ALICANTE. En una semana en la que la actualidad del Elche CF estuvo presidida por el penalti escatimado a los franjiverdes en Vila-real, estos ganaban 0-3 un partido en el que hubo hasta tres penas máximas, alguna puesta en duda por los protagonistas.
El cuadro de Martín Anselmi derrotó el sábado al Rayo Vallecano por 0-3, merced a los tantos de 'Fede' Redondo, 'Fer' Niño y Germán Valera. Los dos primeros llegaron desde los once metros, en sendos penaltis cometidos por Florian Lejeune y Pathé Ciss sobre Roy Revivo (el principal damnificado por el sainete arbitral de La Cerámica) y Thomas Lemar, respectivamente. La primera de esas penas máximas la vio en vivo el logroñés Miguel Sesma Espinosa, árbitro principal del choque, mientras que la segunda no fue señalada hasta que aquel acudió al monitor de videoarbitraje, invitado a ello desde Las Rozas por su colega palmense Juan Luis Pulido Santana. Finalizado el envite, el Comité Técnico de Árbitros (CTA), a través de la Real Federación Española de Fútbol, hacía público el diálogo mantenido entre ambos colegiados durante la revisión de la acción: "Pensaba de residual y había tocado incluso el balón", se oye decir a Sesma Espinosa tras resolver pitar penalti y amonestar con amarilla a Ciss, segundos después de que Pulido Santana le hubiera expresado que "juega el jugador del Elche, toca primero el balón, y el jugador del Rayo impacta de forma temeraria". En esta ocasión, desde el videoarbitraje llegó la solución acertada, a diferencia de lo sucedido una semana antes en el choque de los franjiverdes con el Villarreal CF, tal y como el citado CTA puso en solfa públicamente días después en su programa 'Tiempo de revisión', dejando en evidencia a Víctor García Verdura y, especialmente, a Álvaro Moreno Aragón. El mismo videoarbitraje que una semana antes le había quitado al Elche lo que era suyo, esta vez sí acudía al rescate. Cosas del criterio arbitral, ese gran desconocido para el común de los mortales, entre los que se encuentran los directamente implicados.

- Thomas Lemar tras el penalti cometido sobre él por Pathé Ciss
Las citadas penas máximas a favor del Elche fueron cuestionadas en los vestuarios de Vallecas y es que, si bien la superioridad en el juego exhibida por los franjiverdes estaba fuera de toda duda, había quien sostenía que las decisiones arbitrales habían remado parcialmente a favor de estos. En su comparecencia de prensa posterior al choque, el técnico del Rayo, Beñat San José, no quiso poner el foco en lo anterior, pero ante la insistencia de los periodistas sí dejó entrever que, igual que el penalti sobre Lemar había sido un tanto dudoso, la jugada de los primeros compases de Álvaro García con 'Buba' Sangaré, en la que los rayistas reclamaron pena máxima del sub-23 ilicitano, pudo tener otro tratamiento arbitral.

- Pathé Ciss al ejecutar la pena máxima señalada a 'Buba' Sangaré y que el primero marró
Precisamente 'Buba' vio cómo en el tramo final de la primera mitad sí se le señalaba penalti por unas manos que Sesma Espinosa (y Pulido Santana) entendieron punibles, aunque una revisión pormenorizada de la acción (como la que debió llevar a cabo en Las Rozas Pulido Santana) lleva a pensar que el brazo derecho del lateral estaba en una posición natural y el balón fue hacia él, y no viceversa. Esa segunda o tercera lectura, pero en este caso de la jugada del penalti señalado a Lejeune sobre Revivo, también lleva a pensar que el desenlace arbitral de la misma pudo ser otro y que igual por eso se castigaron las manos a todas luces involuntarias de 'Buba'.
De un penalti que no se pitó a tres que sí, aunque no todos con la misma claridad, todo sea dicho. El fútbol y sus cosas arbitrales.