'Performing Colonial Toxicity': un viaje al Sáhara argelino a través del arte

Arte y fotografía

JUNTO A SAMIA HENNI
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VALÈNCIA. Una historia del pasado que se encapsula ahora en cuatro paredes. Memoria, tradición y una guerra química que tuvo lugar en los años sesenta, y que viajan hasta el presente a través del arte. La artista argelina Samia Henni recala en València, en Aguas Internacionales, con la muestra Performing Colonial Toxicity, en la que -en colaboración con la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de València- elabora un proyecto de investigación y expositivo en el que investiga el impacto de las pruebas nucleares realizadas por Francia en el Sáhara argelino entre 1960 y 1966, período en el que el régimen colonial francés detonó cuatro bombas atómicas atmosféricas y trece bombas nucleares subterráneas.

Lo hace a través de materiales disponibles, facilitados y filtrados mediante una instalación multimedia inmersiva, fruto de una investigación sobre el legado de las pruebas nucleares realizadas por Francia en el Sáhara argelino. Para realizar este viaje emocional al Sáhara argelino, Henni rescata un pasado que está “aún en el presente” y que habla también del “futuro irreversible” de la radialidad. “Es algo que va a largo plazo y que va a perdurar muchos años, los científicos hablan de la vida media de la radiactividad como de unos 240.000 años. El pasado colonial da forma al presente y futuro de las poblaciones de África y de todo el mundo. La radiactividad viaja libremente, no hay fronteras”.

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La exposición, que ha pasado por Ámsterdam, Londres y París, muestra un recorrido que se organiza en forma de “estaciones audiovisuales y arquitectónicas que el visitante atraviesa físicamente”. Tal y como lo destacan desde Aguas Internacionales en Performing Colonial Toxicity “los ensamblajes multimedia rastrean los impactos espaciales, atmosféricos y geológicos de las bombas atómicas francesas en el Sáhara. Experimentando con diferentes métodos de espacialización y circulación de información, Henni, más que presentar una narrativa cerrada, pone en relación aquello que ha podido ser documentado con aquello que permanece ausente, censurado o inaccesible, haciendo visible cómo el colonialismo también opera a través del territorio, la arquitectura, la extracción y la contaminación”.

Entre edificios, barracones, ruinas y desechos, Henni encuentra una historia que contar para mostrar el Sáhara esta vez en València. “Todas las ruinas que nos encontramos son una especie de archivo al aire libre que sirve como testimonio de la contaminación del Sáhara. Forman tanto el pasado como el presente del lugar”. Este relato, a su vez, se cuenta ahora en España por primera vez, un lugar más cercano a Argelia que el resto de ciudades en las que se ha presentado la exposición y que ayuda a reflexionar más de cerca sobre la “colonialidad”. “La muestra llega en un momento extremadamente importante para la historia, ya sea para las personas que viven en España como para las de África”, destaca Henni.

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En la muestra una serie de estaciones “audiovisuales y arquitectónicas” son las que conforman el camino que recorre el visitante, quien tiene la oportunidad de adentrarse en el pasado colonial de Argelia sin moverse de Aguas Internacionales. Con esta muestra el espacio mantiene su compromiso de dar cabida a un arte plural y político. Desde que lo concibió la artista hispano-argelina Yasmina Benabdelkrim se ha convertido en un lugar en el que se cruzan disciplinas como arte, fotografía y diseño y en el que caben proyectos que se pueden comprender como una experiencia “única”.+

Proyectos como el de Henni que busca precisamente centrarse en la arquitectura que existe y la derruida para hablar del ser humano: “Utilizo estos términos entornos construidos, destruidos e imaginados en lugar de arquitectura. Creo que la arquitectura en el tipo de pensamiento común o el tipo de comprensión colectiva se trata principalmente del entorno construido”.

“Esto es a lo que tendemos a acercarnos, a edificios que fueron construidos para albergar personas y actividades que son visibles, que son celebradas, que marcaron la historia y el presente de las poblaciones que viven en un territorio determinado, pero tendemos a olvidar el entorno destruido y el entorno imaginado”. Edificios que ahora cuentan su historia en València para hablar de los entornos imaginados que ayudan a construir un futuro más “justo e igualitario” para la mayoría. Porque el arte político, la memoria y el recuerdo sí que tienen hueco en la ciudad, y se puede contar y comprender desde sus propias ruinas.

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