiento de la energía, los aranceles, la apreciación del euro y la incertidumbre comercial. En 2025, las exportaciones alicantinas de mercancías alcanzaron los 7.365,6 millones de euros, un 5,4% más que el año anterior. Las importaciones crecieron más, un 7%, hasta 6.189,3 millones. Como consecuencia, el superávit comercial se redujo un 2,2%, hasta 1.176,3 millones, y la tasa de cobertura descendió hasta el 119%, 1,8 puntos menos que en 2024.
El comercio exterior muestra una provincia que mantiene capacidad exportadora, pero que adapta sus destinos. La exposición directa al mercado estadounidense es reducida porque las ventas exteriores están concentradas en Europa. Aun así, la subida de aranceles, la apreciación del euro frente al dólar y la incertidumbre comercial han afectado a las ventas a Estados Unidos, especialmente en calzado, alimentación y bebidas y productos hortofrutícolas. La caída en ese mercado se compensó en 2025 con otros destinos.
Por sectores, el 22,5% de la exportación provincial correspondió al sector agrícola y el 77,5% al industrial. Las ventas agrarias crecieron un 4,9%, mientras que las industriales aumentaron un 5,6%. Entre los principales sectores exportadores por volumen figuran productos hortofrutícolas, con el 17,2% del total; calzado, con el 14,3%; alimentos, bebidas y tabaco, con el 10,5%; máquinas y material eléctrico y electrónico, con el 7%; textil, con el 7,3%; plásticos, con el 6,7%; productos químicos, con el 4,8%; aluminio y sus manufacturas, con el 4,7%; otras manufacturas, con el 4,1%, y automóviles y componentes, con el 3,2%.
El avance de las exportaciones se apoyó sobre todo en alimentos, bebidas y tabaco, que aportaron 1,7 puntos al crecimiento anual; el sector agrícola en su conjunto, con 1,1 puntos; aluminio y sus manufacturas, con 0,7 puntos; plásticos, otros metales y manufacturas metálicas y textil, con 0,4 puntos cada uno; automóviles y componentes y productos químicos, con 0,3 puntos cada uno, y otras manufacturas, con 0,2 puntos. En sentido contrario, calzado y juguete restaron al crecimiento, con contribuciones negativas de 0,3 y 0,2 puntos, respectivamente.
La Unión Europea concentró el 61,9% de las exportaciones provinciales y creció un 6,1%. Dentro de ese bloque, la zona euro representó el 53,2% del total y aumentó un 5,9%. Las ventas subieron en Alemania, un 11,3%; Bélgica, un 12,7%; Portugal, un 10,2%; Países Bajos, un 9,8%, e Italia, un 3%. Francia registró un descenso del 0,3%. Entre los países comunitarios no integrados en la zona euro, crecieron Polonia, un 17,5%; Suecia, un 24%; Hungría, un 28,1%, y Dinamarca, un 20,2%.
Fuera de la UE, el comportamiento fue desigual. Las exportaciones a otros países europeos no comunitarios cayeron un 3,8%, con descensos en Reino Unido, del 3,1%; Noruega, del 10%, y Suiza, del 5,7%, pese al aumento de Rusia, del 29,8%. América retrocedió un 5,8%, lastrada por Estados Unidos, con una caída del 8,5%, y Canadá, con un descenso del 18,8%. América Latina creció un 1%. Asia aumentó un 9,7%, con subidas en Oriente Medio, del 9,8%, y en el resto del continente, del 9,6%. Corea del Sur creció un 68,8% y China un 26,2%, mientras que Japón y Taiwán descendieron un 15,5% y un 14,8%. África fue el mercado con mayor crecimiento, un 31,5%, por el Magreb, que aumentó un 38,4%, con Argelia al 118,3% y Marruecos al 15,3%.
Para 2026, la Cámara prevé una mayor orientación de las exportaciones hacia Europa y, en particular, hacia la zona euro. La transcripción de la presentación recoge que los primeros meses del año ya muestran una mayor concentración de las ventas en la Unión Europea, mientras que el mercado extracomunitario retrocede. También siguen cayendo las exportaciones a Estados Unidos y descienden las ventas a Oriente Medio y al resto del continente asiático, que en 2025 habían sido algunos de los mercados con más dinamismo junto con Alemania.
La inversión empresarial, un reto
La segunda alerta del informe está en la inversión empresarial. La Cámara la define como uno de los puntos débiles de la economía alicantina. La inversión continúa con un comportamiento débil y los indicadores apuntan a un tono contractivo. La producción industrial de bienes de equipo en la Comunitat Valenciana descendió un 20% en 2025, después de dos años de caída. El IPI de material de transporte bajó un 45% y la producción de maquinaria y bienes de equipo retrocedió un 6,4%. La matriculación de camiones y furgonetas, en cambio, aumentó un 15%, ligada a la renovación del parque de vehículos industriales.
La inversión en construcción no residencial también volvió a retroceder tras el dinamismo de 2024. La superficie a construir de obra nueva destinada a este uso bajó por las caídas en la mayoría de los segmentos, con especial incidencia en servicios comerciales y almacenamiento. La edificación industrial escapó de esa tendencia, aunque continúa en niveles bajos respecto a los anteriores a la pandemia. La inversión pública cerró el año en negativo, tanto en edificación como en obra civil, y la licitación oficial se redujo un 20% por la caída de las obras licitadas por la Administración central.
El diagnóstico de la Cámara vincula esa debilidad a condicionantes estructurales, costes regulatorios, exceso de normas, cargas burocráticas y un entorno institucional que no siempre aporta certidumbre y seguridad jurídica. Así, ha señalado que estas limitaciones ayudan a explicar por qué muchas empresas aplazan o reducen proyectos de inversión incluso en un contexto en el que ni el coste ni el acceso a la financiación bancaria constituyen una restricción significativa. La Cámara plantea que no se trata solo de invertir más, sino de orientar la inversión hacia actividades de mayor valor añadido, más capital tecnológico y formación avanzada, además de simplificar trámites administrativos para favorecer inversiones sostenidas y mejoras de productividad.
El acceso a la vivienda, otro punto débil
En 2025 se realizaron 56.687 compraventas de vivienda en la provincia, uno de los valores más altos desde 2007. La demanda se mantuvo por el aumento de población, la creación de empleo, la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, la mejora de las condiciones de financiación y las expectativas de subida de precios. Las compras de extranjeros descendieron un 6,5%, mientras que las operaciones de compradores españoles crecieron un 5,2%. El 88% de las transacciones fueron de segunda mano y la vivienda nueva representó el 12%.
La compra extranjera sigue siendo llamativo mercado residencial alicantino. En 2025 se vendieron 27.116 viviendas a extranjeros, cerca de la mitad del total de compraventas de la provincia. Alicante lidera el ranking provincial de compra de vivienda por extranjeros, con una cuota de mercado del 21,4%. Reino Unido continúa entre los principales compradores, aunque pierde peso ante el avance de otros mercados como Países Bajos, Polonia, Ucrania y Alemania. Francia y Suecia reducen su peso relativo, aunque mantienen posiciones destacadas. Las ventas nacionales alcanzaron 29.492 operaciones y elevaron su peso al 52% del total.
En 2025 se firmaron 10.468 visados de obra nueva, un 41% más que el año anterior, pero lejos del promedio anual de 41.000 viviendas del periodo 2000-2007. Además, solo se terminaron 5.239 viviendas, frente a unos 15.000 hogares creados. Según las estimaciones recogidas en la presentación, si en 2026 se mantiene el ritmo de terminación de viviendas, el desfase entre creación de hogares y vivienda terminada podría acercarse a las 70.000 viviendas en el conjunto del periodo 2021-2026.
El informe señala que la construcción de vivienda nueva se enfrenta a escasez de suelo finalista, complejidad burocrática, lentitud en los procesos de transformación del suelo, falta de mano de obra, baja rentabilidad, carga regulatoria e inseguridad jurídica. También pesan los precios de los materiales, que superan en un 30% el nivel de 2019. La Cámara plantea actuar sobre la oferta mediante la simplificación y agilización de los procesos urbanísticos, un marco regulatorio más estable, más inversión pública en vivienda protegida, rehabilitación del parque existente, incentivos al alquiler asequible y fomento de la inversión privada.
El precio medio de la vivienda aumentó un 13,3% en 2025, hasta 1.806,4 euros por metro cuadrado, por encima de la media nacional, que creció un 11,2%. La ratio entre precio de la vivienda e ingresos brutos familiares encadenó siete trimestres de subida y se situó en torno a ocho años. El esfuerzo financiero para adquirir una vivienda tipo con un préstamo estándar por el 80% del valor alcanzó el 35,5% de la renta anual disponible por hogar, 0,7 puntos más que un año antes. En la presentación se añadió que en el primer trimestre de 2026 los precios crecieron un 15,7%, por encima de la media nacional, situada en torno al 14%, y que el coste de financiación será mayor, por lo que el esfuerzo financiero seguirá aumentando.
El balance general de 2025 fue de crecimiento. El PIB a precios corrientes, estimado a través del ISpA, creció un 5,8%, en línea con la media nacional. La economía provincial mantuvo un patrón sustentado en turismo y construcción, con una contribución más limitada de los sectores productores de bienes. Los servicios crecieron un 7,3%; comercio, transporte y hostelería avanzaron un 8,3%; el resto de servicios, un 6,6%; la construcción, un 4,6%; la industria cayó un 1,3%, y el sector agrario descendió un 1,5%.
El empleo también sostuvo la actividad. La afiliación a la Seguridad Social cerró 2025 en 769.438 personas, 21.702 más que el año anterior, con un crecimiento del 2,9%. En media anual, la afiliación fue de 764.596 trabajadores, un 2,7% más. Más de la mitad del aumento correspondió a trabajadores extranjeros, que crecieron un 9%, frente al 1,7% de los afiliados españoles. Los extranjeros representan en torno al 18% del total de afiliados. El paro registrado bajó hasta 118.842 personas, 8.845 menos, y la EPA situó la tasa de paro en el 10,3% en el cuarto trimestre, tres puntos menos que un año antes y cerca de la media nacional, del 9,9%.
El tejido empresarial también aumentó. La provincia cerró el año con 61.655 empresas inscritas en la Seguridad Social, 683 más, un 1,1% de crecimiento. Las empresas con personalidad jurídica crecieron un 2,1%, mientras que las personas físicas bajaron un 0,8%. Los autónomos sin asalariados aumentaron en 1.659 y se situaron cerca de los 69.000. Por sectores, crecieron los servicios, con 628 empresas más, y la construcción, con 218 más, mientras que la industria perdió 172. En 2025 se constituyeron 6.910 sociedades mercantiles, un 10,6% más, aunque el capital suscrito bajó un 9,4%, hasta 278 millones. Las ampliaciones de capital alcanzaron 418 millones, un 23,1% más, y el saldo neto de sociedades creadas llegó a 5.751, el nivel más alto de los últimos años.
El turismo volvió a actuar como soporte de la economía provincial. En 2025, Alicante recibió 8,45 millones de turistas extranjeros, un 7,1% más que en 2024 y un 35,3% más que en 2019. Realizaron 84 millones de pernoctaciones, un 3,8% más interanual, y el gasto total alcanzó 11.498 millones de euros, un 9,9% más. El gasto medio fue de 1.360 euros, un 2,6% más, y el gasto medio diario se situó en torno a 137 euros, con un aumento del 5,8%. Reino Unido siguió como primer mercado, con 2,7 millones de turistas. En cambio, la demanda nacional bajó: 7,18 millones de viajes, un 7,6% menos, 36,65 millones de pernoctaciones, un 12% menos, y 2.135 millones de gasto, un 8,3% menos.
El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández alcanzó 19,9 millones de pasajeros en 2025, un 8,5% más, y se consolidó como quinto aeropuerto de España por tráfico. El tráfico internacional subió un 10,6%, hasta 17,5 millones de pasajeros, frente al descenso del 4% del tráfico nacional, que quedó en 2,47 millones. Reino Unido sumó 6,55 millones de pasajeros, un 7,1% más. También crecieron Polonia, Irlanda, Alemania y Francia, junto con Argelia y Marruecos.
Para 2026, el informe sitúa a Alicante ante un contexto más exigente. La guerra ha aumentado los riesgos a la baja sobre el crecimiento y al alza sobre la inflación. El encarecimiento de la energía afecta a carburantes y combustibles, pero también a los costes de producción y transporte de las empresas, que acaban trasladándose a precios. La inflación reducirá poder adquisitivo, especialmente en hogares de rentas medias y bajas, aunque la Cámara prevé que el consumo privado siga siendo soporte de la economía por el empleo, los salarios, la revalorización de la vivienda y los activos financieros, el descenso de la ratio de endeudamiento y la mejora de la situación financiera agregada de los hogares.
El turismo tendrá efectos de distinto signo. El aumento de la energía encarece el transporte aéreo y los costes operativos de las empresas, y la inflación reduce la capacidad de gasto de las familias. Al mismo tiempo, la inestabilidad geopolítica puede redirigir flujos hacia destinos percibidos como seguros. La provincia de Alicante parte de una posición favorable por el aumento de conexiones aéreas, la consolidación del turismo de cruceros, la desestacionalización y la prioridad del gasto en viajes dentro de las decisiones de consumo.