Ópera, autoparodia y declaraciones de Hacienda

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La artista valenciana Marta Estal visita Escènia de Foios con su micromusical NO-DIVA, reconocido en Russafa Escènica y en la Mostra de Alcoi

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VALÈNCIA. Marta Estal es soprano, pianista, actriz y dramaturga. Todo en una. En su sola persona se concentra el elenco entero y la práctica totalidad de la ficha artística de la obra programada este 10 de julio en Escènia de Foios, NO-DIVA

Esta decisión de ejercer de mujer orquesta se deriva tanto de la necesidad de explorar su poliglotía artística como también es una consecuencia insoslayable de los tiempos que corren para los creadores. “Es cierto que a veces acabamos asumiendo partes de la creación o de la producción porque no salen los números, pero también la propia idea de la compañía es bastante personal, no solo por explorar mis lenguajes, sino por utilizar la ópera en otros espacios y contextos”, reflexiona esta todoterreno.

El punto de partida para su propuesta fue un experimento, porque quería explorar esa diversidad de lenguajes en escena y la soledad del personaje conectaba muy bien con la historia que buscaba relatar. La obra retrata a una cantante de ópera atrapada entre su vocación y las facturas. 

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Como se puede intuir, es una reflexión sobre la precariedad en el ejercicio de las artes con un fuerte componente autoparódico. De hecho, una de las piezas musicales compuestas ex profeso para el montaje está basada en una llamada de la valenciana a su gestor, y reproduce frases exactas de aquel diálogo. La trama se nutre de esa dura realidad que supone aterrizar las ilusiones, que ni siquiera ínfulas, y plasma el contraste entre las expectativas de la lírica y la realidad de montar una compañía.

“Yo estaba cantando con tacones y vestidos y ahora cargo furgonetas -describe Destal de manera muy gráfica-, pero más allá de lo anecdótico, en esta pieza hay mucho de enfrentar con humor ese choque entre las obligaciones de la vida adulta, entre los pagos, los dosieres y el Canva, y esa lucha inevitable, irrefrenable, que tenemos como artistas por contar, expresar y vivir y sobrevivir del arte”.

Las cosas del querer hechas canción

Un recurso clásico del teatro musical es la llamada "I want song" o canción de querer, que es interpretada habitualmente en el arranque del primer acto por el o la protagonista para expresar sus ambiciones y anhelos. En NO-DIVA también sucede. Es más, toda la propuesta es en sí una expresión de la insatisfacción y del deseo del personaje de Marta.

El montaje se adscribe al género del micromusical por su duración breve, pero sobre todo, porque en su desarrollo se utilizan tanto temas líricos de Puccini, Bellini y Satie como composiciones en lenguajes contemporáneos. La intención de su creadora ha sido dotar al espectáculo de la magia de los musicales, “ese mundo que se construye en el que parece que todo es posible”. 

Dentro de esa pátina de fantasía propia del género encajan los sueños, pero también el humor y las declaraciones de Hacienda.

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En el apartado sonoro, Estal ha conjugado los clásicos con obras originales propias. “Las piezas modernas y clásicas están dialogando todo el tiempo y me gusta mucho verlo, porque creo que acercan la ópera y señalan que Puccini, Bellini y Satie también hablan de nosotros”, expone. 

El objetivo era combinar piezas del repertorio que jugaran bien con la dramaturgia. Así, la primera canción que llega al oído de la audiencia es un aria de la ópera La sonnambula de Bellini en el  momento en el que la protagonista está rumiando sus pensamientos en la noche. También tiene peso el Casta Diva, también de Bellini, por el peso que tiene Maria Callas como figura recurrente, a modo de voz de la conciencia de Marta. “Es una pieza que he escuchado cantada por la divina unas 1.300 veces. En su origen es una plegaria a la Luna y yo se la canto a ella al final como una alabanza, un agradecimiento”.

El pasaje favorito en relación a ese maridaje de música y texto es uno en el que la protagonista habla sobre los sueños de infancia, “sobre eso que amábamos y que quizá hemos comenzado a olvidar”. La canción que ha elegido para ilustrarlo es una en la que Matilde Salvador puso música a versos de Joan Fuster. Se titula No sé si m'estimaves, y el momento concreto que la emociona es cuando entona: “T'estimava, i això era tot, i això era prou". 

Referentes y aliados

Estal firmó la música del espectáculo Nocturna y ha formando parte del elenco de Humo, ambos de la compañía de la destacada figura del baile flamenco Rafaela Carrasco, Premio Nacional de Danza 2023 en la modalidad de creación. “Ojalá se me haya pegado algo tanto de ella como del elenco de bailaoras, aunque sea solo un poquito…”, desea en voz alta.

Esa inmersión en el mundo de los lenguajes del movimiento le ha enseñado no solo sobre la comprensión de su propio cuerpo, “sino también de ritmo, del arte y de jugar y celebrar el escenario”. 

Para la versión larga de NO-DIVA le ayudó la bailarina de contemporáneo de Ontinyent Júlia Cambra, “quien trata con un éxito relativo que yo mueva bien los brazos al bailar”, bromea.

Para la asesoría dramatúrgica ha contado con Álvaro Tato, que también codirige el montaje, y Xavier Puchades. Con el miembro fundador de la formación Ron Lalá lleva colaborando desde la creación de su propia compañía, y valora su trabajo y su ayuda como imprescindibles: “Álvaro propone, ordena, lee con una mirada llena de experiencia, de rigor y humor. Él viene del mundo del teatro y yo más de la música clásica, y creo que a partir de ese diálogo hemos ido encontrando el lenguaje de la compañía”. 

Xavi Puchades, por su parte, llegó a NO-DIVA gracias al IX Premio de Dramaturgia de la Fundación SGAE y el festival Russafa Escènica: “Fue una suerte poder contar con él, con una mirada externa que comprendió muy bien la pieza y que nos propuso un montón de cosas interesantes que ayudaron a crecer el texto”.

Sus otros compañeros de viaje han sido Carlos Carvajal en el diseño de luces, Luis Crespo con la escenografía, y Tatiana de Sarabia y Pablo Alcándara, que han asumido el vestuario.

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Tres premios que son otros tantos espaldarazos 

El unipersonal con el que participa a concurso en la Mostra de Teatre Emergent ya fue reconocido en la Mostra de Teatre de Alcoi, y también ganó el Premi Llavor, otorgado por los programadores que visitaron Russafa Escènica. 

“Siempre es una alegría el reconocimiento, y en el caso de una compañía emergente creo que dan mucha visibilidad al proyecto”, considera la premiada, quien opina que más allá de la visibilidad, en su caso concreto, los laureles le ayudan a sentir que a la gente le gusta, valora y apoya lo que hace.

“De alguna forma me confirma que la ópera y la música clásica pueden llegar y apreciarse desde muchos lugares distintos”, explica.

Estal siente que estos galardones son también un altavoz para toda una generación de artistas que vive en la encrucijada en la que ella se halla: “Supongo que de alguna manera muestra esa cara B de la producción y de hacerse un hueco en el mundo artístico, esas luchas que todos compartimos. Y compartirlo desde el humor lo hace más llevadero”. 

Al hilo de este pensamiento, la polifacética creadora hace referencia a un curso con Pablo Rosal en el que el poeta, dramaturgo, actor y director de escena catalán la instó a preguntarse, cada vez que monte un espectáculo, por qué convoca a la comunidad. “Me gustaría pensar que yo aquí no solo la convoco para compartir, desahogarnos y reírnos, sino también para hablar y reflexionar sobre esas dificultades que nos encontramos en el camino”, concluye la creadora, que en estos momentos se encuentra también inmersa en los ensayos de la obra que inaugurará el festival Sagunt a Escena, El Narciso en su opinión.

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