ELCHE. Aunque los principales actos de les Festes d’Agost orbitan en torno al Misteri d’Elx, la parte central de las mismas, si por algo se caracterizan las festividades patronales es por una gran diversidad, unas de carácter más solemne y religioso; otras más seculares y ácidas. En estas últimas es donde entra la Gran Charanga, organizada por la Federación Gestora de Festejos Populares, que casi con medio siglo de vida, es la que impulsó esta tradición.
En general, las charangas tienen su origen en raíces militares. Así es como se denominaban a las bandas de música para sus marchas ligeras. Pero progresivamente fue apropiándose de ellas la cultura popular, formando pequeñas bandas también para tocar por las calles de los municipios; en general, con ese espíritu desenfadado y jocoso para animar carnavales, fiestas patronales o incluso despedidas de soltero. Típicas en regiones como Aragón además de en la propia Comunitat Valenciana.
Crítica en clave de humor
No es difícil imaginarse cómo de forma natural se trasladó ese contexto a lo que es hoy la Gran Charanga ilicitana. Es también un desfile musical con disfraces, ataviado de sátira en sus mensajes o en la propia indumentaria, con los clásicos carteles, pancartas y tractores que reparten desde montaditos a balones —y sangría hasta hace algunos años—. Mensajes de crítica social en clave de humor, con el tono ácido que decide cada una de las comisiones de fiestas que conforman a la mencionada federación. Una suerte de adaptación en cierta forma de los carnavales que cada 11 de agosto concentra uno de los desfiles más divertidos de todo el año.

- Crítica por la falta de nichos
Además, con la particularidad de que es algo que nace directamente desde los barrios y sus comisiones, y no desde las instituciones o entidades como la mayoría de actos festeros, por lo que tiene un componente de cohesión social e incluso comunitaria importante que le da ese toque también particular. Su expresión y mensajes, aunque sean de broma o pequeñas pullitas, son al fin y al cabo mensajes de los barrios y la ciudadanía. Con más de 3.500 personas.
En los últimos años las comisiones han abordado temas que se pueden considerar más serios, desde la contaminación o la Inteligencia Artificial, a concienciación por la salud mental, o en el caso de la gestión política local, la falta de taxis o aparcamientos, entre muchas otras. En 2025 salió a la palestra el gran gasto en alumbrado y plantas. Esta fue, de hecho, la crítica que más gustó, también con risas por la originalidad de algunos mensajes o los propios disfraces. Idea de la Comisión de Fiestas Diagonal Parque, premiada por ese espíritu crítico que combinó humor y denuncia. “A cualquier problema, luces y macetas”, decían algunos de los mensajes de la comisión.
Junto a la premiada, el pasado año tampoco faltaron las críticas al apagón, y a nivel ilicitano la falta de nichos, el ciberataque sufrido por el Ayuntamiento o los retrasos del proyecto del Mercado Central. Y por esa senda de temas de interés a nivel municipal seguirán algunos de los mensajes de este 2026, como la Comisión de Fiestas ABP Avenida de Novelda, que versará sobre la situación de la residencia de Altabix. Una comisión que como otras, invita a gente para que participe aunque no forme parte de la misma, ofreciendo el disfraz.

También el campo se disfraza
Pero no es únicamente la Charanga un desfile que se haga en el casco urbano. La Unió de Festers del Camp d’Elx (Ufece) también hace lo propio en las pedanías ilicitanas. Allí, las comisiones de fiestas de las partidas rurales impulsan charangas con el motivo de sus eventos patronales. Además, algunas como Valverde, Torrellano o Matola se celebran en julio, de forma que suponen una especie de previo a las fiestas de agosto. De hecho, en el ámbito pedáneo, aunque no se articulaba como charanga como tal, al menos con ese nombre, hay documentados por parte de la Cátedra Pere Ibarra desfiles de disfraces por ejemplo en La Marina sobre el año 1965, con motivo también de sus fiestas patronales.