El Hércules CF con 'Beto' Company: un gol vale por dos y la portería tiene siete cerrojos

Deportes

El Hércules CF encadena cuatro victorias y un empate, suma 13 de los últimos 15 puntos y asciende a la cuarta plaza del grupo 2 de Primera Federación. Con cuatro porterías a cero consecutivas, solo cinco goles encajados y seis anotados en siete jornadas, los blanquiazules afrontan las visitas a Algeciras y Tarragona instalados en puestos de 'play-off'

  • Company este lunes
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ALICANTE. El Hércules CF ha encontrado una fórmula que, sin ser precisamente nada del otro mundo, le está ofreciendo unos resultados francamente difíciles de discutir: cerrar su portería a cal y canto, aprovechar alguna de las no pocas ocasiones que genera y dejar que los puntos vayan cayendo. El equipo de 'Beto' Company ha pasado de despedir las dos primeras jornadas de Primera Federación en la zona de descenso y con cero puntos a encaramarse a la cuarta plaza del grupo 2 con 13 de 21 posibles al término de la séptima jornada, después de encadenar cuatro victorias y un empate. Dicho de otra manera, los blanquiazules han sumado 13 de los últimos 15 puntos en juego, una cosecha que les ha permitido transformar un inicio de curso inquietante en un presente bastante más ilusionante.

El triunfo por la mínima (el tercero que consigue) sobre la UE Sant Andreu (1-0) de este lunes, gracias a un tanto de Isaac Obeng, prolongó una racha de resultados que tiene en la seguridad defensiva su principal sustento. El Hércules acumula cuatro jornadas consecutivas sin encajar, una serie que deja en solo cinco los goles recibidos en siete encuentros y que le permite presumir de ser el equipo menos goleado del grupo junto a la AD Alcorcón y el FC Cartagena, precisamente los dos conjuntos que siguen a los de Company en la clasificación, ambos con un punto menos. La igualdad es máxima, pero el Hércules ha encontrado en su defensa un salvoconducto para instalarse en la zona noble.

Y lo anterior pese a que, en el otro extremo del campo, las cifras invitan a moderar la euforia: seis goles anotados en siete partidos convierten al cuadro alicantino, junto al CE Europa, en el tercer equipo que menos puerta ve del grupo 2. La paradoja es evidente: el Hércules marca poco, muy poco para un aspirante a pelear por el ascenso, pero rentabiliza cada tanto como pocos. Sus seis dianas le han reportado 13 puntos, lo que equivale a una media de 2,16 puntos por gol anotado. Una productividad extraordinaria que habla de su capacidad competitiva, pero también de lo fino que es el alambre sobre el que camina cuando los encuentros se deciden por diferencias mínimas... como está siendo el caso (a nivel de resultados, que no de juego).

Menos ocasiones, la misma dificultad para convertirlas

  • Isaac Obeng celebra su gol

La victoria sobre el Sant Andreu dejó una sensación conocida: el Hércules llevó la iniciativa durante buena parte del encuentro, presionó con intensidad, recuperó balones en campo contrario y encontró situaciones para ampliar su ventaja, pero terminó condenado a defender un 1-0 hasta el pitido final. El volumen de ocasiones continúa siendo importante, aunque en las dos últimas jornadas ya no ha alcanzado los niveles de encuentros anteriores. La puntería, por su parte, sigue sin acompañar.

Company consideraba tras el choque que la victoria había sido corta para los méritos de su equipo y lamentaba no haber resuelto antes un encuentro que, precisamente por la escasa diferencia en el marcador, mantuvo abierta la posibilidad del empate hasta el añadido. "Tengo la sensación de que la victoria es corta", aseguraba, antes de reconocer que a los suyos les está faltando acierto en el último momento de las jugadas.

Ahora bien, el preparador valenciano tampoco parece dispuesto a perder el sueño por la falta de goleadas. "Yo firmo ganar todos los partidos 1-0 y 0-1", decía en sala de prensa, convencido de que el trabajo ofensivo terminará dando más frutos. De hecho, no esconde que cree que está cerca el encuentro en el que sus futbolistas conviertan las dos primeras ocasiones que generen, aunque tampoco pierde de vista que marcar más no garantiza necesariamente ganar.

La apuesta por Álex Jiménez como falso nueve ante el Sant Andreu, dejando de inicio en el banquillo a Alberto Toril, 'Antoñín' y Fran Sol (al final tendrían minutos el segundo y el tercero), respondió precisamente a las particularidades del rival. Company explicaba que con esa decisión buscaba un delantero capaz de alternar movimientos hacia posiciones retrasadas con rupturas al espacio para contrarrestar el comportamiento de Carrasco, mediocentro visitante que alternaba su posición natural con la de central. La elección de Obeng en uno de los extremos, por su parte, también obedecía al deseo de contar con futbolistas más verticales y profundos... y el ghanés correspondió con creces a la confianza del técnico en su capacidad.

El resultado fue una primera mitad en la que el Hércules encontró premio a su actitud sin balón: el tanto de Isaac Obeng nació de una recuperación en campo propio y terminó con un zurdazo desde la frontal. Una acción que resume bastante bien el fútbol que pretende su entrenador: robar cuanto más arriba mejor, atacar rápido y reducir al mínimo el tiempo que necesita el equipo para acercarse a la portería contraria.

El secreto está en las distancias y en arriesgar sin balón

De todos es sabido que, si algo ha cambiado respecto al arranque liguero del Hércules, es su fiabilidad defensiva. El equipo no solo encaja menos, también transmite una sensación de seguridad que no siempre le había acompañado, y no solo en los minutos finales. La portería a cero frente al Sant Andreu fue la cuarta consecutiva y, aunque Blazic intervino en el añadido para evitar un disgusto en forma de disparo en el pie del meta germano-esloveno, el conjunto de 'Beto' volvió a conceder muy poco.

El entrenador valenciano encuentra la explicación en el comportamiento colectivo y, especialmente, en las distancias entre líneas. "Esto del fútbol va de distancias", recordaba el técnico en la sala de prensa del Rico Pérez, convencido de que sus jugadores han mejorado tanto en la ocupación de espacios como en la defensa del área. Company destacaba la capacidad de sus centrales para imponerse en los duelos, pero insistía en que la clave no reside únicamente en las individualidades, sino en saber cuándo adelantar la presión y cuándo aceptar que el rival obliga a defender más cerca de la propia portería.

Esa evolución tiene otro componente fundamental: la recuperación del balón, especialmente en campo contrario. Company reconocía no disponer del dato exacto de recuperaciones tras pérdida, pero aseguraba que el Hércules figura entre los equipos que más balones recuperan en territorio rival y apuntaba a 'Manu' Rico (este lunes suplente por problemas físicos y que se perderá el choque del Nuevo Mirador por sanción, tras ver la roja por sus protestas durante el enésimo sainete arbitral, esta vez a cuenta del gol anulado a Ben Hamed por un fuera de juego más que dudoso de Javi Jiménez) como uno de sus futbolistas más destacados en esa faceta.

"Nos arriesgamos más sin balón que con balón", explicaba el entrenador blanquiazul, poniendo palabras a una idea que ayuda a entender la transformación del equipo. Y es que, aparentemente, el Hércules no necesita monopolizar la posesión para generar ventajas. Prefiere asumir riesgos en la presión, emparejarse con los adversarios cuando la situación lo permite y aprovechar las recuperaciones para lanzar ataques verticales. Precisamente, el técnico vinculaba esa agresividad sin balón con la predisposición de sus futbolistas: para él, presionar inmediatamente después de perder la posesión no es tanto una cuestión física como de voluntad. Una actitud que, a su juicio, refleja que el grupo está liberado mentalmente y convencido de lo que hace.

Del cero de seis al 13 de 15

La clasificación ofrece la mejor fotografía de la mejora experimentada por el Hércules. Después de perder sus dos primeros encuentros, ambos en el Rico Pérez, el equipo ha enlazado cinco jornadas sin conocer la derrota. Cuatro victorias y un empate que le han permitido recuperar de golpe el terreno perdido en la tabla y asomarse a las plazas que dan derecho a disputar el 'play-off' de ascenso al término de la fase regular. Los blanquiazules son cuartos con 13 puntos, a uno del Villarreal CF B, a dos del Real Murcia y a tres del Real Zaragoza, que ocupan la tercera, segunda y primera plaza, respectivamente.

Ahora bien, Company evita sacar pecho. "Estamos en la jornada siete, no hemos hecho absolutamente nada", advertía el preparador tras derrotar al Sant Andreu. El técnico recordaba que hace apenas un mes su equipo era colista y parecía condenado a una temporada de sufrimiento, mientras que ahora empieza a recibir elogios por su escalada. "Ni antes éramos tan malos ni ahora somos buenísimos", añadía el entrenador, satisfecho por haber alcanzado las posiciones que perseguía, pero convencido de que todavía hay margen de mejora.

La reacción tiene mérito por los resultados y por la manera en que se ha producido. El Hércules ha conseguido reconstruirse desde atrás, hacerse fuerte en los duelos, minimizar las concesiones y desarrollar una identidad competitiva reconocible. Ahora bien, todavía necesita trasladar esa mejoría a la producción ofensiva, porque vivir instalado en el 1-0 puede resultar muy rentable durante una buena racha, pero también deja escaso margen para el error.

Examen lejos del Rico Pérez

El calendario ofrece ahora una buena oportunidad para comprobar hasta dónde llega la transformación. El Hércules afronta dos desplazamientos consecutivos, a Algeciras y Tarragona, que pondrán a prueba tanto su solidez defensiva como su capacidad para seguir sumando lejos de Alicante (los blanquiazules han ganado los dos encuentros disputados como visitantes).

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