ELCHE. En 2019, Rosalía comenzó a lucir unos pendientes de corazón diseñados por Juan Vidal. La cantante se había interesado por ellos tras verlos en un desfile y durante aquel verano los mostró en numerosas fotografías. La repercusión fue inmediata, pero también tuvo una consecuencia que el diseñador no tardó en detectar: la aparición de accesorios similares en distintas firmas y plataformas comerciales. Este ha sido uno de los ejemplos con los que Vidal ha puesto sobre la mesa las dificultades de los pequeños creadores para proteger sus diseños frente a las grandes compañías de la industria de la moda durante su intervención en el III Congreso de Diseño, celebrado en el Colegio de Abogados de Elche, que le ha distinguido con su primer Premio Trayectoria en reconocimiento a su carrera profesional.
El creador ha aprovechado su conferencia para repasar su trayectoria, explicar sus procesos creativos y abordar una cuestión que, según ha reconocido, ha sufrido personalmente: la delgada línea entre la inspiración y la copia, y la desigualdad de recursos entre los diseñadores independientes y las grandes marcas. "Los más asediados solemos ser los más pequeños", ha asegurado ante los profesionales del ámbito jurídico presentes en el encuentro.
Vidal ha relatado que aquellos pendientes de corazón que popularizó Rosalía comenzaron a tener versiones similares en firmas como H&M y en plataformas como Amazon Fashion. Aunque ha reconocido que los modelos han ido transformándose y no son exactamente iguales, ha cuestionado la coincidencia temporal con la repercusión que alcanzó su creación. Una situación que, a su juicio, refleja cómo las propuestas de diseñadores independientes pueden terminar llegando a circuitos comerciales mucho mayores sin que sus autores originales obtengan necesariamente un beneficio.
No ha sido el único ejemplo. Durante la conferencia también ha mostrado imágenes de su colección Lulú, presentada en 2019 e inspirada en el universo literario de Almudena Grandes. En ella, Vidal trasladó elementos de la lencería al exterior de las prendas mediante estampaciones y bordados, en una propuesta que bebía de referentes como Vivienne Westwood, Madonna y el cine clásico.
Posteriormente, según ha explicado, encontró importantes similitudes con trabajos de Stefano Pilati, antiguo director creativo de Yves Saint Laurent, y de la firma neoyorquina Vaquera. "Encuentro similitudes que me dejaron atónito y no sabía dónde estaba la copia, dónde estaba la inspiración", ha relatado.
El diseñador ha reconocido que descubrir elementos de sus creaciones en propuestas de firmas internacionales genera sentimientos contradictorios. Por un lado, supone comprobar que su trabajo ha tenido repercusión y ha despertado el interés de otros profesionales. Por otro, plantea interrogantes sobre las oportunidades comerciales que puede estar perdiendo. "¿Qué oportunidades estoy perdiendo? Porque sus plataformas son mayores, sus ciudades son mayores, su fuerza es mayor", ha reflexionado.
También ha recordado un conflicto relacionado con un jersey con un corazón que identificó en una colección de la firma Trucco. En aquella ocasión, según su relato, su empresa remitió un correo electrónico a la marca y el producto fue retirado de las tiendas.
"Las grandes empresas se lucran muchísimo de la copia"
Estos episodios han servido a Vidal para denunciar las dificultades que encuentran los pequeños diseñadores a la hora de defender su propiedad intelectual. Durante el turno de preguntas, ha sido especialmente crítico con el funcionamiento de una industria en la que, según ha sostenido, las grandes compañías pueden asumir económicamente las consecuencias de reproducir diseños ajenos.
"Las grandes empresas se lucran muchísimo de lo que es la copia", ha afirmado. Incluso ha asegurado tener conocimiento de compañías que contemplan partidas presupuestarias destinadas a afrontar posibles litigios e indemnizaciones por estas prácticas. Según su explicación, el beneficio que pueden obtener comercializando determinados productos supera el coste de las posibles reclamaciones.
"Les da lo mismo", ha lamentado, antes de insistir en que algunas empresas ya tienen previsto el dinero que pueden destinar a pagar juicios e indemnizaciones. Una situación que, a su entender, coloca a los pequeños creadores en una posición de especial vulnerabilidad.
El diseñador ha reconocido que su estructura empresarial no le permite contar con un abogado propio, una realidad que considera compartida por numerosos profesionales y empresas familiares del sector. Por ello, ha reclamado a los especialistas jurídicos herramientas que permitan proteger los diseños y resolver los conflictos sin necesidad de afrontar siempre los elevados costes de un procedimiento judicial.
"Cuando me dijeron de venir, dije que me interesaba porque lo he sufrido", ha explicado sobre su participación en el congreso. En este sentido, ha defendido la importancia de encuentros como el celebrado en Elche para acercar la protección jurídica a los creadores independientes y evitar que la defensa de sus derechos quede reservada a quienes disponen de mayores recursos económicos.

- Juan Vidal, durante su conferencia. -
- Foto: Pablo Miranzo.
No obstante, Vidal ha admitido que establecer una frontera clara entre inspiración y copia resulta complejo, especialmente en un sector que se alimenta de referencias artísticas, culturales e históricas compartidas. A su juicio, la cuestión pasa por diferenciar la reinterpretación creativa de aquellas reproducciones que pueden perjudicar la identidad y las oportunidades comerciales del diseñador original.
Esta reflexión también ha aparecido al abordar el corazón como elemento recurrente de sus colecciones. El creador ha explicado que lleva más de dos décadas buscando una interpretación propia de este símbolo y que finalmente ha desarrollado una versión que pretende registrar y utilizar como parte de su identidad corporativa y en futuras colaboraciones con otras marcas.
"Mi corazón es mío, igual que el suyo es suyo", ha señalado al ser preguntado por la utilización de este elemento por otros diseñadores, como Ágatha Ruiz de la Prada. Para Vidal, no se trata de apropiarse de un símbolo universal, sino de construir una identidad reconocible a través de una interpretación personal.
La inteligencia artificial, una compañera de trabajo
La conferencia también ha dejado espacio para abordar otro de los grandes debates actuales del sector creativo: la irrupción de la inteligencia artificial y su influencia en el trabajo de los diseñadores. Lejos de mostrar rechazo hacia esta tecnología, Juan Vidal se ha declarado un firme defensor de sus posibilidades, siempre que se utilice como una herramienta complementaria y no como un sustituto de la creatividad humana.
"Estoy enganchado", ha reconocido al ser preguntado por la cuestión. "Creo que es una herramienta espectacular para cualquier creativo si sabe utilizarla", ha añadido.
Vidal ha explicado que ya incorpora la inteligencia artificial a su actividad cotidiana para agilizar determinadas tareas, explorar alternativas y resolver aspectos técnicos de sus creaciones. Entre sus aplicaciones ha mencionado la posibilidad de visualizar estampados en distintos colores, comparar propuestas sobre varias prendas o transformar bocetos iniciales en representaciones técnicas.
"Se ha convertido en una compañera con la que debatir", ha señalado. Una relación que ha resumido con una frase: "Ella trabaja para mí".
Sin embargo, el diseñador ha marcado una frontera clara entre utilizar la tecnología para desarrollar una idea propia y delegar en ella la creación artística. "Para mí es 100% positiva. ¿Cuándo la considero 100% negativa? Cuando se le intenta dotar de alma", ha explicado, rechazando expresamente la idea de limitarse a pedirle a una inteligencia artificial que diseñe por sí sola.
Su postura conecta con la importancia que ha concedido durante toda la conferencia a la identidad personal del creador, construida a partir de su experiencia, sus referentes culturales y su capacidad para transformar distintas influencias en un lenguaje propio.
De la tradición familiar de Elda a la transformación digital
Más allá de las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual, Vidal ha repasado su trayectoria profesional, marcada desde sus orígenes por la tradición familiar vinculada a la moda y la sastrería en Elda. El diseñador ha recordado que procede de una familia con más de 150 años de experiencia en la sastrería masculina y ha situado a sus padres como las dos grandes influencias de su carrera.
De su padre ha destacado el rigor técnico, la disciplina y la búsqueda permanente de la perfección en la confección. De su madre, autodidacta y apasionada por la moda, ha heredado la fantasía, la sensibilidad artística y la capacidad de experimentar con las prendas. "Se lo debo todo a mi familia", ha afirmado.
Aunque inicialmente optó por estudiar Bellas Artes, terminó orientándose hacia el diseño de moda después de descubrir su interés por esta disciplina durante su etapa de formación en Barcelona. Allí comenzaron a llegar los primeros reconocimientos, antes de que un concurso de Vogue supusiera un impulso decisivo para su carrera y para la continuidad del negocio familiar.
También ha recordado que sus primeros trabajos profesionales estuvieron vinculados al diseño de calzado, un sector con el que mantiene una estrecha relación y en el que le gustaría desarrollar nuevas propuestas.
Otro de los puntos de inflexión de su trayectoria llegó con la pandemia. La paralización de la actividad le obligó a replantear por completo su modelo empresarial y adaptar una estructura fundamentalmente artesanal a las nuevas formas de consumo digital.
El resultado fue una transformación de la marca, tanto en su identidad visual como en su producción y comercialización. Vidal ha explicado que apostó por desarrollar prendas reconocibles, con personalidad propia y capaces de mantenerse en el mercado más allá de las temporadas. "Los grandes diseños no deberían desaparecer", ha defendido.

- Juan Vidal Recibe el premio Trayectoria del III Congreso de Diseño. -
- Foto: Pablo Miranzo.
La estrategia permitió impulsar su tienda online, que actualmente representa cerca del 60% de su proyecto empresarial, según los datos que ha ofrecido durante la conferencia. A ello se ha sumado la apertura de un espacio físico en Madrid y el desarrollo de una línea nupcial basada en la personalización de cada vestido.
Pese a este crecimiento, el diseñador ha asegurado que no aspira a convertir su firma en una gran multinacional, sino a mantener una estructura que le permita conservar su independencia creativa. Una filosofía que ha relacionado directamente con las dificultades de las pequeñas empresas para competir en un mercado dominado por grandes grupos.
La intervención de Juan Vidal ha servido así para poner el foco en la necesidad de preservar la creatividad como uno de los principales activos de la industria de la moda. El diseñador, cuya trayectoria profesional ha sido reconocida con el primer Premio Trayectoria del congreso, ha insistido en la importancia de disponer de instrumentos jurídicos accesibles para proteger el trabajo de los creadores independientes, sin renunciar a las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
Una reivindicación que ha trasladado directamente a los profesionales de la abogacía presentes en el encuentro, a quienes ha emplazado a contribuir a un marco más justo para las pequeñas empresas y los diseñadores emergentes.