ALICANTE. Tres seguidas. Ahí está la zanahoria. El Hércules CF viaja este sábado a la murciana Águilas con el objetivo de conseguir algo que se le resiste desde 2024 y que no han conseguido nunca en Primera Federación: encadenar tres victorias en Liga. Los blanquiazules vienen de asaltar al CE Europa en Can Dragó y de derrotar después al Juventud de Torremolinos CF en el Rico Pérez, así que en El Rubial optarán a un tercer triunfo consecutivo a costa de un Aguilas FC.
Ahora bien, 'Beto' Company no está dispuesto a comprar aquello de que ganar lo cura todo. Nadie “vive más de las victorias” que él en el Hércules, recordó este jueves, pero precisamente por eso tampoco quiere que los tres puntos obtenidos ante el Europa sirvan para meter debajo de la alfombra lo que no le gustó de aquel encuentro y es que para salir de Águilas con premio hará falta bastante más: “Tenemos que mostrar una cara mucho mejor”, advertía el preparador valenciano, quien fue todavía más gráfico a la hora de explicar las consecuencias de repetir determinadas prestaciones al descolgarse con un “tenemos que mejorar porque, si no, perderemos el partido”.
Ganar y corregir. Corregir para seguir ganando. Esa es la secuencia a marcar por un Hércules que tiene ante sí la posibilidad de empezar a coger velocidad de crucero. Porque en una categoría tan igualada como Primera Federación, donde una jornada te permite mirar hacia arriba y la siguiente obliga a echar un vistazo por el retrovisor, las rachas valen su peso en oro. “Estas rachas cuesta mucho tenerlas y en una categoría tan igualada te permiten dar saltos. Es algo que debemos buscar si queremos estar en la parte alta”, señalaba al respecto Company.

- Company y sus jugadores durante un entrenamiento de pretemporada
Y el escenario para buscar la tercera no puede ser más del gusto del entrenador. Nada de estadio de catálogo, moqueta y envoltorio de fútbol moderno. Toca fútbol añejo. Del que huele a historia, con un campo que data de 1913 y en el que Company nunca ha tenido la oportunidad de dirigir. El plan le pone ("Me gusta ir a campos de fútbol de verdad, de fútbol añejo, a ganar”, aseguraba este jueves) así que taza y media porque si algo tiene pendiente el Hércules desde hace demasiado tiempo es ser igual como foráneo que como local. Ofrecer la misma versión con independncia del rival y del escenario es una asignatura pendiente para no pocos equipos y uno de ellos es el blanquiazul, tanto antes de la llegada de Company como con él a los mandos. “Tenemos que trasladar la mentalidad del Rico Pérez a los partidos fuera de casa”, resumía el técnico blanquiazul, dejando claro que no habrá excusas relacionadas con el tamaño del terreno de juego, su estado o cualquiera de esos comodines que suelen poner sobre la mesa cuando uno se choca de bruces con la realidad del fútbol no profesional: “Los problemas no vendrán ni por las dimensiones del campo ni por su estado, sino por un equipo con un sello marcado que se ha adaptado de manera maravillosa a la categoría”, advertía Company respcto a un Águilas al que no piensa concederle el papel de simple figurante en la película de la tercera victoria.
Podrán cambiar los actores, pero no el guion. El técnico no descartó introducir novedades en el once, aunque sí negó que las características del campo vayan a llevarle a mandar su idea futbolística al trastero: “Creemos en una manera de hacer las cosas y el campo no nos va a condicionar la forma de jugar”, sentenciaba.
Horarios

- Company da instrucciones a los suyos antes de un amistoso
Lo que sí le condiciona, o por lo menos le cabrea, es la suerte de bingo que arroja cada semana unos horarios más marcianos. Ahí Company dejó el fútbol a un lado, sacó la recortada dialéctica y disparó contra una planificación que entiende que castiga precisamente a quien sostiene el tinglado desde la grada: "No nos podemos cargar esta categoría tan bonita con estos horarios demenciales”, censuraba abiertamente el entrenador del Hércules, recordando que la hora de disputa del choque del sábado (16:30 horas) restará presencia de herculanos (también el precio 'amigo' de 30 euros que ha fijado el club aguileño a las entradas visitantes) y que la siguiente jornada, en la que se recibe al Real Jaén una sábado desde las 13 horas, atenta contra los biorritmos más básicos: “Un sábado es laborable y a esa hora no sabes si comer antes o después. Hubiera preferido a la una, pero de la madrugada. Al menos la gente habría podido salir a cenar, tomarse una copa y ver el fútbol sin calor”, ironizaba Company, ampliando su razonamiento refiriéndose a los dos siguientes choques: “El siguiente es un festivo, a las 18:30, tras nueve días sin competir, pero luego vas a Algeciras cinco días después, un domingo para jugar a las 21 horas”, lamentaba.
A las cuatro y media de la tarde, después a la hora de comer, luego nueve días sin fútbol y a continuación cinco entre partido y partido para terminar jugando a las nueve de la noche. El menú degustación de Primera Federación tiene de todo.