VALÈNCIA. La música siempre viene bien para cambiar de aires. Una buena melodía puede marcar el estado de ánimo -casi definitivo- del resto del día, y una mala empeorarla. Abogando por el buen cambio, la banda valenciana Malifeta presenta ahora Brega, un álbum basado precisamente en la València sin cambios en la que viven. Huyendo del reggaeton y abogando por un nuevo estilo, Mireia Matoses y Arnau Giménez juegan ahora a pasear por la ciudad del Turia en este nuevo disco en el que protestan por una capital estancada que se ve invadida por los fondos buitre. Lo hacen bien acompañados, dando el salto de ser dúo a convertirse en una banda de siete miembros compuesta por Ana Rajadel, Toni Fort ‘Pxllt’, Hèctor Galán y Marcos Úbeda.
En este disco Malifeta canta contra el “Institut Valencià d’Incultura” mientras protesta por un territorio a la que cada cambio político le sienta peor, y que da significado a la palabra que da nombre al álbum: “brega”, que viene a ser una especie de enfrentamiento o pelea. “En este nuevo álbum hemos hecho lo que hemos querido. Jugamos con nuevos géneros y con una palabra que retrata el momento social, cultural y político que estamos viviendo. También nos sirve para hablar de nuestro momento vital y de quiénes somos ahora. El concepto nos ayuda a tomar un nuevo camino”, explica Giménez.
“Queríamos dar un salto al cambio y presentar un trabajo que pueda recoger las diversas sensibilidades e influencias que hay dentro del grupo. Todos los miembros de Malifeta se pueden encontrar en los diferentes estilos que tiene el disco para conseguir mostrar nuestro cambio de etapa”, explican. Este cambio (musical, personal y emocional) se nota en cada acorde de Brega: “Conseguimos cantar sobre nuestra ciudad que está en crisis, y que critican los problemas del mundo que nos rodea”.
Y añaden: “Como somos valencianos, observamos lo que le pasa a nuestra ciudad. Es inevitable no mirar a lo que hay cerca. Las temáticas que aparecen en el disco podrían ser las mismas desde hace diez años porque nuestros problemas no cambian. Ahora parece que la extrema derecha cada vez se nos come más y encima hay temas que empeoran como la turistificación”, destaca Matoses, quien libera su rabia a través de las letras, pero que desea escribir de otros temas en un futuro.
Entre las trompetas y los bajos, Malifeta rescata también parte de la música tradicional valenciana con algún pequeño guiño, aunque “no es su lenguaje”. En cualquier caso, todo marida estupendamente y el álbum consigue enlazarse gracias a la conexión entre Giménez y Matoses. Lo hacen con temas que han sido añadidos en el último momento -de hecho, los dos singles de Brega -De nit y Brega-. Pequeñas historias como esta demuestran que Malifeta aún tiene mucho por mostrar a València, y que el proyecto tiene mucha vida y muchas ganas de seguir poniendo a su ciudad frente al espejo para dedicarle todo tipo de canciones.