Hoy 13 de febrero es el Día Mundial de la Radio y la Unesco este año quiere emplear la celebración para agradecer a las emisoras las noticias que difunden, las voces que amplifican y las historias que comparten.
“Ahora la inteligencia artificial abre un nuevo capítulo, no solo para innovar, sino también para ahondar en el vínculo con los oyentes. Si es utilizada de forma ética, en apoyo del criterio, la creatividad y los valores de servicio público de los profesionales de la radio, la IA puede convertirse en un aliado para fortalecer la confianza del gran público. La tecnología por sí sola no genera confianza. Las emisoras de radio sí lo hacen”
Con este texto el organismo transnacional pone en valor la condición humana sobre la herramienta. Soy de las personas que ven en los avances, la ciencia y el desarrollo una oportunidad, aunque no eludo la parte negativa de estas novedades. Pero como en tantos otros elementos que llegan nuevos a la humanidad, el problema no está en la herramienta o la tecnología en sí sino en el uso que las personas hacemos de ella.
La radio que lleva en nuestro mundo algo más de cien años, supuso en aquel momento otro “invento del demonio” que no estuvo exento de “apropiaciones” y fue utilizado como medio de propaganda en no pocas guerras y conflictos mundiales.
Se auguró su muerte y desaparición en no pocas ocasiones y hoy en día sigue ahí al otro lado de nuestros oídos pero reinventada. En formato podcast, a la carta, en playlist o en una retransmisión en directo… la radio es ese pequeño escape al ruido que buscamos cuando necesitamos calma.
El apagón del que pronto cumpliremos un año es buena prueba de cómo la radio acaba imponiéndose cuando todo lo demás enmudece.
Estudié periodismo para trabajar en la radio y eso porque cada día en mi casa escuchaba Radio Elche y me gustaba como me hacía sentir. Cuando estaba en la universidad, en otra ciudad, descubrí otras emisoras y también me quedé pegada a ellas, por la noche sobre todo. Esa radio que se escucha bajito, entré penumbras y que se abre paso como la cálida luz de una pequeña vela. La voz que sale de esa radio va directa al que en el otro lado escucha.
Le habla de tú a tú. Y eso es difícil de conseguir con cualquiera otro medio de comunicación de masas. La radio es una palabra, un sonido, incluso un silencio que aporta. Escribo este alegato en favor de la radio en un formato novedoso como es un medio de comunicación digital. Pero tanto en uno como otro lo que prevale es la humano que hay detrás. La comunicación en el más amplio sentido de la palabra. La información, el entendimiento, la crítica y la opinión. Larga vida a la radio.