ELCHE. Muchos ilicitanos conocen el barrio de Patilla, situado en Carrús Este, junto a los depósitos de agua, pero probablemente pocos saben quién fue el hombre que le dio nombre. Se llamaba Vicente Irles Maciá, aunque era conocido popularmente como "el tío Patilla". Fue propietario de los terrenos sobre los que, durante los años cincuenta, comenzó a levantarse una barriada construida por sus propios vecinos, en plena expansión de Elche por el crecimiento de la industria del calzado. Ahora, su biznieta, Manuela Irles Baeza, quiere recuperar su memoria y ha acudido al pleno municipal para solicitar que se le dedique una calle o un espacio público.
La petición, planteada durante el turno de participación ciudadana del pleno celebrado este lunes, ha permitido rescatar una historia ligada a los orígenes del barrio y a la transformación de Elche durante la segunda mitad del siglo XX. Una época marcada por la llegada de familias que buscaban trabajo en las fábricas de calzado y que, ante la escasez de viviendas, encontraron en la compra de pequeñas parcelas y la autoconstrucción una alternativa para establecerse en la ciudad.
Vicente Irles Maciá fue uno de los protagonistas de aquel proceso. Según ha relatado su biznieta, era propietario de terrenos en esta zona de Carrús Este que decidió parcelar y vender a precios asequibles a familias con pocos recursos económicos. Aquellas operaciones facilitaron que numerosas personas pudieran acceder a un solar y construir su propia casa.
Con el paso de los años, el sobrenombre del propietario acabó identificando a toda la barriada. Así nació el nombre popular de Patilla, que todavía pervive en la memoria colectiva de Elche.
Un barrio levantado por sus propios vecinos
La historia de Patilla está estrechamente vinculada al crecimiento industrial de Elche y a la llegada de población procedente de otras zonas de España durante los años cincuenta y sesenta.
Según recoge la Memoria Digital de Elche, vinculada a la Cátedra Pedro Ibarra de la Universidad Miguel Hernández, el barrio surgió a partir de la parcelación de terrenos pertenecientes al conocido como "tío Patilla", que los vendió a familias con escasos recursos en una época de gran necesidad de vivienda.
A diferencia de otras zonas residenciales desarrolladas mediante grandes promociones inmobiliarias, Patilla nació de la autoconstrucción. Los compradores adquirían sus parcelas y levantaban sus propias viviendas, muchas veces con sus manos y la ayuda de familiares y vecinos.
De este modo se formó una barriada de alrededor de un centenar de casas de planta baja, generalmente pequeñas, con superficies de entre 75 y 90 metros cuadrados. Buena parte de estas construcciones se levantaron antes de 1960.
Situado en Carrús Este, en las inmediaciones de los depósitos de agua, el barrio fue creciendo con una configuración urbana propia, caracterizada por viviendas modestas y calles que contrastaban con los grandes bloques residenciales levantados posteriormente en otras zonas de la ciudad.
Esta forma de crecimiento también condicionó su evolución. La falta inicial de planificación urbanística y de determinados servicios básicos ha marcado durante décadas las reivindicaciones de sus vecinos, que han reclamado mejoras en limpieza, mobiliario urbano, zonas verdes y mantenimiento de los espacios públicos.
Sin embargo, el barrio conserva una identidad propia, vinculada a sus orígenes y a la memoria de las familias que participaron en su construcción.
La historia del hombre detrás del nombre
La intervención de Manuela Irles Baeza ha servido para poner nombre y apellidos al personaje que aparece en el origen de esta barriada.
Su bisabuelo, Vicente Irles Maciá, era conocido como "Patilla" por las pronunciadas patillas que lucía, un rasgo que terminó convirtiéndose en su apodo y que, con el paso de las décadas, pasó a identificar también los terrenos que había parcelado.
Según ha explicado su descendiente, la familia está tratando de reconstruir su trayectoria y determinar la extensión exacta de las propiedades que tuvo en esta zona de Elche.
La investigación no está resultando sencilla. Manuela ha señalado que está recopilando documentación y buscando información en el Registro de la Propiedad, aunque algunas de las operaciones inmobiliarias se remontan a una época de la que no resulta fácil recuperar todos los detalles.
También ha relatado aspectos de la historia familiar de Vicente Irles Maciá. Según ha explicado, su bisabuelo se divorció durante la Segunda República y posteriormente formó una segunda familia, dando lugar a dos ramas familiares que apenas han mantenido relación.
En su búsqueda de información, Manuela ha conseguido contactar con uno de los hijos de Vicente, Antonio, que supera los 80 años y conserva fotografías y recuerdos que podrían ayudar a completar la historia.
La bisnieta considera importante que esta memoria no se pierda, especialmente porque el nombre de Patilla ha sobrevivido durante generaciones mientras la figura de Vicente Irles Maciá ha ido quedando en el olvido.
Una calle para reconocer su papel en la historia de Elche
La petición trasladada al pleno es que el Ayuntamiento dedique una calle o un espacio público a Vicente Irles Maciá, de manera que su nombre quede vinculado oficialmente al barrio que todavía es conocido por su apodo.
Manuela Irles ha defendido que este reconocimiento serviría para recordar el papel que desempeñó su bisabuelo en los orígenes de la barriada y para dar a conocer a las nuevas generaciones una parte de la historia de Elche.
La propuesta ha recibido una respuesta favorable del alcalde, Pablo Ruz, quien ha valorado positivamente la iniciativa y se ha comprometido a trasladarla a la junta municipal de distrito correspondiente.
El primer edil ha señalado que la petición será estudiada por este órgano, que participa en la propuesta de denominaciones de calles y espacios públicos, y ha expresado su confianza en que pueda salir adelante.
Por el momento, no se ha concretado qué calle o espacio podría llevar el nombre de Vicente Irles Maciá ni cuándo se abordará formalmente la iniciativa.
La solicitud abre así la posibilidad de que el hombre que dio nombre a esta pequeña barriada de Carrús Este reciba también un reconocimiento oficial, más de siete décadas después de que comenzaran a levantarse las primeras viviendas sobre los terrenos que había parcelado.
Porque Patilla no es únicamente el nombre de un barrio. Es también el recuerdo de una etapa de la historia de Elche en la que numerosas familias trabajadoras construyeron sus propios hogares y contribuyeron, desde sus calles, al crecimiento de la ciudad.