VALÈNCIA. La figura del holding empresarial gana protagonismo en el ecosistema inversor valenciano como herramienta para dotar de estabilidad, agilidad y visión estratégica a los proyectos empresariales. Así quedó patente en el desayuno de debate organizado por ValenciaPlaza y el holding empresarial JJ Matriz Capital bajo el título ‘Invertir para crear valor: el papel de los holdings en el desarrollo económico valenciano’, en el que directivos de grupos empresariales, family offices y firmas de inversión analizaron las ventajas, retos y oportunidades que ofrecen estas estructuras.
La conversación arrancó con una reflexión sobre la evolución de muchas empresas familiares hacia modelos de gestión más profesionalizados. En este sentido, Ángela Vercher, gerente de Finanzas e Inversiones de Valier Agrícola, explicó que su grupo ha pasado de tener un único negocio principal vinculado a la comercialización de fruta a convertirse en una familia empresaria articulada a través de un holding. Vercher destacó que estas estructuras permiten una mayor rapidez en la toma de decisiones gracias a órganos de gobierno más ligeros y especializados. "Tenemos un comité de inversiones donde nos asisten y luego ya está el consejo de administración, por lo que somos rápidos", señaló.
La directiva también puso en valor la discreción que facilita este tipo de vehículos y la posibilidad de trabajar con un capital paciente. Según apuntó, esa capacidad para renunciar temporalmente a dividendos permite acometer proyectos de crecimiento con una visión más amplia y menos condicionada por los resultados inmediatos.
Una idea compartida por José Manuel Costa, CEO de JJ Matriz Capital, quien recordó que la creación de su holding fue consecuencia de la crisis financiera de 2008. Según explicó, aquella decisión les permitió mantener su carácter emprendedor y continuar desarrollando nuevos proyectos empresariales. Costa defendió además las sinergias operativas que generan estas estructuras, ya que facilitan la implantación de servicios transversales en negocios de distintos sectores y proporcionan una visión más amplia de las oportunidades de inversión.
En el ámbito inmobiliario, señaló que el grupo ha desarrollado compañías para cubrir toda la cadena de valor del sector, una estrategia que aporta mayor seguridad a los inversores al controlar internamente todos los procesos de desarrollo.

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- Foto: EVA MÁÑEZ
Por su parte, María Ángeles Bartolomé, directora general de Grupo Ballester, subrayó que los holdings aportan una importante solidez financiera y permiten una asignación de recursos más eficiente. Además, destacó la utilidad de crear filiales específicas para encapsular riesgos y evitar que determinadas contingencias afecten al conjunto de la actividad empresarial.
Jesús Boix, director general de Jecama, coincidió en la importancia de estas estructuras tanto desde el punto de vista inversor como patrimonial. En su caso, explicó que el holding sirve también para preparar a las futuras generaciones familiares. "Proporciona sistemas de formación, te permite tener una vista de pájaro y además es una estructura liviana", afirmó. Boix añadió que los valores familiares deben proyectarse sobre todas las ramas de actividad del grupo.
Emilio Tortajada, adjunto a Dirección General de Latras Investment, incidió en otra de las ventajas recurrentemente mencionadas durante el encuentro: la protección patrimonial. A su juicio, la separación entre patrimonio y actividad empresarial resulta fundamental para minimizar riesgos, al tiempo que destacó la optimización fiscal, la profesionalización de la gestión y la planificación del relevo generacional como elementos clave del modelo.
No obstante, los participantes coincidieron en que la gestión de un holding también presenta desafíos. Jorge Pomar, CEO de JJ Matriz Capital, apuntó las dificultades para captar perfiles capaces de desempeñar funciones transversales en negocios muy diversos. Según explicó, encontrar profesionales con la versatilidad necesaria para "cambiar de gorro" según el proyecto sigue siendo uno de los principales retos.
Boix añadió que la complejidad no reside únicamente en la gestión empresarial, sino también en la familiar. El directivo comparó el papel de quien dirige un holding con el de un director de orquesta. "No sabe tocar el violín, pero debe leer la partitura y guiar", explicó. En su opinión, la formación de los familiares, la correcta organización accionarial y la capacidad para separar las decisiones empresariales de las emociones personales son cuestiones fundamentales para garantizar la continuidad del proyecto.
Vercher defendió igualmente la necesidad de profesionalizar las estructuras y recordó que uno de los grandes desafíos consiste en "institucionalizar el olfato" que muchas veces caracterizó a los fundadores. La responsable de Valier Agrícola consideró esencial que los miembros de la familia desarrollen además trayectorias profesionales propias e independientes del holding.
En cuanto a las oportunidades de inversión, Costa explicó que su grupo divide sus proyectos entre horizontes de corto, medio y largo plazo. Aunque mantiene una fuerte apuesta por el sector inmobiliario, también ha diversificado hacia actividades como estaciones de servicio o cadenas de gimnasios especializados.
Vicente de Juan, COO de Grupo Valgime, destacó la creciente demanda de inversiones con vocación patrimonialista y recorrido a largo plazo. En paralelo, Bartolomé señaló que su grupo está reforzando su presencia en el segmento residencial, especialmente en activos vinculados al living.

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Boix recordó que Jecama ha invertido históricamente en vehículos como Atitlán o Bal Capital y señaló que sectores como educación, energía, salud, tecnología o living seguirán ofreciendo oportunidades de crecimiento. Sin embargo, defendió que toda inversión debe estar alineada con las capacidades reales de gestión de cada grupo.
Desde Zubi Group, Javier Megías, COO de la compañía, puso el foco en el impacto positivo como criterio de inversión. Además de destacar el atractivo del sector salud, defendió que la ventaja competitiva sostenible pasa cada vez más por la ciencia y la innovación tecnológica. Según afirmó, muchas compañías siguen intentando diferenciarse únicamente mediante modelos de negocio cuando el verdadero potencial reside en la capacidad científica.
Sobre la rotación de activos, los participantes mostraron enfoques diversos. Mientras Boix explicó que su estrategia combina inversiones patrimoniales con ciclos de desinversión de alrededor de cinco años para asegurar rentabilidades, Bartolomé reconoció que Grupo Ballester no es especialmente partidario de rotar activos de manera frecuente.
Vercher, por su parte, señaló que cuando participan en vehículos de private equity buscan operaciones con un principio y un final claramente definidos. Costa reconoció que, aunque históricamente habían mantenido una visión más dinámica, actualmente también están comenzando a patrimonializar parte de sus inversiones.
Por otro lado, Boix relató experiencias muy distintas con inversores patrimonialistas y fondos institucionales. Según explicó, algunos socios comparten una visión de largo plazo centrada en la preservación del valor, mientras que otros trabajan con horizontes temporales más reducidos y objetivos de rentabilidad más exigentes. "Creo que hay que tener un poquito de las dos cosas", resumió.
Preguntados por los errores más habituales de las empresas que buscan financiación, Tortajada señaló la ausencia de modelos de negocio probados, la falta de control sobre la tesorería y la construcción de equipos insuficientemente sólidos.
Sin embargo, para varios de los participantes el factor decisivo sigue siendo el equipo humano. Boix aseguró que prefiere invertir en personas antes que en rentabilidades concretas, mientras que Vicente de Juan destacó que la confianza constituye el principal elemento de decisión. Bartolomé coincidió al señalar que la generación de confianza es la primera barrera de entrada para cualquier potencial inversión.
Otro de los grandes bloques de discusión fue la sostenibilidad. Bartolomé recordó que determinados activos inmobiliarios podrían perder liquidez en los próximos años si no incorporan criterios ambientales y certificaciones adecuadas. Boix defendió una visión amplia del concepto, vinculada no sólo a la eficiencia energética, sino también a la evolución tecnológica y a la capacidad de adaptación de las empresas.
Vercher introdujo una nota de pragmatismo al advertir que, en muchas ocasiones, el precio continúa siendo el principal factor de decisión para el mercado.

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La inteligencia artificial protagonizó igualmente una parte relevante del encuentro. Boix consideró que esta tecnología debe permitir a las personas dedicar más tiempo a pensar y a desarrollar capacidades creativas. Pomar advirtió de que el mayor impacto se producirá en determinados escalones profesionales de entrada, mientras que Megías expresó su preocupación por cómo evolucionarán los procesos de formación y desarrollo de talento.
El directivo de Zubi recordó además que la inteligencia artificial está transformando profundamente el tamaño y la estructura de las empresas. Según apuntó, muchas compañías podrán operar con equipos mucho más reducidos gracias a las nuevas herramientas tecnológicas.
Costa contextualizó estos cambios recordando la profunda transformación que ya han experimentado las empresas durante las últimas décadas, mientras que Boix insistió en que las nuevas generaciones crecerán adaptadas a estos entornos tecnológicos y desarrollarán capacidades distintas a las actuales.
Respecto a las condiciones necesarias para atraer inversión, los participantes coincidieron en señalar la importancia de factores como el talento, la seguridad jurídica y las infraestructuras. Tortajada situó el talento como uno de los principales activos de un territorio, mientras que Pomar destacó especialmente el papel estratégico del Puerto de Valencia y la capacidad de la ciudad para atraer profesionales internacionales gracias a su calidad de vida.
Boix fue más allá al afirmar que España está bien posicionada para convertirse en un polo internacional de atracción de talento y clientes.

- Desayuno sobre el papel de los holding. -
- Foto: EVA MÁÑEZ
El acceso a la financiación también ocupó parte del debate. Aunque los asistentes reconocieron que existe abundante capital disponible, coincidieron en que algunos modelos de negocio innovadores siguen encontrando dificultades para obtener financiación bancaria. Bartolomé citó como ejemplo las residencias de estudiantes y los productos de media estancia, segmentos que durante años han sido difíciles de encajar en los criterios tradicionales de las entidades financieras.
Finalmente, al ser preguntados sobre si priorizarían la innovación tecnológica o la expansión comercial, Tortajada defendió claramente la primera opción al considerar que la tecnología constituye la base sobre la que posteriormente puede construirse el crecimiento. Boix y Bartolomé apostaron por avanzar simultáneamente en ambos frentes, mientras que Costa destacó la enorme capacidad de escalabilidad que aporta la tecnología.
En la ronda final, los participantes identificaron algunos de los sectores con mayor potencial de inversión para los próximos años. Vercher señaló la salud como uno de los ámbitos más atractivos, Costa defendió el carácter estratégico del inmobiliario, Megías apostó por la energía y Bartolomé puso el foco en los sectores primarios.
Más allá de las diferencias sectoriales, el consenso general concluyó que los holdings se consolidan como herramientas capaces de aportar estabilidad, visión de largo plazo y capacidad de creación de valor en un entorno económico cada vez más complejo y cambiante.