VALÈNCIA. Hay en la portada de Elastica algo que me perturba de una manera de una manera subliminal. Es el muro de ladrillos frente al que están fotografiados los cuatro miembros de Elastica, Banda y muro crearon, ante la cámara de Juergen Teller, una de las imágenes más disruptivas del pop británico de los noventa. Ellas eran también una especie de resistencia a ese muro que reivindicaba una raíz musical tópicamente británica. El Britpop trajo grandes cosas -como en todo, unas más interesantes que otras y entre ellas está el maravilloso contraste que creaba Elastica con su imagen andrógina, su estilo escorado hacia el postpunk, el minimalismo de sus guitarras, su concisión. Una banda compuesta por tres mujeres -Justine Frischmann, Annie Holland, Donna Matthews- y un hombre -Justin Welch-, mientras que los cuatro grandes pilares del Britpop -Blur, Oasis, Suede y Pulp- eran bandas formadas en 99 por ciento por hombres.
Oasis y Blur recuperaban sonidos ingleses de postal de King’s Road -de los Beatles a Madness, de Small Faces a Kinks-, pero el discurso de Elastica arrancaba a partir de 1978. “Me decepcionaban las mujeres de los grupos que por aquel entonces eran populares -declaró Frischmann en 2017-. Sentía que no había nadie que me representara a mí o a mis amistades. El sentido del humor, las sensaciones propias del momento y el lugar en los que vivíamos. Algo peculiar y británico a la vez, inteligente, divertido y transversal”. Pues eso era Elastica. La historia empieza con Frischmann tocando en Suede. Con ellos, asegura, tuvo tiempo de sobra para pensar en cómo haría ella un grupo si tuviera la oportunidad. Obviamente, no esperó a que nadie se la diera. Con Welch, que había sido batería en Suede fundó el núcleo de lo que vendría después. Inicialmente cuentan con la ayuda de Damon Albarn, que en ese momento es la pareja de Frischmann. De ahí salen tres canciones: Stutter, Line Up y See That Animal, que en realidad procede de la época de Justine en Suede.

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Annie Holland leyó el anuncio de una banda primeriza que buscaba bajo. Aunque ella quería tocar la guitarra, se presentó a la prueba igualmente. Le gustó mucho el estilo que tenía Frischmann, cuya principal virtud consistía en que era muy suyo, y aceptó tocar el bajo. Esto fue en junio de 1992. La pieza que faltaba resultó ser Donna Matthews. De los cuatro es la única que canta y toca la guitarra de una manera más tradicional, porque ella era más de Neil Young que de Wire. Cinco meses más tarde el cuarteto ya está registrando una maqueta. El ingeniero Marc Waterman entiende a la primera lo que quieren hacer y les ayuda a plasmarlo. ¿Y qué querían hacer exactamente? Música que sonara a lo que a ellas les gustaba. Armonías vocales como las de los grupos femeninos de los sesenta. Recuperar los sonidos ásperos y cortantes del postpunk, la urgencia del punk y la frescura de grupos que en 1977 eran novedad, como Blondie o Pretenders. Un planteamiento que procede de la visión que la propia Frischmann tenía de sí misma. En 2007, explicando a la revista Mojo por qué le gustaba tanto el álbum Here Come The Warm Jets de Eno, dijo: “No soy música, no soy cantante, pero voy a pensar de qué manera puedo hacer música porque es algo que necesito hacer”.
Jane Olliver, que había sido novia del Blur Graham Coxon les ayudó a definir su imagen. Le cortó el pelo a Frischmann y los vistió a todos de negro. No querían ser otra banda enamorada de la bandera de su país y del Swinging London. Querían ser un grupo con una actitud que más o menos viniera a decir: “Nos la pela todo”. Se convirtieron en representantes de la escena musical del West End londinense y también en representantes de sí mismas porque no se parecían a nadie en nada, ni siquiera en su. Frischmann era una chica bien: su padre, Wilem Frischmann, fue un refugiado checo que llegó a Inglaterra huyendo del Holocausto; allí se convirtió en un importante ingeniero que trabajó en la construcción de emblemáticos edificios londinenses como el Centre Point. Por contraste, Donna Matthews procedía de una familia de clase trabajadora cuyo padre había estado en la cárcel por tráfico de drogas. Holland siempre fue muy discreta respecto a su vida privada, aunque es evidente que provenía de clase media, al igual que el batería Welch. Esta mezcla social también ayuda a entender tanto lo que fueron Elastica como lo que terminó ocurriendo con ellos.

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Su primer disco -que hace unos pocos días se reeditaba en vinilo y en un CD con temas extra- se publicó en marzo de 1995, cuando ya se habían convertido en la gran sensación independiente de Londres. Debutaron con la independiente Deceptive, pero la multinacional Geffen los contrató para sacar sus discos en Europa y Estados Unidos. Entonces llegó el esperado primer álbum. Elastica era todo un canto a la rapidez y la concisión. Dieciséis canciones repartidas en menos de cuarenta minutos de CD. Sus temas eran agresivos y pegadizos. Algunos de ellos recordaban tanto a otras cosas, que Wire y The Stranglers amenazaron con denunciarlos por plagio. Eso les valió críticas de ser poco originales. Y sí, el riff de Connection es clavadito al de Three Girl Rhumba, pero una vez reconocida la autoría de Wire en la canción de Elastica, ¿cuál es el problema? Acusar a Elastica de poco originales es lo mismo que decir que Oasis habían inventado la pólvora, o ignorar que Blur también se inspiraron más de lo debido en Sleeping Gas de Teardrop Explodes cuando escribieron Colin Zeal.
Elastica fue el debut más vendido de un artista británico durante años (en 2006, los Arctic Monkeys les arrebataron ese puesto y ahora a saber quién lo ostenta). Vendieron un millón de discos en todo el mundo, una buena parte de ellos en Estados Unidos. Allí lograron lo que no pudieron conseguir ni Oasis, ni Suede, ni Blur ni Pulp: que se les hiciera caso. En el último momento formaron parte del cartel del festival itinerante Lollapalooza de 1995, con Beck, Hole, Sonic Youth y Pavement. Fue ahí donde comenzaron anotarse los efectos del estrés acumulado durante el último año y medio. Elastica habían dado más de un centenar de conciertos, hecho sesiones radiofónicas, apariciones televisivas, entrevistas…. El estrés hacía mella y la heroína se convirtió en el remedio para sobrellevarlo. En medio de la gira americana, Holland abandonó el grupo porque no podía más. Frischmann ha reconocido que fue ahí cuando debió de haber dicho que el grupo se acababa. Pero siguieron, porque el éxito también formaba parte de lo que querían hacer. Además, en Estados Unidos nadie les preguntaba si sentían parte del Britpop, ni les importaba que Frischmann fuera la pareja de Damon Albarn.
Elastica se separaron en 2001. Estuvieron cuatro años sin hacer nada, intentando sacar un segundo álbum que estuviera a la altura de lo conseguido con el primero. No lo lograron. Cuanto más tiempo pasa, mejor suena Elastica. Más imperecedero, más valiente. Con esa mezcla de influencia que también incluyen a Blondie y Gang Of Four. Con esa actitud desafiante que parece decir: esto no es lo que esperabais que hiciésemos, y aquí estamos, haciéndolo. La suya es una historia hecha de éxitos y fracasos, todo condensado en el tiempo justo, tan intenso, rápido y contundente como sus canciones.

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