ALICANTE. El Elche CF no ha concretado ningún fichaje cuando se cumplen dos semanas con la ventana de verano abierta. Lo anterior no puede sorprender a cualquiera que haya seguido a la entidad en los seis años que lleva Christian Bragarnik a los mandos, como tampoco que en algunos sectores del franjiverdismo sea algo que provoque pánico e indignación, a partes iguales.
El miedo es libre, pero no es menos cierto que además de falta de memoria, algunos de los que expresan su desazón con el aparente inmovilismo reinante en la planta noble del estadio Martínez Valero, mientras ven a Bragarnik acompañar a Argentina hasta la final del Mundial 2026 con España, intentan cobrarse alguna que otra factura. Claro que también lo es que venimos de un mercado de invierno en el que las decisiones que se tomaron por el empresario argentino estuvieron muy cerca de hacer que la temporada 2025/26 terminase en petardazo mayúsculo para el Elche, pues eludió el descenso en la última jornada, cuando había cerrado la primera vuelta firmando su mejor resultado clasificatorio en la elite desde finales de los años 60 del siglo pasado.
Los resultados avalan el modelo, pero ni es indestructible ni blindado ante la crítica

- Aficionados del Elche CF en uno de los accesos al Martínez Valero
Solo Eder Sarabia sabe cuánto pesó en su ánimo de bajarse del barco la política de Bragarnik con los fichajes, pero no se puede cuestionar que la misma le ha dado más que ha quitado al Elche, si tenemos en cuenta que el curso 2026/27 será el quinto de los últimos siete en LaLiga EA Sports para el primer equipo franjiverde, lo que equivale en haber incrementado un 25% su presencia histórica en la elite. Lo anterior es incontestable como también que, tras el concurso de acreedores que se puso en marcha con el último descenso a Segunda B, ha llevado al Elche (los ingresos en el segundo y tercer escalón del fútbol español no admiten comparación con los que se tienen en el primero, empezando por los derivados de la cesión de derechos audiovisuales) gozar de una situación económica envidiable, nunca antes vista en su centenaria historia... y que lo anterior es un factor que también incide negativamente en la planificación deportiva: hace que las operaciones se le encarezcan al Elche con respecto a terceros competidores en el sector concreto del mercado en el que se mueve.
Una cosa es confiar en los tiempos del mercado y otra muy distinta ignorar que a veces hay que saltárselos para cubrir ciertas necesidades

- El preparador ítalo-argentino Martín ANselmi en el día de su presentación
Hasta la fecha, dentro del ámbito de planificación deportiva y circunscribiéndonos a las altas de futbolistas, el club franjiverde ha ejercido (conforme se acercaba su vencimiento) las opciones de compra que ostentaba sobre Buba Sangaré, Gonzalo Villar y Víctor Chust. Esos son los tres movimientos que ha protagonizado y que, no obstante ser sobre jugadores que nadie puede negar que han sido importantes en la consecución de la permanencia (pero ni al mismo nivel ni de la misma forma; el primero y el segundo llegaron en enero y tardaron lo suyo en ofrecer rendimiento), saben a muy poco si tenemos en cuenta las necesidades del equipo reinantes: la defensa hay que seguir apuntalándola, que han de llegar dos fichajes para el centro del campo (por ejemplo, se fue Aleix Febas y no ha venido nadie que le sustituya) y en la vanguardia la lista de incorporaciones a realizar es larga donde las haya (para empezar, no hay ningún delantero con plaza profesional, entrenando a las órdenes de Martín Anselmi).
El Elche iniciará LaLiga EA Sports 2026/27 girando visita a un Deportivo de A Coruña que, a diferencia del equipo franjiverde, sí ha sido ya un gran animador del mercado de fichajes de verano. Si la liquidez de la que disfruta el Elche es un factor negativo a la hora de fichar, también lo resulta para la intranquilidad del entorno el que el precisamente sea el Dépor su primer adversario liguero, pero todo depende del punto de vista porque los blanquiazules vienen de LaLiga Hypermotion y por mucho ascenso y nivel que tuvieran los que siguen (que lo tienen), lo juicioso en su caso es reforzase y hacerlo cuanto antes. Es pronto para quemar las naves por mucho que se puedan encontrar por algunos razones que inviten a ello, como también es muy lícito que pongan en solfa lo que (no) se está haciendo.