VALÈNCIA. La enseñanza pública valenciana ha vivido un último mes especialmente intenso. El pasado 11 de mayo arrancó una huelga indefinida que se prolongó durante cinco semanas repletas de actos reivindicativos y mesas de negociación que propiciaron cierto entendimiento entre la Conselleria de Educación y los sindicatos, aunque sin llegar a formalizar un pacto en la mayoría de los puntos negociados.
Tras una veintena de reuniones, únicamente se han rubricado tres de los ocho puntos en los que se divide el acuerdo, ninguno por unanimidad, y solo uno de ellos con mayoría sindical. Superada —por ahora— la huelga indefinida, la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, atiende a Plaza para hacer balance de este conflicto y abordar las previsiones para las futuras negociaciones y el inicio del curso escolar. En otra parte de la entrevista, Ortí aborda la situación de la educación concertada, que ha celebrado tres días de huelga en junio.
Tras cinco semanas de huelga y una veintena de reuniones no se ha cerrado ningún punto por unanimidad sindical. ¿Qué ha fallado para que las negociaciones no hayan llegado a buen puerto?
Esta situación viene de muy lejos, hay reivindicaciones del profesorado que se remontan a varias décadas. Llegados a este punto, hay una diversidad de intereses y situaciones son difíciles de resolver con unanimidad. Me incorporé hace seis meses escasos y he heredado todo este cúmulo. Es difícil dar una respuesta uniforme para todos los sindicatos que representan a un colectivo que también tiene diferencias y peculiaridades entre sus miembros.
¿Por qué está yendo tan lenta la negociación?
Con tantísimos temas y puntos es difícil que la negociación vaya mucho más rápida. Aunque puede parecer una negociación lenta al tener una huelga indefinida pisando los talones, estamos hablando de casi 80.000 docentes, 1.680 centros y un número muy elevado de familias. Todos ellos quieren ver sus intereses reflejados. Dos o tres meses puede parecer mucho tiempo, pero no lo es. Los pasos se tienen que dar con seguridad para que los logros se consoliden.
¿Le ha sorprendido el seguimiento de la huelga y de las movilizaciones de los docentes?
Me incorporé al puesto el pasado 4 de diciembre y el día 11 ya tuve la primera huelga. En marzo se desarrolló la segunda. Aunque en ese momento no lo tenía tan claro, miro hacia atrás y veo que las bases ya estaban muy movilizadas para llegar a esas manifestaciones. Teniendo en cuenta esa situación, el seguimiento ha sido el esperado, dentro de lo normal.
¿Viendo estas dos manifestaciones previas, no se confió la Conselleria en no empezar antes las negociaciones para frenar la huelga indefinida?
Hemos ido negociando en cada momento con lo que hemos ido teniendo. La Generalitat Valenciana viene de una situación de infrafinanciación y en esos momentos se estaba luchando ante el Gobierno de España para tener una mejor financiación. Quizá no se fue más rápido en esos momentos porque no se podían tomar decisiones.

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Pero, el problema de financiación sigue igual. Había cuestiones coyunturales, como el Extra-FLA y las entregas a cuenta, pero la infrafinanciación de la Generalitat sigue estando.
Hay cosas que se han ido solventando. Vamos en camino de tener unos nuevos presupuestos y tenemos el apoyo del Consell para dar cobertura al plan plurianual que se ha presentado para mejorar la educación pública valenciana.
En todo caso, al principio de la huelga dijo que la Generalitat no tenía más dinero, pero luego accedió a medidas que superan los 3.300 millones hasta 2029. ¿Qué ha llevado a poder hacer ese cambio y de dónde se va recortar para pagar eso?
Sencillamente, es el apoyo del Consell. El presidente Pérez Llorca también ha reconocido la importancia de salvar la situación que se ha generado a lo largo de los años.
¿El apoyo del Consell es que otras consellerias se van a tener que ajustar un poco más?
No tengo conocimiento de lo que van a hacer las otras consellerias. En estos momentos hay un plan plurianual con 3.338 millones de euros. Eso es lo que está encima de la mesa y lo que tenemos que poner en valor.
¿Hay margen para más? Hay muchos puntos que no se han cerrado y que costarían más dinero si se producen mejoras
La negociación sigue abierta y todavía hay cuestiones sobre las que se puede seguir dialogando.
Hay tres puntos firmados parcialmente, solo uno con mayoría sindical, y otros cinco están sin ningún tipo de acuerdo. ¿En qué aspectos concretos se puede mejorar y en qué otros no ve tanto margen?
Lo que ya está firmado con los sindicatos está presupuestado y tiene un calendario claro. Hay cuestiones, como las plantillas docentes o las ratios en las que se puede ir avanzando. Las ratios no hemos podido implementarlas ya a partir de septiembre porque el proceso de admisión ya estaba definido, pero quizá podamos aplicar algunas medidas puntuales al respecto.

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¿Qué coste tiene para las arcas autonómicas la bajada de ratios? ¿Además de la contratación de docentes, harán falta nuevas infraestructuras debido a la creación de nuevas aulas?
Hemos planteado una bajada de ratios todavía más ambiciosa que la del Ministerio de Educación, sobre todo en Bachillerato, donde nos parece muy importante que haya menos alumnos por clase para atender mejor la preparación a la universidad. En todo caso, no es excesivamente drástica como para que se necesite una construcción de infraestructuras o contar con aulas prefabricadas adicionales. Está planteada de manera progresiva para poder atender las necesidades que puedan surgir, pero, en principio, lo que mayormente implica es una dotación de mayor personal docente.
¿Va a seguir negociando sobre valenciano y salarios, dos acuerdos firmados por una minoría sindical?
La línea roja que han marcado algunos sindicatos en el tema del valenciano ha sido la derogación de la ley de Libertad Educativa. Un acuerdo firmado entre una conselleria y los sindicatos no puede ir contra decisiones tomadas por parte de Les Corts, que es la que cuenta con el poder legislativo.
Hay cosas que, antes de paralizar las negociaciones, es mejor dejarlas de lado para poder llegar a acuerdos. Este Gobierno no va a derogar la ley de Libertad Educativa, que formaba parte del programa del Partido Popular, y que fue lo que votaron mayoritariamente los ciudadanos. Para llegar a un entendimiento, lo mejor es dejar fuera aquello que no se puede acordar.
¿No ve ningún tipo de posibilidad de llegar a un entendimiento? ¿El valenciano acabará quedando fuera del acuerdo?
El documento que hemos planteado ha sido firmado por uno de los sindicatos y eso sí va a formar parte del acuerdo. Las exigencias de más alto calado, en principio, no van a incluirse.
En materia salarial, usted dice que con el aumento salarial los docentes valencianos estarán entre los mejor pagados, pero los sindicatos lo niegan…
Lo más importante es que es la primera subida salarial que se plantea en 19 años. Tiene el respaldo de dos de los sindicatos que decidieron firmar ante la solidez de lo planteado. El acuerdo está planteado para aplicarse de manera muy rápida, en solo 15 meses, y junto con la senda de incrementos programados hasta 2027.

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Para clarificar este aspecto, ¿los docentes valencianos estarán entre los mejor pagados o, como dicen los sindicatos, no lo estarán?
Según las cifras que manejamos nosotros, que entendemos que son las oficiales, estarán entre los mejor pagados. Evidentemente, sin contar con las comunidades autónomas que tienen regímenes de financiación diferentes a los nuestros.
¿La subida de 75 euros para el próximo mes de septiembre se va a pagar?
Hay un acuerdo firmado. Conforme se vayan alcanzando más acuerdos, pondremos tener mayor seguridad de que se va a pagar.
¿Este acuerdo depende de que haya más?
Me hace mucha gracia que los sindicatos que no han firmado el acuerdo estén pidiendo que se implemente. Les invitamos a que lo firmen si quieren asegurarse de que se hará efectivo. Si no lo firman, cuantos más acuerdos y diálogo tengamos, mejor para todos y mayor seguridad habrá de que se va a pagar el 1 de septiembre.
Pérez Llorca anunció que el Consell llevará a cabo medidas propuestas, aunque no haya acuerdo. ¿Qué aspectos quedan fuera de este anuncio?
En la declaración institucional, el president seleccionó aquellos puntos que benefician directamente a cada alumno y a cada familia. Trató las ratios, las unidades específicas en centros ordinarios, la creación de nuevos ciclos de Formación Profesional y, sobre todo, avanzar con la climatización de las aulas.
El compromiso del presidente es dotar 1.400 millones de euros para infraestructuras, que para este año ya incluye 32 millones en la climatización de centros y 10 millones para el Plan Recole, que permite dar subvenciones a los ayuntamientos para realizar reparaciones en centros escolares.
¿Habrá una licitación para todas las actuaciones de climatización? ¿Cómo se van a seleccionar los centros en los que priorizar la climatización?
Estamos explorando las fórmulas para poder llevar a cabo el plan de la manera más eficaz y rápida. Estamos trabajando en la línea de establecer los criterios para priorizar centros educativos incluso aulas dentro de cada uno de los centros. En cualquier caso, todavía está en estudio.
¿Le sorprendió que los sindicatos optasen por no firmar el acuerdo parcial sobre infraestructuras teniendo en cuenta que sí había un respaldo mayoritario de los docentes?
Es una cuestión que no entendí porque los números de la encuesta arrojaban una realidad que dista de lo que plantearon los sindicatos. Como me dijo una representante de la mesa, el análisis de eso no era una cuestión de mi competencia. No tengo una explicación lógica, quizá lo tendrían que explicar ellos.

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La Conselleria ha convocado a los sindicatos para hablar de inclusión este mismo jueves, aunque en un principio se habló de abordar los puntos en las diferentes mesas ordinarias, junto con otros temas. ¿Cuál es la hoja de ruta para llevar a cabo las negociaciones sobre los aspectos que quedan pendientes?
Cuando hay una negociación, las dos partes tienen que encontrar un punto intermedio. En algunas cuestiones, ya hemos recogido muchísimas de las reivindicaciones del profesorado. Al principio planteamos un documento que era un folio por delante y por detrás, en el último hay 90 puntos, por lo que la oferta ha ido creciendo. Respecto a la modalidad, damos ya por agotada la mesa general y queremos darle una darle una vuelta de tuerca. Por ello, habrá mesas en las que cada dirección general pueda ir acompañada de sus subdirectores para poder ver si hay posibilidad de mejorar las propuestas planteadas.
Algunos sindicatos se mostraron abiertos a negociar en fin de semana o incluso durante el mes de agosto. ¿Contempla esta intención la Conselleria de Educación?
Nosotros no vamos a dejar de trabajar. Cogeremos algún descanso, como es normal, pero no tenemos ningún problema con las fechas para poder realizar reuniones.
En todo caso, los sindicatos y diferentes colectivos advierten de que la huelga indefinida podría volver en septiembre si no hay acuerdo. ¿Teme un inicio de curso caliente?
En Educación todos los inicios de curso son calientes, hay muchísimo trabajo para poner en marcha tanto profesorado, centros y alumnado. Nuestro objetivo es aprovechar julio y agosto para poder llegar a septiembre con la preparación adecuada para afrontar todo tipo de situaciones sobrevenidas, incluida la huelga.
¿Sería un fracaso llegar a septiembre sin un acuerdo cerrado y que la huelga volviera a reactivarse?
Esto es un camino largo. Se han alcanzado acuerdos, pero también queda mucho trabajo por hacer. Encima de la mesa hay cuestiones que se arrastran desde hace muchísimo tiempo y no podemos pretender que la solución se consiga en tan poco tiempo. No lo consideraría un fracaso porque nuestro objetivo, por mucho que se firmase el acuerdo, es seguir dialogando, trabajando e incluyendo las cuestiones que vayan surgiendo. Un acuerdo es tener una obligación adquirida, pero no quiere decir que no se puedan incluir nuevas cuestiones que vayan surgiendo sobre la marcha.
Durante esta huelga se han registrado dimisiones de equipos directivos como medida de presión. ¿Qué hoja de ruta se plantea la Conselleria de Educación teniendo en cuenta que aceptar las dimisiones hace que la decisión sea irreversible?
Los equipos directivos lo han pasado bastante mal en esta situación de huelga, algunos han sufrido bastante estrés, y es comprensible que hayan podido tomar la decisión en un momento dado. En algunos casos, las dimisiones se han presentado por mero cansancio, no todas responden a una presión contra la Administración. Pero es comprensible que haya equipos directivos que hayan utilizado su dimisión como presión hacia la propia Administración.
Nosotros tenemos una postura de comprensión, acompañamiento y entendimiento. Desde hace unas semanas, los directores territoriales de las tres provincias han estado reuniendo a responsables directivos para recoger sus propuestas, entender su situación y poder dar respuesta a estas cuestiones. Se ha contactado con los directores que han tramitado su solicitud de dimisión para que puedan reafirmarse o retirar la solicitud. Sigue abierto el plazo de respuesta y la mayoría todavía no nos ha notificado su decisión. De los que sí nos han respondido, hay muchas más personas que no quieren dimitir de las que se reafirman en su decisión.

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En la última mesa de negociación explicó a los sindicatos que el montante que la Conselleria se ha ahorrado en sueldos por la huelga se destinará a las mejoras propuestas. ¿A cuánto asciende esta cifra?
No está cuantificado ni tengo todavía una estimación. Actualmente estamos en medio de un procedimiento por el que tenemos que informar a los interesados de que se va a producir el descuento y pueden alegar en caso de error.
¿Cómo valora la actuación de los sindicatos durante el periodo de negociaciones?
Cuando llegué, ellos ya tenían una hoja de ruta y las bases estaban movilizadas. Tenían bastante claro que querían exhibir sus herramientas y así lo han hecho en las diferentes manifestaciones y actividades de apoyo a la huelga.
Ha sido especialmente significativa la participación de dirigentes de otras organizaciones políticas como Diana Morant, Miguel Soler, Gerard Fullana o el mismo Joan Baldoví, que, cuando pudieron apostar por la escuela pública con esta magnitud, no lo hicieron, y ahora están haciendo promesas. Solamente ponerse una camiseta y grabar un reel no es apoyar el sistema público valenciano. Creo que la apuesta del Consell es fuerte y creo que tiene un respaldo mayoritario.
Se han producido algunas situaciones desagradables durante el proceso de huelga, como la agresión del policía a la docente o como la publicación de datos personales suyos y de su familia. ¿Cómo ha vivido estas situaciones?
Esta negociación ha generado altas expectativas en los sectores participativos y ha venido aderezada por el uso de las redes sociales. Como sociedad, tenemos que aprender lo que nos enseñan las aulas, que es el pensamiento crítico, tratar a los demás con respeto y aceptar las diferentes maneras de pensar. Es verdad que esos algoritmos nos atrapan y cada persona puede decir lo que piensa bajo una falsa impunidad. Cuando el intento de diálogo se va cruzando con situaciones como estas, es más difícil poder pacificar y llevar el diálogo donde toca.
También se dio una situación inédita, que fue la decisión de la conselleria de retransmitir a través de YouTube la reunión principal de los sindicatos con los altos cargos de la conselleria. ¿Cómo se llegó a esta decisión?
Se había detectado mucha interferencia en redes sociales con lo que realmente pasaba en las mesas. Las mesas sectoriales tienen carácter de órganos colegiados, por lo que tienen un interés público, sobre todo para las personas que pueden estar afectadas por lo que allí se trate. Pensamos que la retransmisión era positiva para demostrar que todos sabemos comportarnos con respeto y avanzar en las negociaciones sin esas interferencias.

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¿Es igual una negociación a puerta cerrada que sabiendo que cualquier persona puede verlo en directo? De hecho, algunos sindicatos aseguraron que algunas mesas se asemejaban más a una rueda de prensa que a una negociación.
En mi percepción, fueron mesas que se desarrollaron con el mismo tono y tranquilidad que las anteriores. Cualquiera de las personas que participábamos podía decir lo que considerara oportuno. Querer atribuir a la propia Administración que estaba haciendo propaganda es absurdo, porque todos podían decir lo que considerasen. Según mi criterio, fueron mesas que se desarrollaron con la misma normalidad que las anteriores.
¿Ha llegado a valorar su dimisión como consellera?
No me lo he llegado a plantear en ningún momento. Aquí he venido a trabajar. Cuando las cosas están complicadas, mi labor es la de buscar soluciones y llegar a acuerdos. Conforme la situación se ha desbloqueado, ahora mi cometido es intentar que esos acuerdos se formalicen lo antes posible y poder sumar nuevas cuestiones a los acuerdos. Por tanto, no me he planteado dimitir.
