VALÈNCIA. El sistema educativo prevé experimentar un importante cambio en su composición en los próximos años por los cambios en la estructura demográfica. En concreto, se espera un crecimiento de la población más joven (de entre 0 y 6 años) que llevará a un aumento de la demanda de la Educación Infantil. Por contra, el resto de etapas prevén experimentar una caída del alumnado, con especial afección en el caso de la Educación Secundaria.
Así lo muestra un informe elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie a partir de las proyecciones de población publicadas recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos, que ya analizó este periódico, apuntan a que la Comunitat Valenciana podría aumentar su población en más de 900.000 habitantes durante los próximos 15 años por el impulso de la inmigración. Un incremento por el que se estima la creación de más de 350.000 nuevos hogares en la Comunitat Valenciana.
Infantil, la única etapa que ganaría alumnado
La población de 2041 no solo prevé ser mayor, sino también estar más envejecida. Por ello, el número de personas en edad de estudiar (6-24 años) caería cerca de un 14% en España durante los próximos años. La Comunitat Valenciana, no obstante, amortiguaría este descenso, experimentando la menor bajada autonómica, de un 5%. La caída en la franja 0-24 años prevé ser aún menor, de apenas una décima, por el esperado repunte de la natalidad.
Con ello, la Comunitat Valenciana verá una redistribución de su sistema educativo: la población en edad de cursar Educación Infantil (0-5 años) prevé aumentar en casi un 23% en los próximos 15 años, siendo este el mayor incremento a nivel nacional. Por otro lado, el resto de población en edades de enseñanza obligatoria (6-15 años) experimentaría una caída del 5%. El mayor descenso coincidiría con la secundaria posobligatoria (16-17 años) que tendría un 14,5% menos de población en 2041. Por su parte, la franja de 18 a 24 años, habitualmente dedicada a la Enseñanza Superior, registraría un descenso del 2,2%.
Posible reasignación de recursos a la dependencia
El estudio recuerda que, previsiblemente, España tendrá un mayor gasto en pensiones, dependencia y sanidad en los próximos años por el envejecimiento de la población. Una cuestión que, sumada al descenso del número de jóvenes, podría derivar en una redistribución de recursos para "aliviar la presión sobre los recursos públicos". Se trata de una operación que, no obstante, dependería del caso concreto de cada comunidad autónoma, pues en la Comunitat Valenciana apenas varía la cantidad de población joven, mientras regiones como Cantabria o Extremadura estiman la caída en más de un 18%.
Los investigadores reconocen que se trata de "un escenario complejo" en el que la reorganización del propio sistema y del gasto público dependerán de las necesidades y posibilidades de cada comunidad autónoma. En todo caso, el informe apunta a la posibilidad de reasignar recursos personales y materiales entre etapas educativas, comunidades autónomas o incluso dentro de los diferentes territorios. De esta manera, podrían trasladarse aulas y profesores de entornos menos dinámicos a aquellos en los que puede haber mayor necesidad. Unas posibilidades que, según advierten los propios autores, presentan importantes "dificultades" para llevarse a la práctica.
Las jubilaciones docentes abren margen para reorganizar el sistema
Eso sí, el margen para reorientar recursos — al menos los humanos — aumentará en los próximos años por la jubilación de buena parte de los docentes españoles. Una cuestión que permitiría a las administraciones reorganizar su oferta de empleo "hacia los tipos de formación y los territorios donde resulten más necesarios".
Por todo ello, el estudio reclama una "adecuada planificación de la política educativa" que tenga en cuenta las proyecciones demográficas. "Ante un escenario futuro de creciente presión sobre los recursos públicos para cubrir otras necesidades sociales también fundamentales, el reto para las administraciones educativas es resolver el sudoku al que van a enfrentarse en los próximos años. Cobra especial urgencia y reclama un buen aprovechamiento de la información disponible sobre la evolución prevista de las necesidades, derivada de las proyecciones de población", sentencian los autores.
