La cultura ante el nuevo escenario meteorológico: “Necesitamos un protocolo general”

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LLUEVE SOBRE MOJADO
  • Imagen de archivo del Viña Rock
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VALÈNCIA. Durante esta semana, toda la Comunitat Valenciana ha vuelto a estar pendiente del móvil y del ES Alert para saber qué hacer y cómo protegerse del temporal. València, Castelló y Alicante estuvieron en alerta roja y naranja durante este jueves y viernes por aviso de fuertes lluvias, llegando a provocar una ola de cancelaciones de eventos a su paso y paralizando así la agenda cultural ante la alerta metorológica. Ahora bien, ¿qué protocolo siguen los centros valencianos ante una emergencia? Y lo que es más importante aún, ¿cómo se coordinan para poder recuperar la agenda con normalidad? 

Con motivo de comprender cómo actúa la cultura valenciana ante las alertas según su gravedad, Guillem Beltrán, uno de los dueños de los Cines Babel; Joanvi Díez, presidente de la asociación de festivales Promfest y uno de los organizadores del festival Love to Rock y Toni Benavent, de Albena Teatre, explican cómo se blindan las compañías, las salas y encuentros como los festivales ante las cancelaciones por temporal. 

 

Antes de comenzar, cabe comprender que las alertas meteorológicas, tal y como las divide y explica la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) se dividen en tres niveles clave: el nivel amarillo comprende un nivel bajo y recomienda que los ciudadanos se mantengan “atentos” a su entorno. El nivel naranja es un peligro importante y recomienda que los ciudadanos estén “preparados” ante situaciones adversas, y el nivel rojo marca el peligro extraordinario, señalando que no se debe viajar y desplazarse a no ser que sea estrictamente necesario ya que se pueden “producir daños muy graves o catastróficos a personas y bienes en zonas expuestas al fenómeno”. 

 

En base a estas alertas, y poniendo como ejemplo esta semana en València, la ciudad ha estado bajo alerta roja y naranja, llevando a teatros como el Olympia, el Talía a cancelar algunas de sus actuaciones previstas. Salas como los cines Babel han mantenido su programación con normalidad, y eventos como el Love to Rock -que el año pasado se canceló por lluvias- han sufrido una cancelación parcial, obligándoles a suspender uno de los dos días que tenían programados.

 

  • El público entrando a los Cines Babel

 

¿Cancelamos o no?

 

La decisión de cancelar o no un evento cultural depende de los organizadores y de las salas en los tres casos: cine, teatro y conciertos. Las salas o teatros públicos son los que tienden a cancelar de forma automática cuando la alerta se plantea como naranja o roja. El actor, dramaturgo y cofundador de la compañía Albena Toni Benavent fue una de las personas a las que la alerta naranja del jueves -que pasó a alerta roja a partir de las 18 horas de la tarde- le pilló en pleno teatro. Su compañía, Albena Teatre, se encontraba en una matinal de su función Besos en el Talía, que también tendría otro pase por la tarde que fue cancelado por el nivel rojo de la alerta meteorológica. 

 

En este caso, el Talía, como sala privada, optó por cancelar sus funciones, algo que para Benavent es necesario, aun en artes escénicas, “por la seguridad de los actores  y de los asistentes a la obra”: “Las salas privadas suelen elegir qué hacer según su caso personal, pero la mayoría de espacios culturales optan por cerrar con la alerta roja. Además, en muchos casos, los actores vienen de fuera de València y ni siquiera pueden llegar a la obra para actuar; en ese caso, independientemente de la alerta, se cancela” o se pospone a un día que pueda estar todo el elenco. 

 

En los cines Babel, Guillem Beltrán explica que se organizan según puede la plantilla, y que si no hay problema, los cines se mantienen abiertos sin suspender las funciones. “El cierre depende de los turnos de los trabajadores de ese día; si no pueden acudir porque vienen de fuera, se cerraría. Esta semana ha coincidido que quienes trabajaban estaban en la ciudad, por lo que se ha podido abrir sin ningún problema”. Eso sí, actividades grandes como en su caso el cine club y el club del diseño quedaron suspendidas por precaución. “Al tratarse de una actividad extra, se cancela y se busca otra fecha para que pueda realizarse con normalidad”.

 

Desde Promfest, Joanvi Díez señala que tanto las salas como los festivales de música suelen estar pendientes siempre de una “declaración institucional”, y por supuesto de medir riesgos, como si puede poner en peligro a los trabajadores montar un escenario en condiciones meteorológicas adversas. “Si el festival está montado y hay una alerta, pero no se recibe ninguna orden de arriba o declaración institucional, el festival puede continuar. En el caso del Love to Rock, este viernes se ha visto cancelado y el sábado ha seguido con normalidad”.

 

“Cuando hablamos de salas, pasa lo mismo, aunque si el evento se hace en un espacio abierto como puede ser un parque, sí que se tiende a cancelar, al menos por parte del Ayuntamiento”, señala Díez. Las salas y los festivales funcionan por criterio propio, a no ser que por norma se les diga lo contrario, aunque a diferencia de lo que sucede con artes escénicas, lo normal es tirar hacia delante. “No tiene sentido seguir si hay una fuerza mayor, pero si se contempla que el escenario es óptimo, no tiene por qué haber un problema”. 

 

  • Imagen de archivo del Viña Rock -

 

“Intentar” cobrar

 

Frente a una cancelación por temporal, no todos los sectores operan igual. Tal y como lo explica Benavent, las artes escénicas son las grandes afectadas, pues los creadores, actores y técnicos van por taquilla y “si no se realiza el espectáculo, no se puede cobrar”. Lo más común ante una cancelación suele ser buscar una nueva fecha y mantener las entradas del público asistente para la nueva, aunque si no pueden asistir, se les devuelve el dinero. “Lo ideal es buscar una fecha nueva para que los actores puedan cobrar la totalidad de los bolos planteados, aunque si no es posible, las compañías y los ayuntamientos y salas suelen tener un diálogo y llegar a un mutuo acuerdo”.

 

“En cualquier caso, suele haber una pérdida económica, porque con las alertas podemos pasar de tener a doscientas personas en el público a sesenta. Además, si hay un cambio de día es improbable que todas las que venían en un mismo día puedan en la nueva fecha”, señala Benavent. Al igual que pasa en las artes escénicas, en los cines Babel -ante la alerta naranja o roja- al mantener sus funciones, pierden el dinero de las entradas compradas por web que no llegan a pasarse, y en su caso las devoluciones a quienes no acuden a la sesión se hacen de forma automática. “Ante una alerta, devolvemos automáticamente las entradas a aquellos que no han podido asistir, aunque en el caso de encontrarnos en alerta naranja sí que pedimos que nos avisen con antelación por si sus entradas pueden ser liberadas”, destaca Beltrán.

 

El caso del sector musical es la excepción, pues tal y como lo explica Díez, los músicos suelen cobrar su parte -y sus equipos- pero los festivales y salas pierden dinero. “Los músicos, técnicos y equipos por lo general reciben un 50% cuando se hace la contratación y el resto unos días antes de que se realice el evento. Muchas veces una cancelación por temporal no les afecta económicamente porque ya han cobrado por su concierto. Afecta mucho más a los asistentes, que deben poder devolver su entrada o recibir nuevas alternativas sobre esta”.

 

En el caso excepcional de este fin de semana, el Love to Rock se vio obligado a suspender su jornada del viernes. Los artistas que tocaban ese día: Cariño, Lori Meyers y Vera Fauna, entre otros, sí que cobraron la actuación, pero el público no pudo ir a verles. Como respuesta a una cancelación parcial, el festival decidió que aquellos asistentes que tuvieran la entrada de día del viernes podrían asistir el sábado hasta completar aforo. A su vez, ofrecieron la opción de reembolso a quienes lo necesitaran.

 

“En caso de no poder acudir el sábado, podéis solicitar el reembolso a través de nuestra web. Si tenéis el abono, podéis pedir la devolución de la parte correspondiente”, manteniéndose así en una devolución del 50% del abono. “La manera de devolver el abono en caso de cancelación es una gestión interna del festival -destaca Díez-. Nosotros el año pasado cancelamos el festival por completo y permitimos que la gente devolviera sus entradas o se las quedara para esta edición, y la gran mayoría decidió quedárselas”.

 

  • Una imagen de Besos, una de las funciones canceladas de este fin de semana por el temporal

 

En busca de un protocolo general

 

¿Qué sería lo más útil ante estas situaciones? En artes escénicas y el sector musical lo tienen claro: buscar un protocolo general al que poder atenderse en estas situaciones, aunque Díez y Benavent recuerdan que “las salas privadas tienen su propia gestión”. En nombre de su compañía, Benavent señala que debería haber un protocolo general que “se regule desde la administración y que se aplique tanto para salas públicas como privadas”, algo que se trabaja desde asociaciones como AVETID. 

 

Sectores como el musical también abogan por una norma a seguir cuando el nivel de alertas pasa de naranja a rojo o de amarillo a naranja, independientemente de que los eventos ocurran en sala o en el exterior. “Casi siempre se depende de alguien de arriba porque estos eventos van muy por libre, pero estaría bien que hubiera una norma”, aunque Díez señala que es casi imposible pactarla.

 

Desde la butaca Beltrán considera que es muy complejo operar con una norma general en las salas de cine, aunque aboga por “el criterio propio” de las salas para mantener la seguridad de sus trabajadores y de los asistentes al evento. “Soy partidario de la regulación, aunque entiendo que depende mucho de los espacios que se habiten. Sí que considero que en estos casos y ante una alerta roja nos deberíamos poner de acuerdo para una misma forma de actuar”. Una manera de ir todos a una y avanzarse a los temporales, para abogar siempre por el bien de todos y para ahorrarse dolores de cabeza dentro del sector cultural porque si no se encuentra una norma general, año tras año, llueve sobre mojado.

 

  • Una imagen de archivo del Love To Rock en su edición de 2021

 

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