ELDA VINALOPÓ

Ecologistes en Acció dice no la planta de pirólisis de neumáticos en Aspe

El proyecto plantea tratar 10.000 toneladas de NFU, una actividad "incompatible" con la normativa urbanística y que "representa un riesgo grave para el medio ambiente y la salud humana"

ASPE. Ecologistes en Acció del País Valencià ha presentado un extenso documento con 13 alegaciones contra el proyecto de instalación de una planta de pirólisis de neumáticos fuera de uso (NFU) en el polígono industrial de la Avenida de Navarra, en Aspe (Alicante). La planta, promovida por Greenval Asset Aspe S.L., es calificada por los ecologistas como "una amenaza para el medio ambiente y para la salud pública, debido a sus múltiples deficiencias técnicas, legales y de planificación".

El proyecto plantea el tratamiento de 10.000 toneladas anuales de NFU mediante pirólisis, un proceso térmico que consiste en calentar neumáticos triturados a altas temperaturas —alrededor de 500-600 ºC— en ausencia de oxígeno, dentro de una atmósfera inerte, habitualmente de nitrógeno.

Este proceso descompone el caucho por diferentes reacciones químicas, pero sin combustión, dando como resultado un gas de síntesis (que se utiliza como combustible para mantener el proceso), un aceite pirolítico (líquido con alto poder calorífico) y un residuo sólido conocido como negro de carbón.

Sin embargo, Ecologistes en Acció denuncia que la documentación para la instalación de esta planta de pirólisis "carece de informes obligatorios, presenta irregularidades en su tramitación y omite datos relevantes sobre emisiones contaminantes".

Normativa ambiental y urbanística

Uno de los principales argumentos aportados se basa en la falta del informe de compatibilidad urbanística, obligatorio según la Ley 6/2014 de prevención, calidad y control ambiental de actividades, que debería haberse obtenido antes de solicitar la licencia ambiental. Asimismo, tampoco consta que se haya notificado personalmente a los vecinos colindantes, tal y como exige la normativa.

La actividad de la planta, que incluye el almacenamiento de grandes volúmenes de residuos y sustancias combustibles, no se ajusta a los usos permitidos por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Aspe, el cual prohíbe expresamente el depósito de residuos en la zona afectada y restringe las instalaciones industriales de alta peligrosidad como la planta de pirólisis de neumáticos proyectada.

Sobre cuestiones de regulación ambiental, el proyecto no ha solicitado la preceptiva autorización de emisiones a la atmósfera, tal como exige la Ley 34/2007 de calidad del aire. Sin embargo, se reconocen dos focos de emisión sin identificar si las emisiones fueran equiparables a las del gas natural, lo cual es crucial para determinar su clasificación regulatoria, que debe ser la de incineración de residuos.

En ese sentido, y por ser considerada una gran industria química, la tramitación debería requerir una Autorización Ambiental Integrada (AAI) y no una simple licencia ambiental como se ha solicitado, con lo que la competencia debe ser de la Generalitat Valenciana y no del Ayuntamiento de Aspe.

Además, el proyecto emplea normativas derogadas o inadaptables en el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA), como el Real Decreto 1042/2017, inaplicable al tratarse de incineración de residuos y no de combustión convencional.

Emisiones y gestión de residuos

Otro aspecto alegado por los ecologistas es la carencia de sistemas de reducción de emisiones atmosféricas de partículas, óxidos de nitrógeno, metales pesados, dioxinas o furanos, sobre todo teniendo en cuenta que el gas de síntesis obtenido contiene hidrocarburos peligrosos como benceno, tolueno o naftaleno.

Por otra parte, el proyecto contraviene el principio de jerarquía en la gestión de residuos establecido por la normativa europea, que prioriza la prevención, la reutilización y el reciclado frente a la valorización energética. Según los ecologistas, existen alternativas más sostenibles y con menor impacto, como el uso del caucho reciclado de NFU en la fabricación de asfaltos, parques infantiles o firmes de carretera; asimismo, la transformación de residuos en combustibles no se considera reciclaje.

Además, el negro de carbón y el aceite pirolítico generados seguirían siendo residuos peligrosos mientras no se justifique su tratamiento y uso final con datos técnicos y contratos específicos, aspecto que no se ha hecho.

Por todo ello, Ecologistes en Acció del País Valencià seguirá exigiendo una transformación y gestión más sostenible de los residuos generados por el ser humano, potenciando de la misma manera la reducción del consumo y la reutilización de los productos producidos.

Y en relación a la planta de pirólisis de neumáticos fuera de uso (NFU), exige a las administraciones competentes a rechazar la tramitación en curso, exigir la presentación de una AAI ajustada a la legislación vigente, la emisión de una Declaración de Impacto Ambiental desfavorable y la promoción de alternativas realmente sostenibles para la gestión de los neumáticos fuera de uso.

De la misma manera, tampoco se ha realizado un estudio de dispersión de contaminantes de la chimenea, no se ha evaluado el impacto sobre la salud de la población local ni se han identifican los riesgos de incendio o deflagración pese al almacenamiento de sustancias altamente inflamables.

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