VALÈNCIA. Las puertas de las galerías de arte de València amanecieron este lunes cerradas. No es casualidad esta bajada de persiana, pues forma parte de una de las mayores acciones de protesta impulsadas por el sector de las artes visuales. No hay que andar mucho para conocer el motivo, pues sus propios ventanales lucen carteles que no dejan lugar a dudas: “Puertas cerradas al 21%, ¡IVA cultural ya!”.
Esta petición no es nueva, ya en la pasada edición de la feria ARCO las galerías españolas presentes apagaron sus luces durante diez minutos en señal de protesta por el 21 por ciento de IVA aplicado a la compra de obras de arte, una petición de bajada que, de momento, sigue sin ser atendida.
Un año después de esta acción, y ante la falta de respuesta del gobierno estatal, del 2 al 7 de febrero “se cierra el mayor museo de España” en señal de protesta. Esta situación, explican las propias galerías, supone una “desventaja” con respecto a países como Francia, Italia o Alemania, que cuentan con un impuesto reducido, una realidad económica que tiene efectos directos en los espacios de mercado donde operan.

“Cuando una galería trabaja con un IVA tan alto, te obliga a elegir entre dos escenarios que perjudican al ecosistema: o encareces la obra para el coleccionista, o reduces tu margen y con ello recortas capacidad para producir, transportar, asegurar, publicar, acompañar a los artistas y estar presentes en ferias”, relata la galerista valenciana y vicepresidenta del Consorcio de Galerías españolas de Arte Contemporáneo, Olga Adelantado.
"Un coleccionista no solo compara artistas, compara condiciones"
“En ferias internacionales se ve clarísimo porque el coleccionista compara: no solo compara artistas, compara condiciones. Y si en otros países el marco fiscal facilita la compra, aquí la estamos haciendo más difícil. No es un discurso teórico: es una diferencia que se traduce en operaciones que se enfrían, compras que se posponen o ventas que acaban cerrándose fuera”.
Bien es cierto que en este tiempo el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se ha mostrado partidario de la reducción del IVA aunque, en todo caso, es sus declaraciones públicas siempre ha dejado claro que "depende" del Ministerio de Hacienda. “Lo que necesitamos no es una simpatía general o una declaración de intenciones, sino una respuesta operativa: un compromiso claro, una vía definida y un calendario”, subraya Adelantado.
El cierre de los espacios expositivos no es la única medida que han adoptado desde el Consorcio de Galerías, y suscrito desde la valenciana LaVAC, pues además del cierre se ha anunciado el cese de "toda colaboración gratuita" con instituciones públicas y privadas durante un periodo de tres meses, una colaboración que, relatan desde el sector, pasa por tareas de mediación con colecciones, préstamos, asesoramiento, coordinación de obra o acompañamiento profesional de artistas.
“Durante estos tres meses lo que se hace es poner un límite: ese trabajo se reconoce como trabajo profesional y si un proyecto lo necesita tendrá que presupuestarse o asumirlo la institución con sus medios”, relata Olga Adelantado, quien subraya que la reducción del IVA sería también beneficiara para las instituciones.
“No se trata de “paralizar por paralizar”, sino de dejar de normalizar que la colaboración sea sin coste, cuando además estamos compitiendo en desventaja por un IVA que nos penaliza. Seguimos trabajando y defendiendo a nuestros artistas, pero dejamos de sostener gratuitamente una parte enorme del sistema para que se entienda, con hechos, que esto no es accesorio: es la estructura que permite que la cultura ocurra”.