Música y ópera

Nico Yubero (La Paloma): "Nuestro ejercicio es hacer canciones todo el rato"

El grupo madrileño encabeza el cartel del festival Incendiari, en Burjassot

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VALÈNCIA. Simplemente echando una mirada a la realidad musical que acontece estos días en España, y teniendo un poco de curiosidad, nos percatamos de una emergente escena llena de guitarrazos en Madrid. Una escena que ha tejido un circuito y unas relaciones estrechas con otras partes del país. Grupos con un post punk rabioso, un pop afilado, indie, noise y mucho sentido del humor, que cantan las inquietudes y miedos generacionales y que llenan salas como La Paqui, Sol o Wurlitzer. Gente de barrios madrileños que hablan de forma urgente de la realidad que sucede aquí y ahora. Alcalá Norte, Menta, Biznaga; por supuesto, Carolina Durante, y el grupo que estará presente el 18 de abril en Burjassot, dentro del Festival Incendiari, donde también actuarán los mencionados Biznaga, La Paloma. Hablamos con uno de sus vocalistas, Nico Yubero sobre la historia de la banda, para que vayáis abriendo boca antes del festival.

La Paloma, que también ha confirmado su presencia este verano en el renovado Low Festival 2026, en Alicante, es un proyecto joven, no solo por la edad de sus integrantes, sino porque comenzaron a darle forma, de un modo más serio, cuando nos quedamos en casa por la pandemia. “En el 2020 fue cuando comenzamos con la idea del proyecto”, señala, Yubero. “Yo estaba en un proyecto que tocó en un festival de música experimental que montaba Lucas (voz y guitarra) con Colectivo Salò. Ahí le conocí. Yo tocaba la batería. Éramos dos y nos pusimos un nombre para dar ese concierto. Se llamaba [se lo piensa] Donna Karan. Duró un par de meses dándole vueltas”

Lucas es de Maspalomas. Veo que está todo hilado, hasta parece que, misteriosamente, escrito en el destino: “Está todo ligado porque yo tenía un nombre para un grupo, que era La Paloma, que ya sabes que en Madrid todo es la Paloma. En mi barrio hay mogollón, hay un instituto, una pescadería, y había un bar que se llamaba La Paloma, que cerró y ahora han vuelto a abrir, y cuando cerraron, yo iba ahí con mi madre, y yo pensaba: La Paloma es un nombre guay para un proyecto, y cuando se lo comenté a Lucas, me dijo que era de Maspalomas”, relata.

Lucas y Nico se conocen en aquel concierto, comparten gustos y buscan montar algo. El confinamiento, que en un principio parecía arrinconar ese proyecto, les dió una nueva dimensión. “Durante la pandemia aprovechamos; no nos conocíamos casi, y nos pasábamos música e ideas”, dice. “Somos de esa peña a la que el confinamiento nos vino bien, un parón que aprovechamos para currar, para darle forma a qué queríamos hacer, a ver si estábamos alineados”. Tras el trabajo virtual, había que levantar todo aquello y llevarlo a una realidad tangible: había que formar una banda. “Cuando salimos comenzamos a reclutar a peña y formamos lo que fue la primera Paloma, que era Juan; el actual batería; un bajista, valenciano, Rubén y Lucas y yo. Luego Rubén dejó el grupo y nos quedamos los tres, y nunca metimos a nadie más, y componemos los tres”

Uno de las máximas del grupo es la composición constante, terminar una canción y comenzar con otra, tener la cabeza siempre ocupada. Al poco de salir del confinamiento grabaron su primer epé, Una idea, pero es triste (2021), cinco canciones que apenas habían tocado juntos hasta llegar al estudio. “Ese epé lo grabamos y no habíamos tocado en directo todavía, porque no teníamos la formación completa”, revela. “No sabíamos cómo sonaba la banda. Nunca habíamos ensayado juntos. Habíamos hecho algún pequeño ensayo dos días antes de entrar a grabar. Yo me grabé las baterías de la primera tanda del epé, íbamos ahí construyendo el sonido sin haber tocado nunca. Es curioso, yo lo escucho y lo noto”.

Aquello pudo haber sido algo que quizás no hubiera pasado de ahí, un epé más de una banda más; sin embargo, aquel redondo contenía una canción, casi un grito lleno de guitarras, como Bravo Murillo, que se clavaba hiriente en el pecho y que sonó insistentemente: “Tuvimos fortuna con Bravo Murillo, porque, además, es una canción que suena a banda muy novel. Como grupo estábamos encontrándonos. Le debemos mucho a esa canción, al igual que Palos”. Nico dice que es una fortuna, y no le quito ni un ápice de realidad al concepto. Bravo Murillo podía haberse quedado en el local de ensayo, y no haber salido de allí jamás. “Es que fíjate, es que esa canción no la íbamos ni a meter, fue luego, cuando contactamos con La Castanya que nos dijeron ¿esta canción por qué no la metéis en el epé?. No sé, porque la acabamos de hacer. Y nos dijeron Esa la metéis”. Acertaron totalmente.

Las canciones de La Paloma suenan urgentes, directas, del aquí y ahora más visceral. “Tanto Lucas como yo escribimos esa urgencia, y refleja reflexiones como del momento, siempre que escribimos estamos hablando del presente o de un sentimiento de nostalgia, pero con sentimientos muy presentes. Hablar de ti y de ahora”, dice.

Parte de esa urgencia que señala Nico, y de la que hablamos un buen rato, quizás la podamos encontrar también en la necesidad de componer, de crear nuevas canciones. En el epé el grupo estaba buscando su sonido, su lugar. Mientras hacían ese ejercicio de autodescubrimiento, ya estaban trabajando en su primer elepé, Todavía no. “Comenzamos a grabar el disco como tres semanas después de que saliera el epé. Salió el epé y ya veníamos trabajando el disco antes de que saliera, y lo grabamos entre enero y febrero de ese año”, apunta. “Entonces, íbamos con una inercia, con la fuerza de que has sacado una cosa que te ha situado ahí, que ha llevado a buen puesto, que hay canciones que han sacado la cabeza. Fue la primera vez que comenzamos a llenar salas como El Sol”.

El buen recibimiento ayudó a que La Paloma creyeran más en el proyecto, pero, y esto es vital para entender al grupo, sin ser continuistas en el sonido, buscando nuevos retos sonoros. “Llegamos al disco seguros de las canciones que teníamos. Y sobre todo con la idea de no hacer lo mismo, de no ser continuista. Que es una idea que a La Paloma nos obsesiona mucho, de no ser continuista”.

Estar componiendo constantemente debe ser como entrenar a diario para los partidos del fin de semana. Cuanto más entrenas, más preparado estás. No obstante, ¿cuándo se sabe que la canción está terminada y debe entrar en el disco? “Hay un momento que lo ves”, asegura. “Hay unos momentos entre discos que tienes que seguir haciendo canciones, y darles tiempo para tener ideas nuevas. Nuestro ejercicio es hacer canciones todo el rato, y componer en la época de gira; es verdad que te paras un momento a hacer el disco, pero a las dos semanas de hacer un disco ya estamos creando. Ahora estamos, por ejemplo, en proceso de grabar unas cosas y hace nada que sacamos el disco. Para nosotros es lo natural, que siga la rueda. A nosotros nos funciona”.

Su siguiente trabajo, y el que presentarán en Burjassot, se llama, Un golpe de suerte. En el álbum está el sello de Universal, una major. El interés por La Paloma, una banda que todavía no llena estadios, es interesante y revelador. Universal confía en el proyecto de la banda, algo que está comenzando a ser más habitual de lo que estábamos acostumbrados. Algo, indudablemente, positivo para la escena y la industria. “Nosotros a la multinacional no la buscamos activamente. Nosotros mantenemos nuestro sello, tenemos a Universal y La Castanya sigue con nosotros porque queremos que nos acompañen en la carrera,” explica Yubero. “Tardamos un montón en ponernos a trabajar con Universal, simplemente porque cuando nos llegó la oportunidad, tuvimos que reflexionar mucho sobre cómo queríamos hacer las cosas, qué queríamos, qué nos podíamos aportar mutuamente, que fuera recíproco, tardamos casi un año”

Cuando entró Universal en el mundo de La Paloma, ellos ya tenían este segundo trabajo bastante avanzado. “Ese disco ya estaba en proceso antes de que entrara la discográfica. Había una parte, que, de hecho, ya estaba grabada”, comenta. “Al final vimos un equipo muy guay, una confianza que no se basaba en los números, no era el interés de una banda que lo estuviera reventando, sino que vieron un proyecto interesante a largo plazo, acompañarnos y ayudarnos. Esa fue nuestra sensación y se está confirmando”.

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