Pablo Ortiz de Zárate: "El arte activa procesos cerebrales ligados al bienestar y ayuda contra la depresión"

Entrevista

CULTURA

El popular comunicador estará en Benicàssim hablando de libros el día 3 de agosto

  • Pablo Ortiz de Zárate.
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CASTELLÓ. El divulgador de arte Pablo Ortiz de Zárate participará el próximo 3 de agosto en el ciclo ‘Entre libros’, la propuesta literaria que cada verano se celebra en Benicàssim y que hasta ahora se conocía como ‘Leeinfluencers’. Ortiz de Zárate estará en Villa Ana de la mano del consistorio y de la Librería Noviembre para hablar de su último libro, ‘El artesano’ (Destino), y de cómo se relacionan el arte y la salud mental. 

Su propuesta parte de una experiencia personal. Tras encadenar varias depresiones, inició un proceso de tratamiento y aprendizaje sobre salud mental que le llevó a relacionar las herramientas que le proporcionaban sus terapeutas con las posibilidades que ofrecían las obras de arte. A partir de ahí desarrolló un método propio para mirar los cuadros y utilizar esa experiencia como una herramienta de bienestar. El resultado es un libro que combina divulgación artística, neurociencia y salud mental. En Benicàssim, además, recomendará algunas lecturas para este verano.

-¿Hasta qué punto el arte es beneficioso?

-Es justo la pregunta que intento responder con mi trabajo. Todos tenemos la idea de que el arte puede ser beneficioso para la salud porque es algo que te gusta, te entretiene y te relaja. Pero recientemente, gracias a los últimos descubrimientos de la neurociencia, se ha descubierto que eso va mucho más allá de lo que pensábamos. Está comprobado que el arte ayuda contra la depresión. Se ha observado que activa procesos cerebrales ligados al bienestar y hay reacciones en el cerebro en las que aumentan los niveles de dopamina, oxitocina, endorfinas y otras sustancias que nos generan bienestar. Si nos gusta el cuadro y sabemos mirarlo bien, esas sustancias se disparan. Es sorprendente cómo el arte favorece la salud física y mental. De hecho, ya hay médicos que recetan visitas a museos. Es literal.

-¿Hay una intención clara de dejar escrito en tu libro que tus afirmaciones están avaladas por estudios médicos?

-Sí, claro. Es lo que me separa de la autoayuda. Hay mucha literatura sobre lo que debemos o no debemos hacer en nuestro día a día, pero esto que yo cuento está avalado por un informe que la Organización Mundial de la Salud dio a conocer en 2019. En ese documento se recopilan cientos de estudios científicos de prestigio en los que se demuestran estos beneficios después de trabajar durante años con pacientes. No es algo que estemos intuyendo, sino que son resultados obtenidos después de observar de manera rigurosa y científica.

-¿Fue una depresión que sufriste la que te llevó a investigar los beneficios del arte?

-Sí. Yo me dedicaba profesionalmente a hablar y escribir sobre arte, pero encadené varias depresiones y llegué al punto en el que ya no podía más. Empecé a medicarme y a ir a terapia y descubrí el mundo de la salud mental. Empecé a leer y a aprender al respecto y me di cuenta de que las cosas que el psiquiatra y el psicólogo me iban contando en las sesiones eran cuestiones de las que también hablan los cuadros. Ahí hice la conexión. El método que cuento en mi libro es, básicamente, un método que hice para mí para tratar de salir de la depresión.

Es sorprendente cómo el arte favorece la salud física y mental

-¿Hubo dolor en el proceso de preparación del libro?

-No. Ten en cuenta que empecé a escribirlo cuando ya me había recuperado perfectamente.

-¿Por qué lo escribiste, Pablo?

-Durante el proceso del que te hablo, desarrollé una especie de forma de mirar los cuadros para mejorar mi salud mental y, pasados unos años, una vez que salí de la depresión, la editorial Destino se puso en contacto conmigo y me ofreció la posibilidad de poner negro sobre blanco todo aquello que había investigado y que tan bien me había ido. Lo bueno que tiene el libro es que lo que se cuenta es algo que no se había detallado antes. No se había escrito sobre cómo puedes tú, mirando un cuadro, superar las dificultades que estás viviendo.

-Utilizas un lenguaje que llega a todo el mundo. Entiendo que es intencionado...

-Me agrada que me lo comentes porque el objetivo del libro era llegar tanto a la gente que sabe de arte como a aquella que no sabe nada. A mí me molesta cuando vas a un museo y los textos que acompañan las obras, o los que encuentras en los libros, son crípticos, utilizan un lenguaje técnico y parecen redactados para que no se entiendan. He puesto mucho empeño en escribirlo desde el rigor y la profundidad. Si sabes de arte, podrás aprender, pero si no sabes absolutamente nada, también lo vas a entender.

-En cualquier caso, dedicas la primera parte del libro a enseñarnos a observar los cuadros. ¿No sabemos mirarlos?

-Es que no es sencillo. A veces te pones delante de un cuadro y te dicen que es una obra maestra, pero tú no sabes realmente dónde mirar. Pues bien, en la primera parte de mi libro se enseña qué elementos tenemos que observar para entender en profundidad el mensaje del cuadro y ver por qué es tan bueno. Son, además, los que nos van a ayudar a extraer todo su poder emocional.

Si sabes de arte, podrás aprender, pero si no sabes absolutamente nada, también lo vas a entender

-¿Cuáles son?

-Hay varios, pero los tres básicos son los ojos de los personajes, sus manos y los objetos. Siempre que haya personajes en el cuadro, son esos tres elementos en los que hay que detenerse porque nos van a ayudar a entenderlo. Si es una obra abstracta, evidentemente, no.

-Cuidas el lenguaje y también la reproducción de muchas de las obras que citas. ¿Por qué elegiste para la portada ‘El canto de la alondra’?

-Porque me llena de esperanza. Te transmite energía positiva. Es un cuadro en el que ves a una mujer campesina, pobre, que lo está pasando mal. Se levanta temprano para trabajar de sol a sol y, justamente en el momento en el que la capta el cuadro, al amanecer, se encuentra a punto de escuchar el canto de la alondra. Es un segundo apenas en el que el sufrimiento ha valido la pena. Es precisamente la obra con la que acabo el libro y la elegimos como portada porque habla de la esperanza en los momentos en los que estás mal.

-Pero, ¿por qué esa cuando podrías haber escogido otra más popular?

-Fue un poco por capricho. ‘El canto de la alondra’ quizá no sea muy popular en España, o al menos no tanto como lo es en Estados Unidos, pero lo cierto es que, en cuanto lo ves, el cuadro te transmite algo.

-La actividad que te trae a Benicàssim reclama que recomiendes lecturas a los asistentes. ¿Qué libros les vas a proponer que lean este verano?

-‘La historia del arte’, de E. H. Gombrich, un libro por el que apuesto porque es una buena forma de introducirnos en este mundo con mucho rigor. Aunque tiene muchos años, lo que se cuenta está narrado con un lenguaje muy sencillo y claro, y es perfecto para empezar a apasionarse con el arte. También recomendaré leer a Thích Nhất Hạnh, monje budista, poeta y activista por la paz de Vietnam, considerado uno de los padres del mindfulness en Occidente, y ‘Tu cerebro quiere arte’, de Susan Magsamen e Ivy Ross, una recopilación de estudios que demuestra los beneficios que tienen para la salud las diferentes artes. Estos son algunos de los libros que voy a proponer a los asistentes a la charla en Benicàssim.

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