Las mil caras de Chicho Sánchez Ferlosio, a través de Fernando Trueba

Música y ópera

'Mientras el cuerpo aguante (una comedia didáctica)'
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VALÈNCIA. De Chicho Sánchez Ferlosio se han dicho muchas cosas, pero casi todas son las mismas. En primer lugar, por su militancia antifranquista, que tuvo el cénit en su primer trabajo discográfico, Canciones de la resistencia española; y, por otra parte, por su singular linaje (y, a la vez, reflejo de todas las idiosincrasias familiares que dejó la España del siglo XX): su padre, Rafael Sánchez Mazas, fue uno de los fundadores de Falange Española, y entre sus hermanos, Rafael Sánchez Ferlosio, uno de los grandes intelectuales de su generación.

Por eso, el mejor retrato posible es esquivar lo obvio para desgajar la esencia del propio Chicho. Fernando Trueba así lo hizo en 1982, en Mientras el cuerpo aguante. Un film documental que ha vuelto a las salas restaurado en 6K y que rescata, de facto, una película perdida en la segunda o tercera fila del retrato colectivo y complejo de la España de la Transición. El director se está recorriendo algunas salas para volver a presentarla al público. El pasado jueves lo hizo en los Cines Babel.

"La intención era hacer una película absolutamente libre, donde no hubiera escrito nada, donde todo estuviera improvisado al 100%. Y una película que era más con Chicho que sobre Chicho. Donde él fuera el medio para enseñarle a la gente otras formas de estar, de vivir y de pasar por aquí. Yo quería hacer una película libre con un hombre libre", explica el director en conversación con este diario.

La libertad, en este caso, más que una intención abstracta, se abrió paso con la práctica. Como Trueba tenía claro que no quería construir un retrato biográfico alguna, la película se construyó dejando espacio a sus conversaciones, sus canciones y sus digresiones, sin someterlo a un guion previo.

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“Cuando le planteo el documental, a Chicho no le conocía apenas, pero lo admiraba a través de sus canciones. Lo que me tenía fascinado eran las historias que se contaban de él”. Si al principio recibió la propuesta con cierta extrañeza “porque él no quería ser protagonista de nada” acabó “encantándole la idea”.

"Todas las mañanas íbamos, despertábamos a Chicho de la cama, él se levantaba, bajábamos, cruzábamos la calle a un bar que había enfrente y, mientras el equipo desayunaba, él y yo decidíamos qué íbamos a hacer. Era muy bonito ese proceso, sobre todo porque yo venía de hacer una película escrita al 100% de diálogos con comas y puntos [Ópera Prima]”, explica el director.

Las secuencias son escenas cotidianas como un baño en una cala, una conversación tumbado en la cama, un juego en un bar, unas cervezas en la terraza. Ahí, desarmado cineasta y retratado de cualquier pretensión, se van desplegando todos los mundos de Chicho: programas lingüísticos con calculadoras, traducciones de la Biblia o una revisión crítica a la genealogía del cisheteropatriarcado.

"Todos tenemos muchos mundos dentro y los reprimimos porque nos dedicamos a una sola cosa. En la sociedad, en la educación, les estamos preguntando a los niños todo el día qué vas a estudiar, que es como decirles qué condena has elegido para el resto de tu vida. Cuando a un niño lo que habría que decirle es: Macho, todas las carreras que existen son geniales; y hay unas cuantas que no se han inventado todavía que también son geniales. Entonces, la única putada es que no puedes hacerlas todas”. En el caso de Sánchez Ferlosio, su figura ni mucho menos se agota en sus canciones que circularon durante el franquismo ni en su condición de familiar de nadie. 

“El documental es lo más importante del cine español”

Como con la vida de Chicho Sánchez Ferlosio, sobre la historia de la Trasición Española, se han contado muchísimas cosas, pero muchas de ellas son iguales. Mientras el cuerpo aguante devuelve a los cines un documental de culto que se suma a una red de retratos de la España inmediatamente posterior a la muerte de Franco. “El desencanto, Ocaña, retrato intermitente, Informe general, Queridísimos verdugos, Después de…, Las dos memorias… La lista es increíble”, confiesa Trueba cuando la cierra con puntos suspensivos.

"El documental español es lo más importante de la historia del cine español. El movimiento documental que hubo en esos años, que arranca para mí con Canciones para después de una guerra, de Basilio Martín Patino —y que en realidad es una película que se hizo antes de la muerte de Franco pero que se estrena después—. Ahí empieza todo un movimiento que, además, cuenta con películas en el País Vasco, en Cataluña, en Andalucía, en Madrid, en Galicia… Y de eso no existe ningún libro. ¡Tantos libros inútiles de cine sobre directores sin ningún interés y, sin embargo, ninguno sobre esta cierta tendencia del cine español! Más aún cuando el cine español de ficción de aquella época era malísimo”, añade.

La restauración de Mientras el cuerpo aguante permite volver sobre una de esas películas, que no tiene solo el valor del retrato singular, sino que además tiene valor por su vitalidad ligera, que va más allá de biografías e historiografías. Y la vida de Chicho Sánchez Ferlosio, sobre todo, fue grande porque fue amplia en todos sus mundos.

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