Los 'autodefinidos' de la cultura: María Herreros en tres obras

Arte y fotografía

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VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia. 

En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea. 

Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ el autodefinidos de María Herreros.

Una obra propia

- ¿Qué trabajo encapsula mejor tu esencia?

-La alcaldesa 2042.

Es una obra muy mía porque reúne todos los elementos más característicos de lo que pretendo comunicar con mi pintura. Para empezar parte de una foto que llega sin más y me fascina, para después entender porqué. Tiene desafío de género (una niña jugando con camiones a la vez que muy adornada) y tiene lectura política. El título nos trae a corrupciones inmobiliarias por parte de alcaldesas…

  • La alcaldesa 2042

Una obra prestada

- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?

-Pelvis IV de Georgia O´Keeffe.

El hecho de que una pintora en 1944 estuviera hablando de ecología es algo inédito. Sobre el cuadro ella dijo: “Los huesos blanqueados por el sol eran de lo mas maravillosos contra el azul; ese azul que siempre estará allí, tal como está ahora, después de que toda la destrucción del hombre haya terminado”.

  • Pelvis IV de Georgia O´Keeffe

Una obra soñada

- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado hacer?

-Alice Neel.

El cuadro es un retrato de su hijo, al que había pintado muchas veces en la juventud de él, relajado, con aspecto más bohemio, pero ahora lo pinta desagradable y con traje y lo titula: “Richard in the Era of the Corporation” (1978-79). Alice Neel era comunista y no se entendía bien con sus hijos que la acusaban de haber necesitado ayuda social para criarles porque ella “se empeñaba” en pintar. El hecho de que ella haga esta contestación a su hijo y se reafirme en sus principios, me parece de una valentía y ruptura de tabú materno, que pocas veces se ha hecho en la historia.

 

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