ALICANTE. Probablemente, uno de los coros más reconocidos del corpus de tragedias griegas conservadas sea el primer estásimo de Antígona de Sófocles, que se inicia con este primer verso: “Andan por ahí muchas cosas formidables, pero ninguna es más formidable que el hombre”. Los antiguos griegos explicaban la evolución y la imposición de la especie humana sobre el resto de seres a través del descubrimiento del fuego, otorgado por el titán Prometeo al que Zeus castigó encadenándolo a una roca en el Cáucaso, donde cada día un águila le devoraba el hígado. Con este acto de rebeldía hacia los dioses y compasión por la humanidad, “Prometeo dio el fuego a los hombres, y los hombres utilizaron el fuego para la guerra, pero también para darse cobijo, refugio…”. Con esta idea concluye la obra Fuegos de la dramaturga Lola Blasco, que el Aula de Teatro de la Universidad de Alicante representó el pasado miércoles 10 de junio en el Teatro Arniches. El grupo de teatro universitario se ha decantado este año por una pieza contemporánea de autoría alicantina, en la que resuenan también las referencias de la literatura griega que protagonizó los proyectos de los años anteriores, como Lisístrata.Occupy Acrópolis o La Odisea según Penélope, ambas laureadas en las anteriores ediciones de los Premios de la Federación de Teatro Universitario.
Fuegos es el resultado del proyecto “La Nave” del Teatro Calderón de Valladolid realizado en 2017, cuyo objetivo era investigar y potenciar las habilidades artísticas de un grupo de jóvenes de entre 16 y 26 años para producir un proyecto que acogiera diversas disciplinas —escritura, baile, lenguajes audiovisuales, música, etc.— y perspectivas sobre temas de inminente actualidad. La temática que se propuso en la edición de 2017 del proyecto giró en torno a los éxodos pasados y presentes, las migraciones y la xenofobia en los países receptores europeos, una temática que la autora Lola Blasco ya había explorado en varias ocasiones, inclusive en la obra Siglo mío, bestia mía, galardonada con el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2016.
Hoy, casi diez años después de que este proyecto viera la luz, Fuegos vuelve a arder en boca de los integrantes del Aula de Teatro de la Universidad de Alicante, quienes heredan parte de los objetivos con que nació el proyecto original: la creación comunitaria, la simbiosis de diversas manifestaciones artísticas —la obra cuenta con coreografías, música en directo y proyecciones audiovisuales— y una mirada joven hacia las problemáticas del presente. La dirección de Morgan Blasco, reconocido actor alicantino y director de numerosos montajes del Aula de Teatro de la UA, apuesta por rescatar estos valores vertebrales del texto de Lola Blasco y potenciar el gran atractivo de esta pieza: la fuerza y la energía juvenil.
El grupo de actores y actrices —de diversas edades y recorrido artístico— que conforman las filas del grupo universitario, provocó en el espectador un enorme impacto emocional por la contundencia, la pasión y la verdad con la que denunciaban los problemas de su tiempo y el desgarrador testimonio sobre la experiencia de Marah Rayan, refugiada palestina en Siria durante el conflicto, y con el cual concluye la pieza dramática. A los aplausos finales que siguieron al emocionante desenlace se sumó los de la propia autora, que asistió a este segundo pase de la representación estrenada el 13 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Alicante.
Sin duda, la comprometida interpretación del elenco de Fuegos parece partir de un proyecto creado por jóvenes y para jóvenes, donde cada uno encuentra su voz sin necesidad de acogerse a personajes con nombre y oficio, solo testigos atrapados en esa “cúpula del milenio” que describe la autora, desde la que la sociedad observa una realidad alterada y corrompida por los filtros de los medios y los extremismos.