ALICANTE.- A veces, las oportunidades surgen. Y es posible que el organismo tributario de la Diputación de Alicante, Suma, tenga ahora la oportunidad de conseguir su objetivo: adquirir la sede que el Banco Sabadell tiene en la calle San Fernando de Alicante, que fue sede urbana de la UA hasta hace un año. Ya mostró interés el pasado junio y ahora se le abre una ventana de oportunidad después de la reestructuración de la entidad bancaria: reformará la sede de Óscar Esplá, propiedad del fondo de pensiones, y pone a la venta los inmuebles de Aguamarga y San Fernando.
Como anunció la entidad catalana este martes, el Sabadell reforzará su presencia en Alicante con la ampliación de su sede de la calle Óscar Esplá, que a medio plazo concentrará a más de 600 profesionales de distintas áreas del banco. La operación supondrá la incorporación de unos 200 trabajadores procedentes del Centro de Competencias Tecnológicas de Alicante (CCTA), situado actualmente en Aguamarga, y consolidará la ciudad como uno de los tres grandes centros corporativos de la entidad, junto a Sant Cugat y Madrid.
Y, como se reveló en junio, Suma necesita ampliar sus instalaciones: su sede de la Rambla Méndez Núñez se ha quedado pequeña y, además, está pagando alquileres en locales adyacentes. Por eso, defiende la adquisición del inmueble de San Fernando, 40. En su momento, ya trasladó una oferta de seis millones de euros al Sabadell, pero no hubo respuesta o no se consideró que fuera el momento adecuado. El cambio respecto a junio es ese: ahora la entidad sí quiere vender. Y no solo San Fernando, sino también el Centro de Competencias Tecnológicas, ubicado en Aguamarga, en la carretera que une Alicante con Elche.
Suma es consciente de que será necesario acometer una amplia reforma del edificio, con una superficie de 6.240 metros cuadrados, para dotarlo de instalaciones modernas. Y para ello está dispuesto a hacer un doble esfuerzo: adquirir el edificio y acometer una reforma integral. El organismo autónomo busca una sede con espacios diáfanos, nueva iluminación y un nuevo sistema de climatización, algo que ya reclamaba la Universidad de Alicante, como último inquilino de las instalaciones.
En cuanto al edificio de Aguamarga, que seguirá operativo mientras no se materialice la reforma de Óscar Esplá, también constituye una buena oportunidad para cualquier empresa que busque unas instalaciones con buena conexión con Alicante, Elche, el aeropuerto y la autovía del Mediterráneo. Además, el Plan General Estructural contempla la reurbanización de esa zona empresarial, con nuevas rotondas y un carril bici.