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Gregory Kunde: "Destacar en la ópera ahora es casi imposible, hay que ser más que perfecto"

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VALÈNCIA. Al tenor americano Gregory Kunde nunca le basta solo con cantar. Durante más de cuarenta años de su vida lo ha dado todo por la ópera y ha podido dar vida a numerosos personajes de las obras de Giuseppe Verdi, destacando a Otello -el protagonista de la penúltima ópera de Verdi- o a Riccardo, el protagonista de Un ballo in maschera, pasando también por Radamés de Aida o Rodolfo de Luisa Miller, un personaje que se enfrenta a una de las arias verdianas más complejas del mundo de la ópera en su segundo acto. Para Kunde estos roles nunca son suficientes; su motivación principal es llegar a nuevos compositores y nuevas óperas, además de aprender y enseñar sobre ello.

Tanto es así que esta semana despliega su arte por partida doble en València. Por un lado, se sube al escenario de Les Arts hasta el 16 de junio para dar vida al príncipe Calaf de Turandot y explica cómo llega a este rol los días 9 y 10 de junio en la masterclass para jóvenes que imparte dentro del Matisse Opera Atelier. Cantar, “aprender sobre ello” y enseñarlo son las pasiones que se trae en la maleta estos días a la ciudad. Aunque debe guardar su voz para el príncipe Calaf, reserva unos minutos entre ensayos para conversar con Culturplaza sobre su rol en esta ópera y sus lecciones dentro de la sala Matisse Club, con una masterclass que concluirá con un concierto de los alumnos participantes en las clases el día 10 de junio a las 20 horas, el día de descanso de Kunde con Turandot.

 

-¿Cuáles son las claves para dar vida al príncipe Calaf en Turandot?

 

-Es un personaje simple, pero muy apuesto. Busca casarse con la princesa Turandot para mantener el reino de su padre, que se ha derrumbado. Me gusta centrarme en la parte en la que el príncipe busca a la princesa por amor más que por poder. Creo que esta ópera habla más del amor humano que del poder y de los reinos, y creo que centrarnos en esta parte más emocional aporta una nueva lectura a estos personajes.

 

-¿Hasta qué punto un cantante tiene que convertirse también en un investigador para poder representar a su personaje?

 

-Hay una parte de investigación muy interesante, que te acerca a comprender los objetivos de tu personaje, aunque no los compartas. Yo ahora mismo he hecho más de treinta veces de Otello a lo largo de mi vida, y siempre que me acerco a él aprendo algo nuevo sobre su figura. Cuando nos enfrentamos a un nuevo personaje, hay que aprender su historia y su pasado antes de cantar. La ópera nunca va solo de cantar; tiene mucho que ver con el entendimiento y la interpretación.

 

-¿Cuál es el mayor reto de Turandot?

 

-Creo que cuando estás sobre el escenario no puedes ser tú mismo, tienes que ser el personaje, aunque no os parezcáis en nada. Cuando me preguntan por Otello, siempre explico que es un personaje completamente ajeno a mi personalidad y que, aun así, es uno de mis favoritos. En el mundo de la ópera, los directores de escena cada vez te piden una cosa. O más intensidad, o un trabajo nuevo, o una parte más emocional. Lo importante aquí es nuestra capacidad de adaptación, y demostrar que podemos hacer todas estas cosas que se nos piden.

 

 

  • Turandot -

-¿Puedes desvelar algunas de las claves de tu canto que darán el salto a la masterclass del Matisse Opera Atelier?

 

-Quiero intentar centrarme en conceptos básicos para poder avanzar desde ahí. Una de las claves va a ser ver cómo los cantantes usan su voz y comprender si la emplean correctamente, así les trato de indicar sobre esa base. Luego trabajaremos sobre los personajes que interpretan, y ahí pongo mucho el foco en que la ópera va más allá de cantar. Tenemos que ser actores en el escenario y entender cada palabra que cantamos, y sentirlo. Cuando eres cantante de ópera, tienes que dominar a tu personaje y no al revés. 

 

-¿A qué retos se tienen que enfrentar los cantantes jóvenes ahora mismo?

 

-Creo que los cantantes jóvenes tienen que tener un nivel más que excelente. Para ello, la preparación es mucho más intensa, para acceder a esta profesión tan compleja. Aun así, los grandes talentos logran llegar a la cima y hacer su carrera. Artistas como la valenciana Marina Monzó, con la que he podido coincidir en A Coruña -interpretando a Oscar en Un ballo in maschera- y que tienen un talento maravilloso. Sin desmerecer a Marina ni su trabajo, considero que hay muchos cantantes que son igual de buenos que ella, pero que tal vez no hayan tenido las oportunidades que ha tenido ella.

 

La ópera tiene mucho que ver con estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Cuando se te presente la oportunidad, tienes que brillar, y para ello tienes que estar muy bien preparado. Ahí es donde entra en juego la preparación y la excelencia, hay una gran parte de este trabajo que se acciona con un factor de suerte, pero para aprovecharlo hay que estar preparado.

 

-Y para cerrar, ¿qué es lo que más te gusta de València? Aunque justo hayas llegado con el inicio del verano… perfecto para sufrir nuestro calor húmedo.

 

-El calor es un tema, pero la ciudad es preciosa. A mi esposa y a mí nos encanta València, pensamos que nos podríamos mudar aquí sin problema, aunque no es una idea que diga mucho en alto porque no quiero sonar como los turistas que vienen. Me gusta mucho trabajar en Les Arts y estar tan cerca del cauce del río -que le gusta porque no tiene agua- y de la naturaleza. 

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