ALICANTE. De todos es sabido que el Hércules CF tiene dos porteros 'top' para la Primera Federación como son Carlos Abad y Alessandro Blazic, pero es que el segundo está a un nivel superlativo.
El meta germano-esloveno, que ampliaba su vinculación con el club el pasado agosto, tuvo ya varias intervenciones de mérito en el primer tiempo, pero tras el paso por vestuarios resultó determinante: primero, evitando con la ayuda de uno de los postes de su portería que Javi Castedo adelantase al Águilas FC cuando el marcador era de empate a cero; después, salvando sendos remates de Emilio de Teresa con marchamo de gol que hubiesen supuesto el empate del rival.
Es verdad que en el primer tiempo, concretamente en la jugada del gol anulado a Gonzalo Serrano, tal vez pudo hacer más Blazic para vitar que su rechace fuera una asistencia al '9' del Águilas, pero el portero blanquiazul fue junto a Álex Jiménez el mejor en El Rubial y nadie se acuerda ya de su error en la primera jornada. Porque la memoria en el fútbol es tan corta como el camino que separa un error de una parada que vale puntos. Y Alessandro Blazic lleva ya unas cuantas de las segundas.

- Carlos Abad y Alessandro Blazic en un entrenamiento en Fontcalent
"No te pido que atajes las que van dentro, pero por lo menos no te metas las que vayan fuera", cuentan que le decía Alfredo Di Stéfano a los porteros que tuvo a sus órdenes en el Valencia CF. Recomendarle lo anterior a los Abelardo González, José Manuel Pesudo, 'Cota', Meléndez, José Balaguer, José Luis Manzanedo y Carlos Pereira, metas que tuvo en sus dos etapas en el banquillo blanquinegro, no parece fuera de lugar porque era 'La Saeta Rubia' quien lo hacía. Tampoco parece que 'Beto' Company lo haga con Abad y Blazic. Más que nada porque, ahora mismo, el 'problema' del Hércules bajo palos no es quién para, sino cómo sentar al que está parándolo casi todo.
En Águilas, tras el partido, Company valoraba el rendimiento del germano-esloveno, pero advirtiendo que en el mismo tiene mucho que ver la sana competencia que le brinda Abad y, al tiempo, pero con la boca pequeña, dejando abierta la puerta a un cambio de meta.