ALICANTE. Este jueves habrá posibilidad de preguntarle al secretario técnico del Hércules CF por la temporada 2025/26, esa en la que el primer equipo blanquiazul terminó noveno clasificado en el tercer escalón del fútbol español, que se dice pronto. El club del Rico Pérez ha anunciado una comparecencia de Francisco Peña para valorar la ventana de fichajes de verano que se cerraba anoche y en la que los blanquiazules no han defraudado, pero para mal.
El Hércules ha cerrado su plantilla para el curso 2026/27 con diez incorporaciones, pero sin ese extremo sub-23 que decía el cuerpo técnico que se pretendía para completar el frente de ataque y, lo que resulta todavía más difícil de explicar, con Fran Sol formando parte de ella pese a no entrar en los planes de 'Beto' Company. Salida al delantero madrileño había, pero implicaba cumplir con lo que se le firmó en su día (indemnizarle) y ya se sabe que aquí hay verbos que no se conjugan. Lo anterior, a su vez, impedía corregir la canibalización (gratuita en julio y cara en septiembre, visto lo visto) de la nómina de fichas sénior con la que se inició un mercado en el que se asegura que se firmaron "primeras opciones" para reforzar un equipo que no le ha ganado a casi nadie en pretemporada y que estrenaba el curso perdiendo como local ante un rival directo que demostró estar mucho más hecho, pese a ser su entrenador un recién llegado.

- Francisco Peña asiste a una sesión de entrenamiento del primer equipo del Hércules CF
Vaya por delante que la derrota contra el Real Murcia en la primera jornada, después del pobre rendimiento del equipo en los bolos de pretemporada, no justifica quemarlo todo. Qu el equipo de Company hace más cosas bien que mal, tiene recorrido y estamos hablando de fútbol no profesional, de una Primera Federación que te va a esperar al menos una vez e incluso dos (el Hércules lo sabe bien porque en las dos campañas anteriores, decepcionantes ambas, la categoría le brindó varias oportunidades para reengancharse a la pelea por objetivos mayores).
Ahora bien, una cosa es no quemar las naves en agosto, cuando ni se asciende ni se desciende, y otra mirar hacia otro lado ante determinadas decisiones u ocurrencias. Y es que no tiene nombre es que se llegue al último día del mercado con un futbolista en plantilla que el entrenador no quiere, hasta el punto de que no lo alinea en un encuentro que su equipo llega a perder por 0-2 y que, para más inri, es uno de los pocos jugadores que durante el verano ha visto puerta. El 'caso Fran Sol' merece ya una página propia en la historia reciente de un Hércules que un verano más se vuelve a quedar a medias. Y no es solo una percepción desde fuera: son no pocos los actores del mercado que han visto moverse al club durante estos meses y que transmiten esa sensación.
Porque el plan para los últimos días estaba claro: el cuerpo técnico esperaba la incorporación de un extremo sub-23 como objetivo menor al de fichar un '9' sénior y con ese gol que le falta al equipo, pero no sucedió ni una cosa ni otra, el Hércules terminó el mercado prácticamente con la misma plantilla que ya tenía perfilada a mediados de julio, no obstante lo visto durante la pretemporada y la citada gestión del banquillo que hizo el técnico no solo en la primera jornada, también durante no pocos amistosos.

- 'Beto' Company en el banquillo el pasado sábado
Es cierto que el grueso del trabajo se hizo pronto, si hablamos del verbo fichar. La mayor parte de las incorporaciones llegaron entre junio y julio, permitiendo que Company dispusiera prácticamente desde el arranque de la pretemporada del grupo con el que iba a competir. Álex Jiménez, Álex Fidalgo, Manu Rico, David López, Isaac Obeng, Miki Bosch, Antoñín Cortés, Víctor Narro, Yago Cantero y Aitor Gismera constituyen las diez caras nuevas de una plantilla profundamente remodelada y en la que también se han producido salidas significativas, entre ellas las de los canteranos y alicantinos Carlos Mangada y Nico Espinosa.
Pero fichar pronto o asegurar que has contratado tus "primeras opciones" no convierte automáticamente el mercado en satisfactorio y no solo porque los resultados no respaldan lo anterior, aunque solo uno de ellos cuente para el objetivo del ascenso, también porque te has plantado en septiembre sin resolver un problema que lleva meses encima de la mesa y, por extensión, sin incorporar aquella pieza que el propio cuerpo técnico consideraba necesaria.
Entre los cocodrilos en los bolsillos y que nadie asume responsabilidades por la sucesión de fracasos, el Hércules continúa instalado en una mediocridad de la que quizá un golpe de suerte pueda sacarle algún día, pero solo momentáneamente. Porque incluso en ese escenario favorable costaría encontrar indicios de un cambio de modelo que permita abandonar el cortoplacismo y esa permanente política de tierra quemada que desde hace demasiado tiempo se ha convertido en bandera de la que fue una entidad ejemplar de Alicante.