ALICANTE. Hay derrotas que nunca deberían formar parte del juego. El Hércules CF y, especialmente, su cantera se veían sacudidos este domingo al conocer el repentino fallecimiento de Aitor Escribano Pascual, futbolista del Alevín C.
El pequeño de 11 años, que no sufría ninguna patología conocida, fallecía tras acudir a las urgencias del Hospital General Universitario Doctor Balmis con un cuadro de malestar general. Los médicos no pudieron hacer nada por la vida de este futbolista que deja un hueco imposible de llenar en su familia, allegados y en la base del club del Rico Pérez.
Sus compañeros de equipo, con los que había entrenado el viernes y compartido después una merienda, su entrenador, el coordinador del fútbol 8 y el coordinador general de la cantera del Hércules se deshacían en elogios hasta este pequeño alicantino, hijo de herculanos, que nos ha dejado demasiado pronto.
🖤 Hoy escribimos un mensaje que jamás querríamos haber escrito.
— Hércules CF 💙🤍💯 (@cfhercules) August 23, 2026
Desde el Hércules CF lamentamos profundamente el fallecimiento de Aitor Escribano, jugador de nuestro Alevín C, con tan solo 11 años.
Hoy la familia blanquiazul está rota. Desde el Hércules CF queremos trasladar… pic.twitter.com/9AlfVg7NEB
La noticia generaba una enorme consternación que trascendía el entorno del Hércules, desde el que se apresuraba a expresar sus condolencias a la familia por la irreparable pérdida, su primer equipo lucía brazaletes negros en el amistoso ante el Yeclano Deportivo en disputado en Bonalba y le prepara un homenaje de cara al encuentro de la jornada 1 en Primera Federación que acogerá el Rico Pérez el próximo sábado.
El pequeño es velado en el Tanatorio de La Siempreviva, en el alicantino vial de los Cipreses. Aitor ya no volverá a ponerse las botas ni a correr detrás de un balón, pero tanto su memoria como su elástica blanquiazul con el dorsal 24 seguirán formando parte para siempre de un equipo y un club que nunca quiere perder a uno de los suyos.